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Lagos, cascadas y dulces son los atractivos de las serranías de Minas, en Uruguay

A tan solo 100 kilómetros de Montevideo es posible desconectarse del mundo y disfrutar de la belleza y verdor de las montañas.

20 de junio 2007 , 12:00 a.m.

El recorrido por la capital del departamento de Lavalleja, puede empezar con la visita a una auténtica mina de oro que fue abandonada hace más de 60 años.

El precio del paseo es de diez pesos uruguayos (50 centavos de dólar) por persona. Son 800 metros de galería subterránea disponibles para el público.

Apenas se traspone la entrada, la temperatura ambiente baja diez grados. De hecho, durante sus años de abandono los tamberos de la zona utilizaban el sitio como un congelador natural.

El guía lleva apenas un farol, cuya luz permite repasar en las paredes una lección de geología: a lo largo del paseo se pueden identificar el cuarzo, el granito, la piedra caliza y respirar el ambiente de aquellos sacrificados mineros.

Los españoles dejaron la mina porque era poco rentable, pues producía apenas siete gramos de oro por cada tonelada de piedra.

Otros planes

Además, las sierras de Minas ofrecen sus paseos tradicionales como el Cerro del Verdún, supremo templo del turismo religioso. Se trata de una auténtica catedral a cielo abierto que congrega a más de 100.000 personas todos los años. Muy cerca de allí es posible encontrar la estancia Milagros del Verdún, una de las estrellas del circuito minuano.

Sigue en pie la bucólica presencia de Villa Serrana con las huellas que dejó por allí el paso del reconocido arquitecto Julio Villamajó. En el Cerro Arequita, que parece meseta por lo chato de su cima, puede hacerse un paseo a través de sus grutas naturales colmadas de murciélagos.

Y si se trata de disfrutar del aire libre, nada mejor que un viaje en bote por el Río Santa Lucía o a la mística del Salto del Penitente, un monumento de rocas y agua pura que los dioses dedicaron a los minuanos, pero que está abierto a todo el público las 24 horas.

Minas cuenta con una dulce tradición. Si hay algo que caracteriza a los minuanos es su tradición por la bombonería y sus ramas afines. Los alfajores de las sierras de Minas fueron los primeros que se amasaron en Uruguay hace más de 50 años.

El País (Uruguay) / GDA