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Pluma abierta / Alan y Unillanos

Por Germán Vargas Morales

19 de junio 2007 , 12:00 a.m.
Me es casi imposible evocar el recuerdo de Alan Jara, - quien por estos días cumplió seis años sufriendo del más terrible delito, el secuestro - , sin asociarlo a Unillanos, por varios motivos que hoy comento.

Primero porque coincidimos en el Consejo Superior Universitario (CSU), él como Gobernador del Meta, y yo como representante del Presidente de la República.

Segundo porque fue Alan el último Gobernador en hacer parte del CSU. Y tercero, porque durante el tiempo que estuve presidiendo el máximo organismo de dirección y gobierno de la Universidad, se llevaron a efecto conversaciones que a buena hora condujeron a recibir en dación de pago por las deudas de regalías del Departamento al 'alma mater', la nueva sede en la zona urbana de Villavicencio, denominada San Antonio.

Fue el mismo Alan Jara quien por su espíritu académico que hoy practica en la selva, se preocupó por encontrar una sede para iniciar carreras nocturnas, y por eso , con él recorrimos varias alternativas de sitios, que sirvieran de paso, para pagarle al Centro de Educación Superior 6.280 millones de deuda por regalías. Así entregó la sede de San Antonio, después de un avalúo por 4.780 millones de pesos, y una forma de pago del remanente.

Este convenio fue el que años más tarde sirviera para que un abogado asesor de la Universidad con remuneración mensual de 3'800.000 pesos , y ante la actitud cómplice de un rector tan decepcionante como complaciente, le cobrara además a la Universidad 444 millones de pesos como porcentaje, por hacer lo que no ha debido hacer. Demandar al Departamento por toda la obligación en dinero, como si nunca se hubiera recibido la sede de San Antonio, en vez de demandar el cumplimiento de la obligación de hacer, emanada del convenio mencionado. Esto es, otorgar la escritura cuya demora se daba por motivos ajenos, y el pago del remanente en dinero.

A propósito, doctora Olguita de la Procuraduría, usted calificada tan eficiente, ¿qué ha pasado con este y otros "casotes" de Unillanos?