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EN EL NOMBRE DE DIOS

No hay sino que repasar la historia para comprobar lo que dice el Nóbel Saramago, que en el nombre de Dios se han cometido toda clase de atrocidades y que en esa cadena de crímenes contra la humanidad sobresalen dos eslabones por su crueldad: las Cruzadas y la Inquisición en las que se cometieron toda clase de abusos inenarrables en el nombre de Dios!

02 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

No hay sino que repasar la historia para comprobar lo que dice el Nóbel Saramago, que en el nombre de Dios se han cometido toda clase de atrocidades y que en esa cadena de crímenes contra la humanidad sobresalen dos eslabones por su crueldad: las Cruzadas y la Inquisición en las que se cometieron toda clase de abusos inenarrables en el nombre de Dios!.

También Chomsky, el filósofo norteamericano que no tiene pelos en la lengua para criticar las contradicciones del gobierno de su país, haciendo eco de las palabras de Saramago, cuestionó al presidente Bush cuando, invocando el nombre de Dios, lanzó una guerra de exterminio sobre aquellos pueblos a los que el calvinismo gringo considera las fuerzas del mal , por haber desatado, en el nombre de Alá, una guerra santa (yihad) contra el gobierno de Satán , que supuestamente es el Tío Sam.

Mejor lo hizo una corte gringa que recientemente prohibió el uso obligatorio del nombre de Dios en colegios y actos oficiales, argumentando la separación de competencias del Estado y la Iglesia. Oportuna medida de la que podrían aprender todos aquellos que pretextando buenas intenciones a instancias de una falsa piedad, violan el mandamiento que prohíbe el uso del nombre de Dios en vano y manipulan la credulidad de la gente con fines politiqueros. Como por ejemplo, nuestro pequeño emperadorcito municipal en Duitama, quien pese a haber jurado sobre la Constitución de 1991, todavía cree que su autoridad emana de lo alto, como en las antiquísimas monarquías o en la constitución de 1886, según se lee en el preámbulo del Plan de Ordenamiento, tal vez para no tener que rendirle cuentas al pueblo soberano que lo eligió, el cual tendría que esperarse hasta el juic io.

Los ejemplos abundan en este de infartoi consagrado al Sagrado Corazón, donde se oyen y se ven cosas que nos producen hilaridad o estupor; hilaridad, cuando oímos invocar el nombre de Dios en las transmisiones de fútbol o de fórmula uno para marcar goles o para empujar el carro de Montoya; y estupor, cuando se invoca el nombre de Dios antes de disparar!, como narra Vallejo en la virgen de los sicarios o cuando, frente a la matanza de 35 mil colombianos, sale el Presidente con su frasecita de combate y nos dice: que Dios los bendiga y que Dios me bendiga .

Colofón: No soy una persona religiosa, pero no puedo dejar de mirar cada problema desde un punto de vista religioso L. Wittgenstein.

* Germanpinzon@yahoo.com