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LEY 550 DE 99: EL MEJOR NEGOCIO!

Los empresarios que hemos tenido como pauta cumplir fielmente con nuestras obligaciones laborales, bancarias y comerciales, vemos cada día con más desaliento cómo se establecen una serie de normas protectoras de las malas costumbres comerciales al amparo de la ley 550 de 1.999.

23 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Los empresarios que hemos tenido como pauta cumplir fielmente con nuestras obligaciones laborales, bancarias y comerciales, vemos cada día con más desaliento cómo se establecen una serie de normas protectoras de las malas costumbres comerciales al amparo de la ley 550 de 1.999.

Es ésta una ley que en aras de ayudar a pocos está perjudicando a muchos bajo el sofisma de la protección del empleo.

Será justo que a aquellas Compañías que no cumplieron a tiempo con los pagos a las Instituciones Financieras, al Instituto de los Seguros Sociales, a las Cajas de Compensación Familiar, a las EPS, a los Proveedores, a sus Trabajadores, a la Municipalidad y que por demás retuvieron y usaron indebidamente dineros del Estado provenientes del IVA y la retención en la fuente, se les trate como de mejor familia, al diferirles sus obligaciones a plazos jamás soñados ni logrados por quienes en su momento las manejaron?.

Se han hecho arreglos al amparo de esta patente de corso donde se conceden más de 20 años de plazo con 10 años de gracia para cancelar el principal debido y se han logrado tasa de interés inusuales en el mercado como es un 50 por ciento del DTF.

Así es bastante fácil continuar y competir en el mercado, pues mientras que unos se desgastan realizando grandes esfuerzos para conseguir el dinero que le adeudan a los bancos o a los proveedores, la generación de la ley 550 se dedica a estudiar cómo saca del mercado a sus competidores ya sea vendiendo a precios irrisorios, que mal puede ofrecer quien tiene obligaciones e intereses que cancelar a diario y no cada decenio.

Igualmente y debido a su posición privilegiada pueden modernizar sus plantas con el dinero de muchos colombianos para enfrentar los retos que demanda la apertura de mercados. Los otros tienen que buscar el momento sensato y el crédito normal para ir paso a paso renovando sus compañías, eso sí y como es obvio, con el respaldo de su propio patrimonio.

Lo más triste de todo es que aquellas empresas protegidas casi abusivamente por el Estado Colombiano tienen dueños bastante identificables que no parecen estar viviendo en la pobreza, para que ahora que se hace necesario gravar excepcionalmente los grandes patrimonios se les excluya como contribuyentes, cómo si ellos no tuvieran bienes, no necesitaran de la protección del Estado, no tuvieran la obligación como Colombianos de contribuir con gusto y patrióticamente con el nuevo Gobierno en momentos cruciales de la vida Nacional.

En fin, pareciere que estar amparado bajo la ley 550 es un gran negocio al que se esta invitando por parte de proveedores, bancos y el propio Gobierno, quienes están fomentando con gran éxito esta figura jurídica que viene fortaleciendo día a día una competencia desleal e injusta.

Juan Rafael Arango Pava