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Con más dudas vuelve Álvaro Uribe de su gira por Washington

El jueves, cuando el Presidente terminó a las 9 de la noche las nueve reuniones con grupos de congresistas en el Capitolio de Estados Unidos, estaba apesadumbrado.

09 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Casi ni quería hablar con los periodistas a los que había eludido todo el día con simples refranes como "la persistencia vence lo que la dicha no alcanza" o "a caballo regalado no se le mira el colmillo", que hablaban mucho de su estado de ánimo, por la adversidad que lo había acompañado.

A juzgar por el relato del gobernador del Valle, Angelino Garzón -quien lo acompañó a todas sus reuniones-, había razón para que Uribe estuviera así. "Hubo reuniones muy humillantes", comentó Garzón, refiriéndose sobre todo a las citas con los demócratas charles Rangel y Sandy Levin, quienes fueron especialmente duros al pedirle a Uribe resultados más concretos en defensa de los sectores labores y un mayor deslinde con los grupos paramilitares.

'Parecía un interrogatorio'

Asombrado por los términos y el entorno de los legisladores, Garzón dijo que más "parecía más un interrogatorio que una entrevista" y dijo que no pudo evitar expresar su "admiración" por el "coraje" del mandatario para soportar este tipo de fogueos.

Uno tras otro, los congresistas a los que Uribe había visitado durante el día hacían saber que no estaban satisfechos con su respuesta. "Lo sentimos con esperanza pero los problemas aún no se han resuelto", comentó después Rangel en un corredor del Capitolio. "Uribe se presenta con los mismos problemas, los mismos interrogantes y sin respuestas", dijo Levin.

"El control sobre los paramilitares es muy importante para mí y el TLC tiene que tener aseguranzas sobre los derechos laborales", comentó el representante Raúl Grijalba de Arizona para advertir que no votará ese proyecto tal como está planteado hoy. Y el representante McGovern dijo: "Si tres veces viene Uribe, le diremos: derechos humanos, derechos humanos, derechos humanos".

Pero, en medio de esa adversidad, Uribe sacaba ánimos para asegurar que no se retiraba. "A uno apenas lo empiezan a escuchar cuando se está cansado y yo no me voy a cansar", decía.

Uribe sintió mucho que esa tarde se hubiera reunido durante más de una hora con el senador Patrick Leahy, firmante de una carta que le envió al precandidato presidencial Barack Obama, y este no le hubiera hablado de ella.

Al despedirse de Washington, cuando un periodista le preguntó si creía que los legisladores le habían entendido su mensaje, respondió con una frase seca: "¡No lo sé!".

Otro semblante

Pero el rostro de Uribe cambió esa misma tarde en Nueva York luego de reunirse con varios secretarios y con el ex presidente Bill Clinton.

Durante un almuerzo con más de 30 presidentes de compañías estadounidenses que tienen filiales en Colombia, unos 7 u 8 de ellos se levantaron para anunciarle que respaldan su gestión y que irán al edifico del Capitolio en Washington para abogar por el Plan Colombia y el TLC.

Y el remate no pudo ser mejor. Con la presencia de una audiencia selecta, en el exclusivo hotel Palace de Nueva York, Clinton, reconocido como uno de los hombres más influyentes de E.U., hizo los mayores elogios de Uribe y de su Gobierno.

Dijo que "desde que Uribe llegó al Gobierno, la violencia comenzó a bajar y la economía a subir". Y repitió la misma frase que Uribe ha dicho en muchos foros: "En Colombia hoy hay menos secuestros y asesinatos que hace cinco años".

Además reconoció su "coraje de liberar a los prisioneros de las Farc, en el marco de sus esfuerzos para liberar a los rehenes". Argumento que en Colombia poco se ha oído en las últimas semanas.

Pero los proyectos los aprueban en el Capitolio, en Washington, en donde mandan los legisladores demócratas, a donde Uribe ha dicho que volverá el 21 de julio.

Ayer en Nueva York, anunció que creará una gerencia para TLC y Plan Colombia en E.U.

¿Aprobación de TLC, al 2009?

El Tratado de Libre Comercio entre Colombia y E.U. sigue buscando su oportunidad para entrar en el debate dentro del Congreso de E.U., pero hoy eso no parece posible a corto plazo. Entre funcionarios del gobierno en Washington hay la esperanza de que cuando se apruebe el TLC con Perú, ingrese el de Colombia.

La fecha sería septiembre, pero el principal obstáculo siguen siendo las condiciones por la violencia contra sindicalistas y la parapolítica.

Si el gobierno de E.U. no reúne los votos que requiere para aprobarlo, este no se presentaría este año y quedaría aplazado para el próximo, en el que tampoco se ve probable su aceptación debido a que tendría que alternar con la campaña electoral por la Presidencia, lo que podría llevar esta iniciativa hasta el 2009, cuando ya se conozca el nuevo Presidente de E.U.

EDULFO PEÑA
Enviado especial de EL TIEMPO
Nueva York