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HAGÁMONOS PASITO...

24 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

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El matrimonio del presidente Uribe con sus gobernados está arrancando. Estamos en la luna de miel, donde muchas veces el revolcón es doloroso. Más con este mandatario que, como el novio que jamás había visto manzana alguna, llegó a trabajar, trabajar y trabajar. Con cariño y buenas intenciones pero, cuidado, pasito, mi amor pasito... Pues un luchador de sumo, en un cuerpo a cuerpo de amor, ahogó a su amada. Las reformas laboral y pensional, con más tinte neoliberal que con sentido social, me late que vienen mal. Y pueden terminar asfixiando a unos por darles respiro a otros.

Algunos expertos dicen que en el fondo tienen cosas buenas. Yo creo que sí, pero en el Fondo Monetario, que es el que dicta todo lo que estos países libres y soberanos deben hacer. Lo que el sentido común hace deducir y como no me gusta deducir, como sí le fascina al Ministro de Trabajo, digamos concluir , es que al trabajador le quieren dejar el limón y a los empresarios el melón. No me crean tan bueno. Facilitarle al empleador que salga de la gente a poco costo, no es, creo, un incentivo a la creación de empleo.

Bajarles las entradas a quienes están empleados, que por lo general andan en tenis para no gastar betún, puede ser una liposucción suicida. Inclusive para los propios empresarios, porque el drama social que pueden crear terminará afectándolos, pues su mejor capital es el bienestar de los trabajadores, tanto anímico como social y económico. Esto acabaría en más cuotas de vivienda atrasadas, más deserción escolar, más zonas de rebusque, más desempleo. Flexibilización con recesión es mala combinación, según enseña el doctor Abdón.

La medida de quitar dominicales y festivos y dar cinco días más de vacaciones es cambiar el almuerzo por una colombina. Es tratar de confundir el gusto con el gasto. Además, a donde ir, pelados en todo sentido, pues ni siquiera vestido de baño habrá? Y para hacer la cosa más grave, todo lo van a gravar. El IVA será general, la gasolina más cara y, por tanto, subirá el transporte. Los servicios irán por ascensor y los sueldos por escalera.

Aquí lo que se necesita es impedir que la corrupción desangre al Estado; meterle el palustre a la construcción, facilitarles a los empresarios financiación de capitales para que aprovechen el cacareado Atpa; hacer una ofensiva de exportación; industrializar nuestra producción frutícola y darles la pruebita a los europeos y a los asiáticos. Revisar la concesión de peajes y construir más vías; ofrecerle seguridad al capital extranjero.

En la discusión de las pensiones se nos puede ir la vida. Las mujeres se pensionarán a los 58 y los hombres a los 62, cuando ya se nos para más el corazón que el ánimo.

Y como el promedio de vida aquí es de 66 años, se suben las semanas de cotización, se baja el promedio de ingreso y no hay empleo fijo, nos pasará como a los amores con la actriz o el actor favoritos: nos morimos sin probarlo. Echar el país adelante es un reto de todos, pero hagámonos pasito, que es mucho más sabrosito.

luioch@eltiempo.com.co