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Vendedores ambulantes hacen casi imposible circulación de peatones por andenes de la ciudad

Son unos 79.000 comerciantes que muchas veces obligan a los caminantes a exponer su vida entre los carros.

14 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Las ventas ambulantes están prohibidas en Bogotá por el artículo 80 del Código de Policía, que considera la invasión del espacio público "una degradación ambiental y paisajística".

Según la concejal peñalosista Lariza Pizano, la ciudad ha tenido un retroceso en manejo de esta problemática, pues en lugares como el barrio Venecia y algunos sectores de las localidades de Suba y Kennedy, el espacio público recuperado por otras administraciones ha vuelto a ser invadido.

"Hasta el año 2003 se habían recuperado más de un millón 636 mil metros cuadrados de espacio público, lo equivalente a una vez y media el parque Simón Bolívar. Para esto se invirtieron más de 32.000 millones de pesos, la ciudad no puede perder ese dinero", dice Pizano.

Más allá de la invasión del espacio público, la proliferación de vendedores ambulantes acarrea otros problemas que provienen de esta actividad ilegal y deben ser resueltos.

Según datos del Instituto para la Economía Social (Ipes), solo el 5 por ciento de los informales está afiliados a pensiones, pocos tienen acceso a la salud más allá del Sisbén y su salario mensual es inferior al mínimo, ganan solo el 75 por ciento del mismo.

La informalidad de la actividad también se presta para la venta de mercancía pirata y para el trabajo y la explotación infantil.

La intervención del Distrito, a través del IPES, se ha enfocado en caracterizar el fenómeno. Además, desde el 2003 ha atendido a 31.843 vendedores en programas de capacitación, ferias temporales, empleo temporal, intermediación laboral y ubicaciones permanentes, entre otros.

Sin embargo, los logros no son visibles a los ojos de los peatones, que llevan la peor parte.