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El medio ambiente es salud y calidad de vida / Opinión

La falta evidente de una política ambiental clara y efectiva por parte del Distrito asegura un camino incierto en nuestra calidad de vida.

08 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Al Gobierno de Bogotá, el tema ambiental poco o nada le importa. La capital tiene los índices más elevados de contaminación del aire registrados en el país y ostenta el poco honroso título de ser la tercera ciudad más contaminada de América Latina, después de Ciudad de México y Santiago de Chile.

Basta con revisar en particular las localidades de Ciudad Bolívar, Kennedy, Puente Aranda, Fontibón y Chapinero en donde todos los niveles permitidos de emisiones de partículas contaminantes (PM10) (PM2.5) y (PST) están muy por encima de los estándares internacionales, afectando la salud y la calidad de vida de sus habitantes.

Enfermedades respiratorias como rinitis, sinusitis, afecciones pulmonares, estados gripales frecuentes, afecciones cardiovasculares y del sistema nervioso, son originadas por la mala calidad del aire que se respira.

Muchas señales preocupantes

Esta falta evidente de una política ambiental clara y efectiva por parte del Distrito asegura un camino incierto en nuestra calidad de vida, y así lo prueban: el abandono de la política de arborización, el futuro incierto de los cerros orientales y el borde urbano, las más de 500 vallas, pendones y pasacalles instalados de manera ilegal, la falta de voluntad para ejecutar el proceso de chatarrización, la contaminación auditiva y Doña Juana.

Todos los temas antes mencionados y muchos más tienen directa relación e incidencia en la salud pública, están directamente relacionados y de su interacción depende la vida de nuestros niños.

'El 25% camina regularmente'

El estudio 'Ambientes físicos construidos y sus asociaciones con actividad física y calidad de vida en Bogotá', realizado por la Fundación Social en septiembre de 2006, demuestra la existencia de una relación directa entre ambiente urbano (físico-construido) con la actividad física y su influencia en la calidad de vida percibida por los habitantes de la ciudad de Bogotá.

Según esta investigación, el 25,2 por ciento de los bogotanos camina regularmente como medio de transporte, el 3,3 pro ciento usa regularmente bicicleta como medio de transporte y el 8,6 por ciento realiza actividad física en su tiempo libre.

Entonces, queda claro con este estudio que 1 millón 750 mil habitantes están directamente afectados por la apatía ambiental del gobierno distrital. Aunque toda la población resulta afectada de una u otra forma.

El estudio también arrojó resultados interesantes, por ejemplo, afirma que las personas que viven cerca a las estaciones de TransMilenio (500 metros) tienen el hábito de caminar este trayecto como medio de transporte y registran mayor actividad física.

Este es un mudo llamado de atención al borde de un abismo del que al parecer no ponemos resistencia; dentro de las acciones distritales de salud, la protección al medio ambiente debe tener no planes de choque sino políticas formales de desarrollo ambiental que tengan en cuenta tanto los temas técnicos como los que procuran generar una cultura en torno al tema.

El estudio señala que la relación entre desarrollo urbano y salud pública están estrechamente ligados, sugiere que algunas características urbanas de Bogotá están asociadas positiva o negativamente con los niveles de actividad física y la calidad de vida percibida de los bogotanos.

No olvidemos que ponerle pilas a nuestra capital contaminada es también tratarla sin indiferencia, tal y como lo acaba de hacer la Comisión V de la Cámara de Representantes al aprobar un proyecto de Ley, de autoría de los 18 Representantes de Bogotá, que obliga a Ecopetrol a mejorar la calidad del Diesel.

* Representante a la Cámara por Bogotá

DAVID LUNA(*)
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

dluna@davidluna.com.co