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GLOBALIZACIÓN DE LA SOLIDARIDAD

Caminemos con esperanza ha dicho Juan Pablo II en su carta apostólica para el nuevo milenio y en su reciente viaje a México, ha ratificado el llamado hacia el fortalecimiento de la identidad cristiana en comunidades indígenas y pobres.

16 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Caminemos con esperanza ha dicho Juan Pablo II en su carta apostólica para el nuevo milenio y en su reciente viaje a México, ha ratificado el llamado hacia el fortalecimiento de la identidad cristiana en comunidades indígenas y pobres.

La opción preferencial por los pobres ha sido un principio de la doctrina social de la iglesia, doctrina que convoca al desarrollo de la solidaridad y a la recuperación de los valores morales perdidos en medio del caos institucional y en una economía de mercado que niega la dignidad humana.

En los últimos años, los obispos colombianos vienen haciendo un llamado a la conversión y a la búsqueda incesante de la paz. Ejemplos de participación cristiana hacia la solución de conflictos regionales o municipales en el país han sido el caso de Mogotes- Santander, el programa de paz del Magdalena Medio, Comunidades de paz en Samaniego-Nariño entre otros.

Los sacerdotes colombianos vienen animando el deseo de la paz a través de programas de pastoral social orientada a los jóvenes, a las mujeres, a las comunidades campesinas. Estos esfuerzos silenciosos pero con un valor de cohesión social y comunitaria que realizan religiosos y religiosas y laicos comprometidos, contribuyen a la formación de la conciencia moral, para promover la práctica de los valores como la verdad, la honradez y el servicio del bien común.

Que los boyacenses tengamos a Monseñor Luis Augusto Castro, misionero consolidado, ocupando el segundo cargo de la Conferencia Episcopal Colombiana nos llena de orgullo. Sabemos que estará siempre atento a propiciar mecanismos de diálogo y concertación hacia la paz en la región y el país. La sencillez y la claridad de sus ideas expresadas recientemente en entrevista publicada por este semanario, nos da confianza y al mismo tiempo, nos anima en la militancia de trabajar en programas de desarrollo social. ,.

La nueva evangelización hoy en América, privilegia su acción hacia los pobres y desposeídos avanzando en un proceso continuo de formación y esperanza en la Fe, donde los centros educativos y desde luego, los medios de comunicación son escenarios propicios para la promoción de una cultura católica, capaz de generar espacios de socialización cristiana en medio de la violencia cotidiana en que vivimos.

Creo que los desafíos para la comunidad católica hoy en día, están centrados en recuperar la dignidad de la mujer como núcleo de la familia, en volver hacia la vida comunitaria rodeando las parroquias como escenario propicio de servicio social, fortaleciendo el trabajo con jóvenes y niños para prevenir la drogadicción, el maltrato infantil etc., y ante todo, una actitud solidaria a través de vivir el evangelio en función de los otros.

* Comunicador experto en proyectos de desarrollo.