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LA OTRA BATALLA DEL 7 DE AGOSTO

La Beneficencia de Cundinamarca está a punto de perder ante los tribunales un millonario inmueble: una manzana de 13.800 metros cuadrados en el barrio 7 de Agosto, uno de los sitios comerciales más apetecidos en la ciudad.

23 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

La Beneficencia de Cundinamarca está a punto de perder ante los tribunales un millonario inmueble: una manzana de 13.800 metros cuadrados en el barrio 7 de Agosto, uno de los sitios comerciales más apetecidos en la ciudad.

El predio -que cuesta 13 mil millones de pesos- fue vendido el 4 de febrero de 1977 en 19 millones de los cuales hoy la entidad apenas ha recibido 3 millones. Aunque no hay reportes sobre el valor comercial del inmueble hace 25 años, funcionarios que llegaron después a la Beneficencia concluyeron que era un regalo y en 1982 acudieron por primera vez al Tribunal Administrativo de Cundinamarca para pedir la nulidad del contrato.

En ese entonces la entidad denunció entre otros puntos- que la compraventa otorgó cómodas cuotas anuales de 500 mil pesos cuando se había acordado un pago de estricto contado . El Tribunal le concedió la razón en 1986, pero cuatro años más tarde el Consejo de Estado revocó el fallo al considerar que el caso era competencia de un juez Civil del Circuito.

Antes de protagonizar un nuevo round jurídico, la Beneficencia y el afortunado comprador Carlos Fídolo González firmaron en diciembre de 1991 un contrato de transacción que supuestamente mejoraba las condiciones de venta del inmueble. González pagaría por el predio 70 millones de pesos en dos cuotas que vencían un año después. Un precio aún inferior a los 500 millones de pesos que costaba el inmueble en ese momento.

Auto embargo?.

Tan cierta era la cifra que en marzo de 1992, firmada la transacción y sin haber pagado las dos cuotas, Fídolo González vendió el predio de la 72 en 476 millones de pesos a la empresa Super Busines Center Ltda. -Supercenter- de la que González es socio mayoritario según certificado de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Este negocio fue posterior a uno igual de dudoso. 24 horas antes el mismo González prestó 386 millones de pesos a su firma Supercenter. Así estaría listo un auto-embargo para cerrarle el paso a la Beneficencia, en su intención de recuperar el terreno. La coartada funcionaría así: Supercenter no le pagaría a su socio González el préstamo de 386 millones y éste procedería de inmediato a interponer una demanda ejecutiva solicitando el embargo de sus inmuebles, entre los que estaba el de la 72.

Y así efectivamente ocurrió años después ante el juzgado 18 Civil del Circuito donde el proceso sigue vigente. El abogado Carlos Navia, quien asesoró a González en este episodio, le dijo a Citynoticias que no se podía hablar de auto embargo, por cuanto el Código Civil es claro en que la sociedad es una persona distinta de los socios .

La Beneficencia fue alertada de las maniobras jurídicas de González y en junio de 1992, durante la nueva gerencia de William Ramírez, demandó la transacción ante el juzgado 10 Civil del Circuito de Bogotá. El ex gerente José Antonio Marulanda, según Jurídica de la entidad, actuó en un negocio de 70 millones de pesos sin autorización de la Junta General que sólo lo facultaba para hacer transacciones hasta por 20 millones. El argumento fue acogido por el juzgado que en 1995 falló a favor de la Beneficencia. Un año después el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la sentencia.

Se creyó que todo estaba dado para que la Beneficencia recuperara el predio de la 72 luego de 19 años de litigio. De inmediato, la entidad acudió por segunda vez al Tribunal Administrativo de Cundinamarca para reclamar la nulidad del contrato de compraventa de 1977. Sin embargo, el tribunal sentenció que la acción ya había caducado en lo que estuvo de acuerdo el Consejo de Estado que se pronunció en agosto de 1996.

Conocida la decisión, Fídolo González emprendió entre 1996 y 1998 una ofensiva jurídica para quedarse con el predio a través de tutelas, querellas y acciones cumplimiento, que fracasaron ante las contestaciones de la Beneficencia.

En los años recientes el proceso ha estado prácticamente abandonado. Así lo confirmó el actual gerente de la entidad Humberto Chitiva que reactivó el caso el llegar al cargo en marzo del año pasado. "No había continuidad en las acciones de la Beneficencia", agregó Chitiva.

Incluso, en 1999 durante la gerencia de Alex Vernot, se dejaron vencer los términos para contestar una de las demandas de Fídolo González contra la Beneficencia. Gustavo Roa Avendaño era el jefe de la Oficina Jurídica de la entidad. Roa, actual asesor de la Procuraduría General de la Nación, dice que no recuerda el episodio y que de todas formas "ese negocio nació torcido". Roa recordó que en diciembre de 1999 recomendó remitir el caso al Comité para la Defensa Judicial, adscrito al despacho del entonces gobernador Andrés González Díaz. "Ahí no volví a saber nada".

Hoy, en un último intento, la Beneficencia de Cundinamarca le está solicitando al Tribunal Superior de Bogotá que reviva el proceso. En caso que el Tribunal rechace tal solicitud, la entidad recibiría el saldo de 16 millones de pesos que le adeuda Fídolo González, más el ajuste por inflación desde 1977, que no alcanzaría a sumar 200 millones de pesos. Doscientos millones por un terreno que hoy cuesta 13 mil millones de pesos.

Foto:.

- ESTE ES EL INMUEBLE que tiene enfrentados desde hace 25 años a la Beneficiencia de Cundinamarca con un particular. El bien es ocupado por ocho arrendatarios.

Carlos Julio Martínez / EL TIEMPO.

- HUMBERTO CHITIVA, gerente de la Beneficencia.