Archivo

SUBSIDIO AGRÍCOLA DE BUSH, BAJO LA LUPA

Cada vez más economistas estadounidenses creen que la política agrícola de Washington (que costará a los contribuyentes de ese país una cifra casi récord de US$20.000 millones cada año a partir de fines de 2002, y que promete castigar las cosechas de los países más pobres) no tiene sentido alguno.

21 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Cada vez más economistas estadounidenses creen que la política agrícola de Washington (que costará a los contribuyentes de ese país una cifra casi récord de US$20.000 millones cada año a partir de fines de 2002, y que promete castigar las cosechas de los países más pobres) no tiene sentido alguno.

Los economistas aseguran que dicha política provocará un exceso de cultivos y favorecerá a un grupo al que ya de por sí le va muy bien:los agricultores de estados unidos.

El proyecto agrícola de bush ha sido ampliamente criticado, desde europa a brasil, fundamentalmente por los elevados subsidios que contempla y que muchas naciones consideran escandalosos.

Precisamente sobre este tema neil harl y luther tweeten representan dos puntos de vista opuestos. harl, economista de iowa state university, cree que el gobierno de Estados Unidos debe proteger a sus agricultores de la volatilidad de los precios de las materias primas. pero tweeten, profesor retirado de la Ohio State University, piensa que la mayoría de los agricultores de ese país pueden arreglárselas sin tanta injerencia del gobierno.

Aun así, ambos dicen que el proyecto de ley agrícola, de us$118.000 millones, que Bush firmó en mayo, traerá muchos dolores de cabeza.

La política del gobierno estadounidense consiste en asegurar que los agricultores consigan precios trazados como objetivo sobre 15 cultivos, compensando cualquier déficit en el precio del mercado con ayuda federal.

El proyecto de ley incrementa el número de cultivos protegidos en Estados Unidos y contempla el otorgamiento de más subsidios. por ejemplo, el precio objetivo efectivo para el maíz ha sido aumentado en un 8 por ciento. sin embargo, esta política deja sin protección a los agricultores que se han visto afectados últimamente con cosechas pobres, como será el caso a lo largo y ancho de la zona central de Estados Unidos hacia fines de este año.

A largo plazo, cuando la temperatura sea normal, los nuevos subdidios serán tan altos que tenderán a estimular a producir de más, haciendo trabajar tierras frágiles, desde el punto de vista ambiental, así como a deprimir los precios mundiales a costa de los agricultores en las naciones más pobres.

El programa actual está muy distorsionado , dice Harl, quien se hizo famoso tras predecir la crisis de deuda de los agricultores de Estadps Unidos en la década de los 80, que tuvo su origen en el exceso de construcción a lo largo del cinturón agrícola de ese país en los 70.

Nuevamente, Harl teme al exceso de producción. considera que una vez que pase la sequía actual la política federal impulsará a los agricultores de la zona central de estados unidos a cultivar cosechas subsidiadas en cada hectárea disponible.

Protegidos de las fuerzas del mercado, se volverán cada vez mejores en incrementar constantemente el costo para los contribuyentes estadounidenses. Harl cree que el Tío Sam podría gastar la mitad y hacer las cosas mejor limando poco a poco los pequeños baches en la economía agrícola y concentrándose en la gestión de existencias, una técnica que el gobierno abandonó en los 90.

Ahora, Estados Unidos ya no exige a sus agricultores mantener ociosas parte de sus tierras para tener acceso a los subsidios. los críticos protestaban porque Washington pagaba a los agricultores para no cosechar, pero esa estrategia ahorraba dinero a los contribuyentes al contrarrestar la tendencia que tienen los subsidios a promover un exceso de oferta, explica Harl.

El experto señala que pediría al gobierno que vuelva a ocuparse de colocar el exceso de producción en graneros federales para proteger las cosechas de los desastres naturales.

La industria de los alimentos, acostumbrada a una racha de grandes cosechas, ha permitido que las reservas de granos de Estados Unidos disminuyan. como resultado, la sequía actual podría elevar las facturas de las familias estadounidenses en los supermercados. Aunque todo esto podría reducir el costo de los subsidios agrícolas, con anterioridad Washington creó muchos problemas al intentar manejar las reservas. el mantener las tierras ociosas motiva a los competidores no estadounidenses a expandir las suyas.

Harl y sus colegas creen que sería mejor olvidarse de los subsidios. aun los economistas de bush piensan que no son viables.

La historia ha demostrado que apuntalar los precios es contraproducente , dijo un documento del departamento de agricultura de Estados Unidos el año pasado.

Otro problema para los economistas como tweeten es que los agricultores estadounidenses son en la actualidad, como grupo, más adinerados que los contribuyentes cuyos impuestos se usan para apuntalar esos subsidios. Ahora resulta más difícil defender la política agrícola desde un punto de vista económico , dice tweeten.

Y es que mucho ha cambiado desde el nacimiento del programa agrícola durante la gran depresión de los años 30. los subsidios fueron creados originalmente para atacar la pobreza en las zonas rurales de Estados Unidos.

Pero hoy en día los agricultores representan una pequeña porción del sector rural. Como resultado, los subsidios hacen muy poco por impulsar el desarrollo en la mayor parte de las áreas rurales, donde vive casi una cuarta parte de la población estadounidense.

Los propios agricultores ya no son un grupo financieramente desfavorecido. según un estudio del departamento de agricultura de Estados Unidos, la familia agrícola promedio es ahora económicamente más fuerte que la familia típica estadounidense.

El principal motivo de la mejoría en las finanzas de los agricultores tiene poco que ver con los subsidios; muchos agricultores generan gran parte de sus ingresos con trabajos no agrícolas.

Como resultado, el ingreso promedio de los hogares de los agricultores rebasó el promedio de todos los hogares en Estados Unidos en los 90 por primera vez.

Por todo ello, muchos economistas dicen que en lugar de pagar subsidios agrícolas, el gobierno de ee.uu.debería facilitar el acceso de los agricultores al libre mercado, subsidiando el uso de instrumentos de gestión de riesgo como los contratos a futuro, por ejemplo.