Bogotá

'Mojicón' y 'Copetín', dos comics nacionales que tienen a Bogotá como escenario

El primero, de Adolfo Samper, mostró una urbe en desarrollo y el segundo, el gamín creado por Ernesto Franco, sacó a flote los famosos dichos.

28 de marzo de 2009, 05:00 am

La Bogotá de los años 20 fue el hogar de un cómico personaje de corbatín y pantalones cortos que desfiló en blanco y negro por las páginas de ElMundo al día, el diario dirigido por Arturo Manrique, mejor conocido en el oficio como 'Tío Kiosco'.

Era Mojicón, el niño dibujado por Adolfo Samper y que se convirtió en la primera tira cómica del país.

"Mojicón era una adaptación de la estadounidense Smithy, publicada por el Daily News", explica Bernardo Rincón, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional y creador, junto a otros profesores, del Museo Virtual de la Historieta Colombiana, un espacio en la web que ha estudiado el tema desde el 2000.

El profesor Rincón asegura que este personaje marca la etapa del cómic nacional, cuya característica predominante son los valores de amor y amistad entre sus protagonistas.

"Eran historias de corte humorístico. El núcleo familiar era muy importante",  agrega Rincón, en medio de una clase de dibujo.

'Mojicón' muestra una Bogotá en plena evolución y en la cual el centro es el lugar de desarrollo de las actividades cotidianas.

En la hemeroteca de la Biblioteca Nacional se conservan algunos ejemplares de las aventuras de 'Mojicón', muy codiciadas y del afecto de coleccionistas extranjeros.

De hecho, muchos de ellos llegan al país exclusivamente para buscar material del simpático infante.

Con la llegada de la crisis económica mundial en los años 30, 'Mojicón' desaparece del panorama. Adolfo Samper publica entonces, en el semanario Sábado, Misiá Escopeta.

En 1952, el ilustrador crea las Aventuras de Don Amacise, que aparece de manera independiente hasta junio de 1953, año en que comienza una crisis en los periódicos de la época y que sacrifica a muchos personajes de tinta y papel

Los años de 'Copetín'

En la década de los 60, el encargado de mostrar la ciudad fue Copetín, el irónico gamín dibujado por Ernesto Franco y que por más de 30 años desfiló por las páginas de este diario.

En esta historieta, por primera vez se mostraron en dibujo el sector de Chapinero y los enormes edificios que empezaban a construirse con proclividad por toda la urbe.

'Copetín' nació de una experiencia personal de Ernesto Franco. Un día, un gamín llegó a las puertas de un restaurante que administraba en la calle 17. El menor frecuentemente pedía plata y comida en los locales vecinos.

Era por el estilo de 'Copetín': gordito, monito y de buen humor. Franco decidió plasmar esa imagen en viñetas, así nació la tira cómica que, según los expertos, es la más significativa del país.

"Copetín duerme donde le coge la noche, en el centro de la ciudad, en San Diego. Se bañaba en la pileta de La Rebeca", recuerda Franco.

Trazos de ciudad

La Bogotá policíaca fue mostrada en 1962 por el lápiz de Ernesto Acero y Francisco Bernal, en la revista Policía en Acción.

En los años 90, la tira cómica con énfasis en Bogotá empezó una evolución en cuanto al estilo y la calidad. Lo oscuro y casi gótico marcó la pauta. Se hicieron tiras en donde se mostraba la calle del Cartucho y los sectores más deprimidos de la ciudad.

En 1998, el profesor Bernardo Rincón publica, en la sección La Tiradera del desaparecido diario La Prensa, la historia de 'Charly G', un músico de bus urbano que encontró en las rutas de la carrera 10a., con destino al Veinte de Julio y al Restrepo, su sustento diario. "La historia es un homenaje a los músicos varados, a los músicos nocheros que por necesidad les toca tocar vallenatos, ranchera, andina, todo", cuenta Rincón.

En 1997, la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo organizaron el concurso 'Bogotá, una ciudad que sueña', que fue ganado por el dibujante Santiago Díaz. "Gané por una obra llamada Cuentos habitados que incliye sinónimos y símbolos de ciudad, como el deporte, las oportunidades, los parques y con sus antónimos, los habitantes", cuenta Díaz, de 38 años y conocido por sus Cuentos dibujados.

Este bogotano, diseñador gráfico de la Universidad Nacional, ha pintado una Bogotá geométrica y con trazos sencillos que demuestran, según él, que dibujar no es cosa del otro mundo.

"Pintar a Bogotá es fácil, lo difícil es aprender a quererla", concluye el dibujante.

1924 es el año de aparición de 'Mojicón', la que se considera la primera tira cómica dibujada en el país. Era publicada por el diario de la tarde 'El mundo al día'. Coleccionistas extranjeros son sus mayores seguidores.

Adolfo Samper, un señor dibujante

Nació en Bogotá en 1900. Formó parte de una generación en la que los grandes nombres no son escasos. Estudió en los colegios Ramírez y Araújo, así como en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, en los cuales empezó su formación como dibujante. Trabajó para la revista 'Universidad', fundada por el historiador Germán Arciniegas. En 1927 viajó a París en compañía de León Cano y de Luis Benito Ramos (donde luego se separaron) para cursar en La Grande Chaumiere, La Colarosí y L'Academie Julien, donde decidió mejorar sus habilidades como pintor, lo cual le ayudó a superar prejuicios en sus conocimientos.

En 1937 se casa con María Teresa Silvestre. Forma parte de la generación de la ruptura artística con las teorías del neocostumbrismo propugnadas por los maestros del Centro de Bellas Artes de Bogotá y participa en diversas exposiciones artísticas, siendo la primera el I Salón de 1940.

Luego trabaja en el periódico independiente 'El Mundo al Día', donde publica su celebre personaje 'Mojicón'.

Posteriormente, dibujaría otras historietas que no tardaron en ser censuradas, como Las Aventuras de Bambuco (década de 1940), Polín (de corta vida, 1948), publicadas en el EL TIEMPO, y luego 'Don Amacise', de carácter social aunque también satírico.

FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO