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ZOZOBRA EN LAS COCALERAS

El zumbido de una avioneta tiene el poder de un terremoto en el bajo Putumayo. La carrera de los campesinos que abandonan la iglesia cuando se oye el aparato, ha dejado inconclusas varias misas en Puerto Guzmán en los dos últimos meses.

30 de abril de 2000, 05:00 am

Las miradas de los agricultores, que rápido toman el camino a las veredas, siguen el vaivén del aparato a lado y lado del río Caquetá, mientras reparte una lluvia menuda por sus plantaciones de coca, yuca, maíz y plátano.

La apariencia aceitosa de las hojas no engaña, y esa es la prueba que todos corren a buscar para saber si les tocó la fumigación a sus cultivos.

Si van a acabar la coca que la acaben. A la hora de la verdad por eso ha habido tanta matanza, pero que el Gobierno negocie con nosotros .

La queja es de Pedro Alvarez* y su resignación la de muchos campesinos de Puerto Guzmán, Villa Garzón, Puerto Umbría, Puerto Caicedo, La Hormiga, Orito y Puerto Asís.

La coca ya no tiene salida , confiesa Pedro mientras enseña las hojas quemadas de la mata y de las plataneras que tenía sembradas al lado. No habla sobre la reciente prohibición de las Farc para cosechar y sembrar la droga.

Pero la verdad que él esquiva va como correo de voz por las cabeceras municipales del bajo Putumayo. Hace tres meses los guerrilleros del bloque sur reunieron a la gente y le dijeron que el que vendiera coca se iba directo al hueco .

También hubo amenazas para los agricultores que se creían libres y se negaban al entrenamiento forzoso que desde unos meses los insurgentes hacen entre los habitantes de las veredas.

Que se tienen que preparar para la guerra, para cuando el gobierno de Estados Unidos apruebe la ayuda para el Plan Colombia. Se están llevando hasta a niños de 11 años , cuenta seguro uno de los líderes de la región, porque lo ha oído a la gente en sus recorridos por las parcelas.

Antes que él, supo del proyecto subversivo un líder de Puerto Asís. La mitad de una vereda estaba vacía cuando él llegó de visita.

Están con la guerrilla , le dijo alguien, para calmar tanta inquietud por la soledad del lugar.

El entrenamiento de cada grupo de campesinos puede durar dos meses e incluye una instrucción para dejar las parcelas cuando llegue la hora.

En Puerto Asís las autoridades hablan ya de un plan de emergencia para atender a los 50 mil campesinos que van a desplazar las Farc para una nueva movilización cocalera.

La mayoría de ellos se revela. Le alegan a la guerrilla que si los van a matar en el pueblo, pues que los maten de una vez en las fincas , cuenta un guía espiritual del bajo Putumayo.

Los cultivadores de coca hablan de muerte, porque conocen del Plan Colombia lo que han transmitido los insurgentes: Que es una plata para armar al Ejército que los va a sacar de las parcelas, y que por eso hay que defenderse.

En el desconocido que llegó de Bogotá, Pedro busca claridad sobre lo que el proyecto del presidente Andrés Pastrana significa para los campesinos del Putumayo.

No nos dan resultados sobre lo que es el Plan Colombia. Usted sabe qué es? . La pregunta se repite cuatro veces mientras dura el recorrido por la plantación de coca para mostrar los daños de la lluvia menuda que dejan caer las avionetas.

El mandato de las Farc para dejar de cosechar coca nada tiene que ver con un respaldo a los planes de erradicación de cultivos ilícitos del Gobierno.

Los guerrilleros intentan cerrarles el paso a los paramilitares, que desde el caso urbano de Puerto Asís pretenden extenderse a todo el bajo Putumayo.

Se sienten en desventaja porque las autodefensas le pagan al cultivador de coca 2 millones 600.000 mil pesos por cada kilo, y las Farc lo quieren por dos millones.

La última medición de fuerzas entre las Farc y los paramilitares, hace 20 días, dejó cuatro campesinos y una promotora de salud muertos.

El que no le venda la droga a la guerrilla debe irse. A una vecina le quitaron dos kilos hace unos días. Después entraron a la casa, le revolcaron el armario y se llevaron 10 millones de pesos que le encontraron , relata una mujer de Puerto Guzmán.

En Puerto Caicedo, a una hora de Puerto Asís, la inspección fue general. Los subversivos entraron a finales de marzo, y después de renegar contra el Plan Colombia, recorrieron el pueblo y se llevaron cada kilo de coca que encontraron guardado en las casas.

Ya en el bajo Putumayo el polvo ni siquiera sirve como prenda de empeño para conseguir la remesa (el mercado) . Las requisas de las Farc son frecuentes y los tenderos no quieren problemas.

El párroco de Puerto Guzmán sabe de esa penas y por eso calla cuando vuelve el zumbido de las avionetas y los campesinos le dejan solo en medio de la iglesia.