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Conozca el Seminario Mayor, edificio que se levanta en la séptima con 94

Entre cerezos, acacias, pinos y eucaliptos se levanta el lugar donde se forman los futuros sacerdotes de la ciudad. Acompáñenos en este recorrido.

13 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Después de muchos traslados, en 1948 fue construido por Monseñor Ismael Perdomo, importante sacerdote, sobre la carrera 7a. con calle 94, tierras que fueron donadas en ese tiempo por Mercedes Sierra para ese fin.

Desde su entrada, bonitos jardines de flores amarillas y moradas rodean los verdes árboles, que acompañados de pasajes paetonales, llevan a la montaña.

En general tiene un estilo aquitectónico románico. Todo es muy sencillo, de pocos lujos, altos techos y puertas de madera.

El Seminario está concebido como un internado. Recorriendo el tercer y cuarto piso se ven largos pasillos con arabescos amarillos y puertas de madera.

En las 140 habitaciones duermen los 132 seminaristas que actualmente viven allí. Muchachos entre los 17 y 25 años aproximadamente, quienes demoran 8 años de carrera.

Cuenta con todos los servicios de vivienda: una cocina, un comedor, ocho salones de clase, una biblioteca, doce baños compartidos y siete pequeñas capillas alrededor.

La biblioteca abarca todo un ala del edificio. Se pueden encontrar 60 mil tomos entre filosofía y teología. También una zona de libros antiguos con paso restringido.

Rodeados por pequeños ventanales, por los que se alcanza a ver la carrera 7a. y sentir la tranquilidad del cerro, queda en el tercer piso la sala de lectura con Internet donde van los muchachos en las tardes y noches a estudiar.

Hacia atrás, se recorren lindos jardines adornados con esculturas de vírgenes, que dan paso a la zona deportiva: una cancha de fútbol, una de microfútbol, una de squash, una de tenis, tres de baloncesto, una de banquitas y un gimnasio. Solo hay acceso de personas externas a la de tenis.

De 5:50 a.m. a 7 p.m.    

Allí los días pasan tranquilos. De lunes a viernes deben estar en la capilla faltando 10 para las 6 a.m. Inician rezos hasta las 7 a.m. que es el desayuno. A las 8 a.m. empiezan las clases de nivel universitario hasta la 1 p.m. El almuerzo es hasta la 1:45 p.m. y hasta las 3:30 p.m. tienen tiempo para hacer deporte o asear la casa en común. Al terminar, se da inicio a la jornada de estudio personal, hasta la comida a las 7:30 p.m., seguida de algunos rezos.

¿Cómo se sentirá vivir allí? Cuenta el Padre Aledandro Díaz, formador y administrador del Seminario: "Para mí es la felicidad de mi vida, mi razón de ser. Porque he descubierto que Dios me ha llamado para esto, me he preparado, y en este momento llevo 8 años de vida sacerdotal y me siento muy contento. Aquí se mezclan sentimientos. Uno es de tranquilidad y de paz, porque en medio de la ciudad, este es un espacio en el que se puede respirar un ambiente distinto".

CINDY ROTTERMAN

PERIODISMO CIUDADANO

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