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Se declararon culpables los dos soldados que masacraron a seis personas en Caquetá

Alberto Jiménez y Jair Farfán no tuvieron más opción que aceptar ante un juez la responsabilidad en el delito que cometieron borrachos, la madrugada del domingo, en Balsillas, San Vicente del Caguán.

11 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Hacia las siete de la noche de este lunes, luego de ser trasladados en un helicóptero del Ejército, los soldados profesionales ya estaban enfrentando la audiencia pública en el municipio de Puerto Rico.

Mientras al primero se le vio cabizbajo durante la diligencia, el segundo sonreía por momentos.

El juez ordenó dictarles medida de aseguramiento sin beneficio de excarcelación por homicidio agravado y porte ilegal de armas. Sin embargo, la defensa pidió que los procesaran por homicidio simple, asunto que deberá ser definido en el juicio. Podrían pagar una pena de entre 25 y 40 años de prisión.

Ambos pasaron la noche en la cárcel municipal, pero se espera que en los próximos días miembros del Inpec los trasladen a la cárcel de Florencia.

'El Gobierno no se pronuncia'

Yadira Fierro, familiar de tres de las personas que murieron, entre ellas un niño de 9 años, dijo que demandarán al Estado. "Uno escucha que el Gobierno se pronuncia cada que hay masacres pero hoy no lo ha hecho. ¿Por qué? ", dijo indignada.

Los soldados iniciaron su ola de asesinatos el domingo a la 1 a.m. en la Escuela Guillermo Ríos Mejía, en donde asesinaron a las primeras tres personas luego de que se negaran a venderles cerveza. En su huida asesinaron a los otros tres.

El comandante del Ejército, general Mario Montoya visitó el lugar de la masacre y conversó en privado con los dos soldados. Para el Ejército no se trató de un acto del servicio, sino de una acción individual.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU condenó los hechos y anunció que hará seguimiento al proceso judicial contra estos soldados.

En Neiva reinaba la indignación, en Algeciras (Huila), todos estaban preocupados por la salud mental del niño de 12 años que sobrevivió al homicidio de su padres y un hermano. Hasta ayer no había recibido ayuda sicológica. Cinco de los muertos fueron trasladados anoche a Algeciras para ser velados en sus casas y sepultados hoy.

Heridos están muy graves

En el hospital universitario de Neiva seguían ayer en estado crítico Jaime Córdoba y Romey Giraldo, dos sobrevivientes de la masacre en Balsillas.

Ligia Bonilla, la esposa de Giraldo se repartía entre los trámites para reclamar el cuerpo de su hijo Jair Giraldo (muerto en la matanza) y la salud de su esposo Romey.

PUERTO RICO