Archivo

RENACIENDO DE LOS ESCOMBROS

Celdas vacías y semidestruidas evidencian lo que fue hasta hace pocos meses la cárcel La Modelo de Bogotá. Las batallas campales entre paramilitares y guerrilleros obligaron a las autoridades penitenciarias a tomar medidas radicales. Hoy, uno de los centros de reclusión más peligroso del mundo, renace de los escombros.

24 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Celdas vacías y semidestruidas evidencian lo que fue hasta hace pocos meses la cárcel La Modelo de Bogotá. Las batallas campales entre paramilitares y guerrilleros obligaron a las autoridades penitenciarias a tomar medidas radicales. Hoy, uno de los centros de reclusión más peligroso del mundo, renace de los escombros.

Desde hace un año, cuando se registró la última matanza entre presos -13 muertos y 25 heridos-, el director del centro carcelario mayor retirado Waldo Ortiz, impulsó una política de no agresión que hasta el momento ha funcionado.

El primer paso fue darle viabilidad a la construcción de un muro que separara las terrazas de las alas sur (paramilitares) y norte (guerrilla). Esta recomendación fue acogida por las Naciones Unidas que instó al Inpec para que le pusiera freno a los combates internos entre los dos grupos.

El segundo paso, y más difícil, fue sentar frente a frente a los caciques (jefes) de ambos bandos. Con una moneda al aire se decidió quién hablaba primero. El sello le dio la palabra a la guerrilla:.

Lo único que queremos decir es que estamos mamados de poner muertos . Esta contundente frase de un líder de las Farc le abrió camino al nuevo clima de convivencia, que se respira desde la primera reja, hasta el anexo psiquiátrico.

Superados estos puntos, vino el traslado masivo de presos, la demolición de tres patios, la inspección de todas las cañerías y la creación de cubículos, y celdas dignas para los internos.

El muro de la cordialidad.

Pero fue necesario iniciar la construcción del alambrado para asegurar la convivencia. Así, el pasado mes de enero, dos enrejados azules de dos metros de altura, cada uno, dividieron la cárcel.

Para los reclusos, el muro es un cambio simbólico, porque el verdadero se siente en la transformación de las oficinas jurídicas, el relevo de algunos guardianes y el deshacinamiento.

De 5.131 internos que había hace un año, hoy quedan 3.166. Más sorprendente es la cifra de los muertos: de un promedio de 70 muertes violentas ocurridas el año pasado, se pasó a cinco en lo que va corrido del 2002.

Los antiguos ductos de aguas negras, que albergaban hombres abatidos por enfermedades respiratorias, fueron clausurados para dar paso a las nuevas bases para construir 450 celdas nuevas y bien dotadas.

El cambio llegó hasta el servicio de salud: después de 50 años, la cárcel tiene una ambulancia por primera vez. Los heridos siempre eran trasladados en carros de la cárcel y hasta en bus , agrega el mayor Ortiz.

El muladar en el que subsistían 53 inimputables hace dos años, es ahora un pabellón con asistencia terapéutica y de rehabilitación.

FOTO:.

De esta manera, La Modelo vuelve a dar la cara y espera dejar a un lado el tristemente título de una de las prisiones más peligrosas del mundo.

Jhon Wilson Vizcaíno El Tiempo.