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En Neiva rindieron modesta despedida a soldado caído en el Líbano

Ninguna autoridad local ni nacional acompañó a Jefferson Vargas Moya, despedido como héroe en España. La Alcaldía de Neiva expidió decreto para exaltar su coraje, valentía y aporte a la paz mundial.

27 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Jefferson Vargas Moya, el soldado colombiano despedido como un héroe en España junto con otros cinco militares -dos colombianos y tres españoles muertos en Líbano- tuvo un modesto funeral en su natal Neiva.

Mientras en Madrid el príncipe Felipe de Asturias le concedió la Cruz al Mérito Militar y soldados de ese país acompañaron el féretro desde la capital española hasta el cementerio Jardines El Paraíso, en la capital del Huila, ninguna autoridad local ni nacional estuvo con la familia en las exequias.

Hilda Sofía Moya, madre de Jefferson, llegó junto con su hija Brigith y familiares que viajaron desde la vereda Hato Nuevo de Villavieja, al aeropuerto Benito Salas. A las 8:35 de la mañana recibieron el cuerpo de Jefferson, que llegó en el FAC 1226.

Lo acompañaban siete familiares que viven en España y que hace cuatro años no se encontraban con el resto de parientes en Colombia.

El primero en abrazar a Hilda Sofía y darle el pésame fue Nelson Fabián Vargas, de 23 años, medio hermano del soldado caído en el ataque del pasado domingo a una patrulla de cascos azules de la ONU en el Medio Oriente.

Fue él quien le envió el dinero, en el 2003, al entonces vendedor ambulante para que viajara a España a buscar fortuna. Hace cinco años no veía a Hilda, que lo crió. "Eran hermanos solo por papá", explicó Hilda Sofía, que no logró contener el llanto durante todo el recorrido fúnebre.

Ella quería velar a su muchacho en la casa y enterrarlo hoy, pero la recomendación de las autoridades era que le diera cristiana sepultura antes de las 11 de la mañana de ayer, pues ya llevaba más de tres días metido en el ataúd.

A menos de dos horas de haber llegado a territorio huilense, el cuerpo de Jefferson fue depositado en un lote del cementerio, luego de haber pasado por la sede de la Novena Brigada del Ejército, donde se celebró una misa en su memoria. Nelson Fabián tomó la palabra, pero las lágrimas no le dejaron pronunciar su discurso de despedida.

Temía morir en Líbano

A finales de febrero, Jefferson llamó a su mamá y le contó que lo enviarían a Líbano. "Tranquila mamita que si me llega a pasar algo, ustedes no quedan desamparadas", recordó Hilda Sofía que le dijo y contó que él siempre se preocupó por su bienestar, sobre todo después de que quedó viuda, tras la muerte de su esposo, Nelson Fabián Moya.

Jhon Freddy Barón, tío del militar que vive en España, recordó que el joven ingresó al ejército ibérico para lograr estabilidad económica.

"Jefferson tenía uno sentimientos escasos en muchachos de su edad y pensaba más en el bienestar de su mamá que en el suyo propio", dijo Barón.

Al término del funeral, un funcionario de la Novena Brigada le entregó a Hilda Sofía un decreto de la Alcaldía de Neiva en el que exalta el coraje, la valentía y su aporte a la paz mundial.

Después, la delegación diplomática y los familiares de Jefferson viajaron a España mientras Hilda Sofía y su hija regresaron solas a su vereda en Villavieja a llorar su pena.

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