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Antonio Aguilar, 'el charro de México, estuvo muy cerca de Colombia

La última gira del cantante por el país fue en 1998. Su relación fue muy estrecha y hasta grabó canciones de Darío Gómez y Antonio Posada. Murió ayer, a los 88 años de edad.

20 de junio 2007 , 12:00 a.m.

"Cómo puedo pagar / Que me quieran a mí / Por todas, mis canciones / Ya me puse a pensar / Que no alcanzo a cubrir / Tanticas intenciones / ...De veras, muchas gracias por haberme aguantado tanto tiempo, yo siento que todavía me quieren. Saben por qué, porque yo he ganado más aplausos que dinero. ¿El dinero? ¡pos no sé por dónde lo tiré!, pero los aplausos, esos los llevo, aquí, dentro de mi corazón y ya no me los quita nadie, estos se van conmigo, hasta mi tumba...".

Esta improvisación, que (Pascual) Antonio Aguilar (Barraza) hizo en medio de una de sus canciones, durante un concierto que, según Javier García (gerente de Balboa Récords, disquera que maneja el catálago del artista en Colombia) "perfectamente puede ser en Los Ángeles (E.U.)", cobra fuerza hoy, 24 horas después de su muerte en México, a causa de una neumonía.

En la grabación, que se puede oír en la página de Balboa Récords, 'El Charro de México' deja sentir todo su agradecimiento frente a un público que cantó cerca de sus 800 canciones, en una carrera de más de 50 años en la música ranchera. "Así era él, una persona que se hacía querer fácilmente", recuerda García.

Su relación con Colombia

Además de representarlo, García estuvo cerca del mexicano en lo que sería su última visita al país, que lo llevó a cantar por varias ciudades, durante dos semanas, en 1998. En esa gira, él estaba despidiendo de su espectáculo a su hijo Pepe Aguilar. Lo particular de todo el espectáculo fue que Aguilar no pudo traer sus caballos, porque había una epidemia en México o Colombia, por eso tuvo que trabajar con animales criollos y no tuvo ningún inconveniente en hacerlo.

De acuerdo con García, el artista, que nació el 17 de mayo de 1919, en Zacatecas, consideraba jocosamente a Colombia como "una de sus segundas patrias"

En esa misma gira, un DVD inmortalizó su presentación en la Plaza de Toros de Santamaría, que estaba colmada de seguidores.

Otras cosa que marcó su relación con el país fue que Aguilar, recordado por canciones como Caballo prieto azabache, El dicharachero y La Martina, también grabó temas colombianos como Nadie es eterno, de Darío Gómez, y El tren lento, de Antonio Posada.

Como anécdota, García rememora que el cantante ranchero alguna vez le contó que siempre andaba con un médico personal.
"Este le aplicaba inyecciones de unas sales que compraban, creo, en Suiza, para mantenerlo como un muchacho de 35 años".

Con la muerte de Aguilar se cierra una carrera de una de las grandes estrellas de la cultura vernácula mexicana. Además de sus canciones y álbumes, su participación en el cine fue extensa. Así lo confirman sus 158 películas.

Con la cinta Los hermanos de Hierro (1961), de Ismael Rodríguez, la carrera de Aguilar en la pantalla grande se consolidó. Luego llegó a ser un ícono de la Época de Oro del cine de ese país, a la altura de Pedro Infante o Jorge Negrete.

Las honras fúnebres del artista mexicano, a quien le sobreviven su esposa, Flor Silvestre, y sus dos hijos, Antonio y Pepe, se realizaron ayer.

Tras su cremación, las cenizas serán llevadas al estado de Zacatecas, centro del país azteca.

La era que muere con el cantante ranchero

'El Charro de México' alcanzó a hacer películas de la misma línea de sus comienzos, años 30, hasta entrados los 90. Pasó de actor a argumentista y guionista. Entre 1970 y 1984 dejó marcado su sello en los guiones de unas nueve cintas, entre estas la de 'Emiliano Zapata' y 'La muerte de Pancho Villa'. Además fue productor de cintas como 'Triste recuerdo' (1990).

WÍLMAR CABRERA PINZÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO