Política

Mario Uribe, el fin de un cacique por su alianza con los paramilitares

Esta semana la Corte lo condenó a 7 años y seis meses de prisión.

Mario Uribe, el fin de un cacique por su alianza con los paramilitares
27 de febrero de 2011, 02:33 am

Mario Uribe, uno de los políticos más influyentes de Antioquia en los últimos años, primo del ex presidente Álvaro Uribe, y quien ostentó durante 22 años una curul en el Congreso, pasa ahora sus días recluido en la cárcel La Picota, como pastor de ovejas.

De la sostenida y ascendente carrera política que él tuvo junto a su primo, hoy queda muy poco en Antioquia.

Su caso es emblemático de la nefasta alianza entre caciques políticos y paramilitares para mantener su hegemonía electoral, incluso en regiones en las que nunca buscaron votos directamente.

Del caudal electoral que cosechó por décadas en Andes, donde nació en 1949, y toda la región del suroeste antioqueño, hoy solo queda una curul, la que obtuvo el año pasado su sobrino y ahijado político Juan Felipe Lemos Uribe.

Políticos muy cercanos a él también se han alejado. El ex presidente de la Cámara William Vélez, uno de sus principales aliados, ya tomó distancia; lo mismo hizo el diputado Rodrigo Mendoza, dijo el periodista y analista político antioqueño Fernando Vera.

Mario es el tercero de una familia cafetera de tradición liberal, donde es conocido cariñosamente como 'El Mono'. Como todos los Uribe, es amante de los caballos finos, y bueno para los negocios.

Hizo primaria en la escuela pública de Andes y se graduó de bachiller en el colegio Juan de Dios Uribe. Luego viajó a Medellín a estudiar Derecho en la Universidad de Antioquia, donde también estudió su primo Álvaro.

Sus compañeros de entonces recuerdan que era habitual verlos discutir sobre temas jurídicos, pensando las primeras jugadas políticas y hablando de caballos.

Cuando se graduó como abogado (en 1973) lo nombraron juez de Salgar (Antioquia); luego montó su despacho en una oficina que tenía Alberto Uribe, padre de Álvaro Uribe, en Medellín.

Fue el único de los nueve hermanos que se dedicó de lleno a la política desde las toldas liberales, primero como concejal de su natal Andes en 1976 y, seis años después, como diputado de Antioquia, a la sombra del entonces máximo cacique rojo de ese departamento, Bernardo Guerra Serna.

En 1985 secundó a su primo en una disidencia liberal llamada 'Sector Democrático', que un año más tarde lo llevó a él a la Cámara y a Álvaro al Senado.

En 1990 repitieron la fórmula exitosa, y cuatro años más tarde Mario ganó la curul que su primo, elegido Gobernador de Antioquia, dejó en el Senado. Y entre 2000 y 2001 ocupó la presidencia de esa corporación.

En 2002 Mario repitió su éxito electoral. Fue el senador liberal de Antioquia con mayor respaldo popular (111 mil votos). Y se reeligió en 2006. Para entonces, era presidente del partido Colombia Democrática, el cual conformó con Álvaro en 2003.

Declive político

Hace más de 4 años un caballo lo tumbó en su finca de Sahagún (Córdoba), inmovilizándole el cuello para siempre.

Su declive político llegó en julio de 2007 cuando fue vinculado a la parapolítica por declaraciones del ex jefe 'para' Salvatore Mancuso y de Jairo Castillo, alias 'Pitirri'.

En abril de 2008 la Corte Suprema le dictó medida de aseguramiento, por lo que pidió asilo en la embajada de Costa Rica, el cual le fue negado y terminó encarcelado.

Para que su proceso pasara a la justicia ordinaria renunció a su curul, lo cual jugó a su favor, pues la Fiscalía no encontró mérito para mantenerlo privado de la libertad. Sin embargo, mediante un giro de su jurisprudencia, la Corte retomó el caso a comienzos de 2010, camino que lo devolvió a la cárcel.

'Pitirri', considerado como el 'ventilador de la parapolítica en Sucre', aseguró que el entonces senador se reunió con 'paras' de ese departamento para echar a andar una estrategia que le permitiera apoderarse de haciendas en Caucasia (Antioquia), Sucre, Bolívar y Córdoba.

Además, Mario tuvo negocios de tierras con Juan Carlos Sierra, 'el Tuso', narco extraditado a EE. UU. Uribe dijo que en ese entonces Sierra no tenía antecedentes.

El miércoles pasado la Corte lo condenó a 7 años y seis meses de prisión por concierto para delinquir agravado. Es la pena que paga en La Picota, cuidando las 54 ovejas, vestido con sudadera y botas de caucho. Ya no es el político altivo, el hombre del poder, el domador de caballos.

Según Mario, hasta su primo Álvaro lo abandonó.