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Un anónimo y auténtico Juan Valdez

No recorre el mundo como una valla publicitaria de carne y hueso, ni su silueta ha sido pintada en aviones. Tampoco pasa buena parte de su tiempo firmando autógrafos y posando para fotografías.

23 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Pero Ramiro Rengifo Duque es uno de esos 'Juan Valdez' anónimos que hay regados entre las 560 mil familias cafeteras de Colombia: nació en una finca cafetera en Palestina (Caldas), el municipio que concentra más cultivos de café en el país, ha recolectado café desde niño y ha vivido la verdes y las maduras del negocio.

Con 54 años de edad, este caficultor heredó parte de El Diamante, la finca que su abuelo materno adquirió hace 100 años por 1.100 pesos. Es casado y tiene tres hijos, dos mujeres y un varón, que trabajan con él en las ocho cuadras sembradas de café que tiene en su predio.

Sus manos callosas no han parado de recoger café sin importar si son épocas de vacas gordas o de vacas flacas: "Hace siete años vendimos 60 arrobas de café a 60 mil pesos cada una (hoy por una arroba en Chinchiná pagan cerca de 85 mil pesos). Esa fue la mejor época que recuerdo. Pero un año antes estuvimos a punto de vender la finca debido a la caída de los precios internacionales, y una deuda bancaria".

La finca de Rengifo llegó a producir 1.300 arrobas durante la cosecha grande (entre octubre y diciembre), cayó a 500 arrobas en la época de crisis, y se estabilizó en 900, que son vendidas a exportadores privados y a la Federación Nacional de Cafeteros, a través de la Cooperativa de Caficultores de Chinchiná.

Fue arriero en sus años mozos y, luego, en su finca tuvo 14 mulas. Pero las 'Conchitas' (así se llama la mula de Juan Valdez) fueron reemplazadas por los tradicionales camperos del Eje Cafetero, los 'yipaos'.

Rengifo espera con optimismo la próxima cosecha grande debido a que las plantas de café están repletas de granos, pero le preocupa la escasez de recolectores que hubo en la traviesa (pequeña cosecha entre marzo y mayo). "Hoy la gente no quiere recoger café, pero algo hacemos", dice con optimismo.

FERNANDO UMAÑA MEJÍA
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
PALESTINA (CALDAS)