Archivo

Primeras cumbres fueron historias de buenas intenciones

Los encuentros precedentes muestran el deseo de los mandatarios de avanzar hacia el desarrollo.

08 de abril 2012 , 06:21 p.m.

Las cumbres de las américas nacieron como idea del presidente estadounidense Bill Clinton, quien en 1994 y al término de la guerra fría, y ya con la confrontación ideológica por fuera del escenario geopolítico, decidió que se debía tener un espacio al más alto nivel para impulsar la integración económica y política del hemisferio.

Sin embargo, se hizo la salvedad de que a este foro solo podrían asistir presidentes de países elegidos democráticamente, por lo que Cuba nunca ha sido invitado.

Fue así como se dio la primera Cumbre de las Américas en un escenario simbólico de unión del continente: la ciudad de Miami, Florida, en diciembre de 1994.

En esta cumbre, se aprobaron 59 mandatos basados en 23 temas.

La Declaración de Principios de esta Cumbre estableció un pacto para el desarrollo y la prosperidad, basados en la conservación y el fortalecimiento de la democracia en el continente.

En el área económica y por iniciativa de Estados Unidos, los líderes de los países lanzaron el Área de Libre Comercio de las Américas (Alca), un ambicioso programa que intentó liberalizar el comercio en el hemisferio.

Sin embargo, el Alca nunca tuvo oportunidad de despegar y ahora se considera un proyecto sin ninguna viabilidad.

La Segunda Cumbre se llevó a cabo en Santiago de Chile en 1998.

En el evento, y en 27 iniciativas, se subrayó la importancia de las políticas sociales y los asuntos esenciales relacionados con la agenda interamericana, tales como la consolidación, mejoramiento de la calidad de la democracia y el respeto por los derechos humanos.

Para el comienzo del nuevo milenio, los países del Hemisferio comenzaron los preparativos para la Tercera Cumbre de las Américas que se celebró en la Ciudad de Quebec, Canadá, del 20 al 22 de abril del 2001.

Esta Cumbre puso énfasis en 18 temas que resultaron en 254 mandatos sobre diversos asuntos como democracia, derechos humanos, medio ambiente, desarrollo económico y sostenible, y diversidad cultural, entre otros.

La Cuarta Cumbre de las Américas fue celebrada en noviembre del 2005, en Mar del Plata, Argentina, y adoptó un enfoque más concentrado en los principales desafíos que enfrentaba la región, en materia de creación de empleos y fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, a través de 52 mandatos.

Los Jefes de Estado y de Gobierno definieron acciones específicas para promover el desarrollo mediante la generación de empleo, el incremento de la participación ciudadana en la esfera del empleo, alentando la cooperación entre los gobiernos, fomentando el diálogo social incluyente y promoviendo las inversiones en áreas clave para la creación de empleos.

En el año de 2009, se llevó a cabo la Quinta Cumbre en Puerto España, en la caribeña isla de Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril, de la cual se emitió la declaración, con 97 iniciativas, ‘Asegurar el futuro de nuestros ciudadanos promoviendo la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental’.

La sexta versión comienza hoy en la ciudad de Cartagena e irá hasta el próximo domingo con la acostumbrada reunión política, con 33 jefes de Estado, una cumbre social y, como novedad, la primera cumbre empresarial, la cual reunirá a más de 500 empresarios de todo el continente.

COMPROMISO POLÍTICO

La Tercera Cumbre de las Américas, celebrada en la Ciudad de Quebec, fue notable tanto por su demostración de los éxitos del Proceso de Cumbres hasta esa fecha como por los nuevos desafíos que se le presentaban a los países de las Américas para continuar avanzando en sus procesos democráticos.

El tema más importante de la Declaración política fue la preparación de la Carta Democrática Interamericana, la cual reforzó los instrumentos de la Organización de Estados Americanos (OEA) para defender activamente la democracia representativa.

La Carta Democrática fue aprobada el 11 de septiembre de 2001, en Lima, Perú, en un periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA.