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Víctimas del bloque Tolima de las Auc cuentan su historia y su frustración por no denunciar

En el corregimiento de Rincón Santo, en Guamo, los paramilitares asesinaron a cinco hombres, tres de ellos en una sola acción armada liderada por 'Elías'.

12 de junio 2007 , 12:00 a.m.

"Me llamo José del Carmen Tafur, soy inocente, por favor no me maten".

Estas fueron las últimas palabras, que en medio de angustiosos gritos, pronunció antes de morir a manos de paramilitares del bloque Tolima en el caserío de Rincón Santo, en Guamo.

Era la noche del 15 de abril de 2000. Le pegaron dos tiros a pesar de los ruegos y gritos desesperados de su madre Dora Rodríguez.

"Mijitico era músico y jornalero. No sé por qué lo mataron. Solo dijeron somos de las Auc y ya", recuerda doña Dora.
Esa misma noche mataron a Héctor Fabio Preciado, cuya familia se desplazó.

Siete meses después, el horror volvió a aparecer en Rincón Santo y en Chipuelo. El 14 de noviembre un grupo de paramilitares movilizados en camionetas asesinó a tres hombres y dejó herido a otro, que logró escapar. Las víctimas fueron halladas con el vientre abierto en el río Saldaña, en el sector de Puerto de Lemayá.

Primero llegaron a las 11:30 de la noche a la casa de Demir Rodríguez. "Comenzaron a buscar armas en la casa. Le gritaron a Demir 'usted estuvo en la cárcel y se tiene que ir'", recuerda Lucy Olivera, la madre de Demir.

"Duré cinco años sin poder hablar del tema porque entraba en crisis. Con mi esposo y dos hijos duramos dos años desplazados", dice.

El camino de sangre siguió hacia la casa de Darío Sánchez. "Le preguntaron a mi hijo cómo se llamaba. Él respondió que Carlos Sánchez. Le dijeron usted no es, acuéstese. Pero luego regresaron y se lo llevaron", afirma Sánchez.

A pocos metros de la casa de Sánchez, sacaron de otra vivienda a Benigno Vásquez. También se llevaron amarrado a Carlos Betancur, el único sobreviviente. Dicen que cuando lo iban a matar se botó al río con las manos atadas.

Algunos moradores del sector aseguran que los mataron porque los acusaban de ser presuntos responsables de hurtos y de ataques sexuales a mujeres ocurridos semanas antes del crimen.