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Como perros y gatos

Los choques armados entre Hamas y Al Fatah dan al traste con el gobierno de unidad palestina y ponen en situación más que difícil a Israel.

15 de junio 2007 , 12:00 a.m.

OTRA VEZ ORIENTE MEDIO se vio envuelto en llamas. El foco de atención esta vez no fue, como siempre, Iraq o Irán, sino la Franja de Gaza. Tampoco se trató de ninguna refriega entre palestinos e israelíes, como era de esperarse. Esta vez, en lo que puede considerarse el colmo de los colmos en las confrontaciones en los territorios ocupados, las bajas se dieron entre hermanos, criados en las mismas ciudades bajo los mismos rigores religiosos y morales.

La semana pasada, enfrentamientos armados entre las dos principales facciones políticas palestinas, el Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas, y el grupo Al Fatah, cobraron decenas de vidas y destruyeron el gobierno de unidad. Un caos absoluto que deja claro que los palestinos no son capaces de convivir entre ellos y que pone a Israel en una situación aún más complicada.

Los choques armados empezaron cuando de guardias del presidente palestino Majmud Abbás, afiliado a Al Fatah, dispararon rockets contra la casa de Ismael Haniyeh, primer ministro del Gobierno e integrante de Hamas. Fue entonces cuando vino la respuesta. Los de Hamas empuñaron las armas y se fueron lanza en ristre contra sus rivales. Primero, atacaron el edificio de las Fuerzas de Seguridad Preventiva de Al Fatah y, luego, las oficinas de Inteligencia en Suraya. No contentos con eso, marcharon sobre la sede de Majmud Abbás. "Al final, la bandera verde de Hamas ondeó en Gaza", informó la BBC. El miércoles, tras cinco días de choques, se contabilizaban al menos 60 muertos. De acuerdo con Human Rights Watch, los enfrentamientos fueron encarnizados y ambos bandos cometieron crímenes de guerra.

La Unión Europea intentó meter la mano y pidió una tregua para que ambos bandos se sentaran en la mesa de negociación. Imposible. La consecuencia fue nada menos que la suspensión del Gobierno palestino, formado en marzo por Hamas y Al Fatah. La medida fue tomada por el mismo Majmud Abbás y fue comunicada a la prensa por Tayeb Andel Rahim, el secretario general de la Presidencia, que además dijo que el Presidente se aprestaba a pedir la presencia en la zona de una fuerza internacional, luego de haber informado de los hechos a Estados Unidos, Jordania y Egipto. Hamas no se lo creyó y le restó valor al dictado de Abbás.

La Franja de Gaza, una región de 330 kilómetros cuadrados donde habitan 1,4 millones de personas, se ha convertido de esta manera en un territorio sin Dios ni Ley. Y lo peor es que, aún tratándose de la zona políticamente más moderada de los palestinos, no se ve una salida al conflicto. Como señala The Economist, "el 44% de los ciudadanos votaron por Hamas en los comicios, un porcentaje todavía más alto en la Franja de Gaza".

Son dos las conclusiones de lo sucedido. La primera es que, pese los esfuerzos que se han hecho, a los palestinos ya no sólo les cuesta trabajo convivir con Israel sino también entre ellos mismos. La lucha feroz entre Al Fatah y Hamas así lo demuestra. Se habla incluso de un Estado palestino dividido en dos territorios y en dos corrientes ideológicas: una Franja de Gaza dominada por Hamas, y una Cisjordania controlada por Al Fatah. La segunda conclusión es igualmente terrible: en lugar de beneficiarlo, a Israel le perjudica la división de los palestinos por sus efectos regionales. "Finalmente, Hamas no reconoce al Estado de Israel", alertó el primer ministro israelí Ehud Olmert, mientras que el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mark Regev, complementó diciendo que "eso se nos vuelve un problema y un desafío".

Así las cosas, la posibilidad de un acuerdo de paz árabe-israelí está cada vez más lejana. Tel Aviv no podría negociar con los palestinos aún si quisiera, porque ni tienen Gobierno. El famoso Ejecutivo de Unidad ha quedado destruido. Lo más triste es que, cada vez que pasa algo así, los analistas afirman que se ha tocado fondo. Pero en esta ocasión hay que señalar que todo puede empeorar y que, como sugirió una publicación británica, se pondrá tan negro como sea posible. Lo que nadie imaginaba, una división interna de hondo calado entre los palestinos, es ya una nueva realidad.

DUELO EN EL LÍBANO

Si por Gaza llueve, por el Líbano no escampa. El miércoles pasado se produjo en Beirut un nuevo magnicidio. El blanco fue Walid Eido, político que se oponía a la injerencia siria en ese pequeño país. Todo sucedió por la explosión de un carro bomba, que también mató al hijo del diputado y a otras nueve personas. Eido es el séptimo personaje antisirio que cae asesinado desde que otro estallido acabó con la vida del ex primer ministro Rafik Hariri en febrero de 2005, un asesinato para el cual la ONU ha pedido la creación de una corte internacional. Tanto Washington como la Unión Europea se muestran reacios a que Damasco se siga metiendo en los asuntos internos libaneses, pero no lo han conseguido.