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DE ESTRENO

C est la vie En el umbral de la muerte se ama, se ríe, se canta, se baila, se es feliz, en resumen, se vive a plenitud.

23 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

C est la vie.

En el umbral de la muerte se ama, se ríe, se canta, se baila, se es feliz, en resumen, se vive a plenitud.

Ese es el mensaje que deja la película C est la vie del director francés Jean Pierre Améris, quien plantea una reflexión sobre el sabor de la vida, desde la óptica de quienes están a punto de morir.

Como acercamiento al drama de los enfermos terminales, Ameris permaneció cerca de dos meses en un hospicio de desahuciados, junto con sus actores y su equipo de producción.

Incluso, varios de los extras que aparecen en la cinta fueron enfermos reales, otros de ellos participaron en la parte técnica de la filmación, como luminotécnicos y escenógrafos. Muchos de ellos murieron antes de poderla ver terminada.

El filme relata la historia de Dimitri, un enfermo terminal que en sus últimos días de vida recobra la fe por sentimientos que creía perdidos, como el amor, el perdón, la ternura y la alegría.

En el hospicio, Dimitri conocerá el amor, gracias a Suzanne, la enfermera que se encarga de su cuidado y de reanimarlo para que vea más allá de los pocos días que le quedan.

A pesar de la evidente atmósfera de desesperanza, a cada paso de la historia aparecen mensajes de vida. Estos son recreados a partir del día a día de los enfermos, que se aman, lloran, ríen y juegan como cualquiera.

C est la vie ganó el año pasado dos premios en el Festival de Cine de San Sebastián, uno de los cuales fue el de mejor director. Dimitri es interpretado por el actor Jacques Dutronc, a quien recordamos por la cinta de Claude Chabrol Gracias por el chocolate.