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Así se 'cocinó' la alianza entre María Emma Mejía y Gustavo Petro

EL TIEMPO revela los detalles. Hace más de un año el senador y la ex canciller parecían irreconciliables. Samuel Moreno dice que Petro se tomó la foto, pero que él se quedó con el petrismo.

16 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Una tarde de enero del 2006, al intentar sacar a María Emma Mejía de la carrera por el primer renglón de la lista de aspirantes del Polo al Senado, Gustavo Petro sugirió que ella debería más bien reservarse para ser candidata a la Alcaldía de Bogotá en el 2007.

Pero solo hasta hace muy poco, tal vez, el senador se dio cuenta de la paradoja en que quedó envuelto.

A la hora de escoger a quien apoyar como candidato del Polo a la Alcaldía de Bogotá, Petro, a pesar de su sugerencia inicial, intentó con otros nombres: primero le hizo fuerza a Antanas Mockus y luego a Carlos Gaviria (quien de paso, si aceptaba, era uno menos en la pelea por la Presidencia del 2010).

A María Emma -luego de que perdió el pulso frente a Petro para el Senado y rehusó aceptar un puesto secundario en la lista- le quedó grabada en el recuerdo la afirmación de su contradictor. Y se preparó durante más de un año para cobrar la cuenta con asombrosa tranquilidad.

La ruptura de Petro y María Emma, en esa oportunidad, parecía tener visos históricos y contenido ideológico.

Al aceptar su derrota el 23 de enero del 2006 María Emma aseguró: "A la hora de hacer política no comparto las propuestas de 'quiebre histórico". Petro hizo lo que pudo para dejarle en claro a María Emma cuán lejos estaban. "El Polo quiere hacer un quiebre histórico en Colombia, esa es su razón de ser. Un quiebre histórico significa una historia", dijo.

El tiempo pasó y Petro y María Emma -que contaba con el apoyo del alcalde Luis Eduardo Garzón- se volvieron a encontrar en la directiva nacional del Polo meses después.

Asesores de uno y otro creen que ese espacio sirvió para conocerse, aproximarse, y dejar de lado los prejuicios que cada quien tenía del otro.

Al sorpresivo anuncio de Petro, el martes pasado, de respaldar la precandidatura de la ex canciller a la Alcaldía se llegó después de más de un año de jugadas silenciosas y de una cuidadosa estrategia.

Poco a poco, sin proponérselo, Petro comenzó a jugar a favor de María Emma, radicalizándose en su exigencia de ir a una consulta amplia para sacar a Samuel Moreno de la contienda, quien ya se había hecho a las mayorías dentro de la estructura del Polo.

El candidato de Petro era Hernando Gómez Serrano, quien le ofrecía toda su confianza, pero pocas posibilidades de triunfo.

El asunto se definió más el pasado 31 de marzo, en la asamblea del Polo, cuando Moreno logró el 53 por ciento de los delegados, Mejía el 18 por ciento y Gómez, el 14 por ciento. De acuerdo con los estatutos del Partido, para ser candidato único, sin ir a la consulta, se debía obtener el 80 por ciento de votos de delegados.

Aunque en el proceso de filigrana trabajaron muchas personas de lado y lado, Catalina Velasco, amiga de Petro y de María Emma, tuvo un papel protagónico en este "milagro" de la política. Como directora de Planeación Distrital, Velasco había hecho buenas relaciones con personas cercanas a Petro. Por ejemplo, con el concejal Carlos Vicente de Roux.

Velasco, gerente de la campaña de María Emma, descubrió que Petro tiene una gran debilidad por los temas de Bogotá. Y terminaron en permanentes tertulias temáticas sobre la ciudad. Al mismo tiempo Antonio Navarro, viejo compañero de Petro, y muy conocido por su pragmatismo, ya había tenido aproximaciones con María Emma.

A principios de mayo, Antonio Sanguino, candidato al Concejo por la línea del alcalde Garzón se encontró con Milton Rengifo, del grupo de Petro y hablaron de los acercamientos. "Yo creo que si la 'Mona' (María Emma) acepta una charla sobre compromisos programáticos, Petro se aproxima", le dijo Rengifo. Sanguino, llevó la razón.

El pasado 1 de junio en el lanzamiento de Guillermo Asprilla al Concejo (un pupilo de Petro) se escucharon voces a favor de la precandidata. Personas como De Roux ya tenían la decisión de apoyar a María Emma.

Viendo que perdía espacio, que su candidato (Gómez) no despegaba y con la presión de Navarro, Petro hizo una encuesta y en menos de tres días, con cifras en la mano, se convenció de que María Emma era la única que podría ganarle a Enrique Peñalosa.

Entonces aceptó ir a una cita con ella, el viernes 8 de junio, en la casa de Catalina Velasco. El encuentro comenzó a las 9 de la mañana y, según cuentan los asesores, poco a poco comenzaron a coincidir.

Hicieron una agenda conjunta de seis puntos programáticos en la que la educación será la prioridad. A Petro lo convenció el compromiso de María Emma de gobernar con el Polo.

A eso de las dos de la tarde, la anfitriona se acordó de un artículo que ese día había salido en la revista Carrusel, en el que se decía que las mujeres deben tomar la iniciativa, en unos temas específicos, frente a los hombres. Y uno de esos era la fecha de matrimonio.

Catalina tomó entonces la palabra y le dijo a Petro: Bueno, ya estamos de acuerdo en varios puntos. Pongámosle ya la fecha y la hora al matrimonio. Y Petro aceptó que fuera el martes siguiente a las tres de la tarde, cuando se divulgó oficialmente la noticia.

La reacción de Moreno

Samuel Moreno reaccionó con calma, admitió que fue un hecho político y soltó esta frase: "Petro se tomó la foto pero sus amigos están conmigo".

Para corroborar eso, el jueves pasado en el Centro de Convenciones, un grupo de congresistas del Polo le expresaron su apoyo. También concejales de Bogotá y la mayoría de directivos de Fecode y la ADE de Bogotá.