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¿Quién 'tubo' la culpa?

Tubos Moore, ¿la primera fábrica de tuberías de gres que se estableció en el país, cerró sus puertas después de 101 años de funcionamiento.

22 de junio 2007 , 12:00 a.m.

EL PASADO 31 DE MAYO llegó a su fin una historia empresarial que alcanzó a cumplir 101 años. Ese día, los trabajadores de Tubos Moore, fundada en Bogotá en 1906, le solicitaron a la Superintendencia de Sociedades que fuera liquidada la empresa. Las razones fueron falta de viabilidad económica para cumplir con sus obligaciones laborales y la incapacidad de generar los recursos suficientes para responderles a todos los acreedores.

Para Gabriel González, quien comenzó su carrera en la empresa en 1968 y llegó a ocupar la gerencia comercial, "la crisis de la construcción que vivió Colombia durante la década del 90 y, luego, la de Estados Unidos en 2006, fueron los dos momentos clave para que la compañía se fuera a pique". Esa realidad contrasta con la de muchos años, cuando la sociedad tenía el monopolio de la producción de la tubería con la que se construían los sistemas de alcantarillado en el país.

"He ocupado todos los cargos de la compañía. Por eso la nostalgia es mayor ya que jamás imaginé que fuéramos a llegar a esta situación. Es una sensación rara porque siempre fuimos sólidos. La aparición de los tubos PVC desplazó nuestra oferta de gres y eso nos llevó a meternos en la producción de tablones para pisos y tejas para cubiertas, pero la invasión del PVC hizo mella definitiva en nuestras ventas", analiza González. Curiosamente, las cifras podrían sugerir otra realidad. A 31 de marzo de 2007, Tubos Moore contaba con activos totales por 39.607 millones de pesos; pasivos por 7.676 millones de pesos, y un patrimonio de 31.930 millones de pesos.

La compañía, fundada por Plantagenet Moore, un bogotano de ascendencia inglesa, fue la primera fábrica de tubos de gres establecida en el país. En esa época, las cañerías de desagüe eran construidas con ladrillo o losas de piedra, razón por la cual las obstrucciones eran permanentes. Tras una titánica labor encaminada a probar que las tuberías no sufrían atascos y por lo tanto no habría necesidad de desmantelarlas o limpiarlas, la fábrica inició la producción de tubería hasta de 12 pulgadas de diámetro. Para la década del 40, Tubos Moore era la más grande fabricante de tubería en Latinoamérica. 

"Pero llegó la crisis en la construcción de alcantarillados y aparecieron las tuberías en PVC. El acueducto de Bogotá relevó el uso del gres, que es un material muy elaborado, con el que se hacían tubos de arcilla cocida que duraban toda la vida, pero que tenía costos más altos. Por eso perdió peso entre los constructores, quienes naturalmente pensaron primero en reducir el valor de sus insumos que en la calidad y la durabilidad", cuenta González.

Desde entonces, las ventas disminuyeron y se optó por la producción de ladrillos, adoquines y otras líneas. Un primer golpe llegó con la crisis del sector de la construcción en entre 1990 y 1994. La alternativa fue incursionar en la producción de tabletas para pisos tipo Corona y eso "nos obligó a hacer inversiones muy altas". Con ese endeudamiento surgieron los problemas económicos y financieros que desestabilizaron para siempre a la compañía.

La caída

Las deudas obligaron a entregar activos en dación de pago a los bancos. Colpatria y Coopdesarrollo (hoy Megabanco) se quedaron con la primera planta de la compañía en el barrio Las Cruces. El Banco Popular se quedó con las minas de explotación de arcilla y les tocó venderle a Ladrillera Santa Fe las minas de Soacha para seguir pagando deudas. Alguna maquinaria sin utilizar fue vendida y varios almacenes de venta directa en Bogotá cerrados para disminuir el endeudamiento con el sector financiero y  tener tranquilidad por algunos años.

Pero después llegaron las deudas más graves: con la Dian, la Tesorería Distrital, el atraso de pagos de seguros, de fondos de pensiones y el incumplimiento a los proveedores, lo que obligó a los directivos de la empresa a solicitar entrar en proceso de reestructuración de pasivos o Ley 550 en el año 2000.

Pero no fue suficiente, pues la demanda de productos para la construcción que Moore fabricaba no tenía mercado suficiente. Entonces se evaluaron nuevas alternativas como adaptar una planta de tabletas para pisos, tejas y cubiertas. También se pensó en hacer unas tejas para exportarlas a Estados Unidos y, de hecho, entre 2004 y 2006, la compañía mejoró sus ingresos, pudo pagar así sus acreencias y estar al día con los compromisos laborales.

Sin embargo, la estocada final llegó en diciembre del año pasado, cuando la construcción en Estados Unidos tuvo problemas y la demanda de tejas cayó. "A eso se le agregó la revaluación del peso y eso nos acabó de rematar", relata González.

Con una planta apagada, que representaba el 70% de los ingresos, la situación tocó fondo, lo cual llevó a incumplir compromisos laborales, pagos de primas, de vacaciones. Eso llevó a los 138 trabajadores a tomar la decisión de irse a liquidación, pocos meses después de que alguien recordara que la sociedad acababa de cumplir su primer siglo de existencia.

EL SINDICATO EXPLICA

El presidente del sindicato de Tubos Moore, Guillermo Ramos, quien trabaja en la compañía hace 26 años, dice que los trabajadores solicitaron la liquidación pues la empresa ha incumplido todos los acuerdos de pago y nunca presentó una propuesta para cumplirlos a mediano o largo plazo. "No pagaron ninguna obligación laboral, ni siquiera el Seguro Social. Da mucha tristeza,  pero está en juego toda una vida de trabajo". Ramos señala que se llegó a ese término para asegurar el futuro de los trabajadores ya que la liquidación obliga a que se venda un lote que le queda a la sociedad, y que el IDU quiere comprar, para adelantar el proyecto de la Estación de TransMilenio Sur (zona del 20 de julio) y la reubicación de vendedores ambulantes.