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Guerrilla y paramilitares liderados por Vicente Castaño y 'Cuchillo' se disputan control en el Meta

Mientras los técnicos de la Fiscalía y del DAS abrían fosas en Mapiripán, en abril pasado, a los lejos se escuchaban ráfagas que confirmaban que la guerra en el llano no ha terminado.

01 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Pocos días después, el 17 de mayo pasado, seis cadáveres envueltos en bolsas, baleados y en estado de descomposición fueron encontrados en un paraje del cruce Los Japoneses, a 25 kilómetros del casco urbano de Puerto López.

Fueron arrojados en ese sitio, aun cuando las muertes se produjeron en zonas diferentes a Puerto López, aseguró el alcalde, Heliodoro León Ruiz.

Según las autoridades, los cuerpos corresponderían a combatientes de nuevos grupos 'paras' que provienen de Mapiripán. Eran hombres entre los 20 y los 30 años, según un investigador.

Lo que no se ha establecido es si se trató de un choque armado del grupo emergente que lidera Vicente Castaño, enfrentado al de Pedro Oliveros Guerrero, 'Cuchillo', o si fue un combate de alguno de estos dos grupos con las Farc.

Autoridades judiciales dicen que por interceptaciones y por versiones de informantes han logrado establecer las zonas geográficas donde se mueven y han venido consolidando algún control cada uno los grupos emergentes, así como el área que está en disputa.

La violencia no para

La primera etapa de la guerra en el Llano fue la que se sufrió entre 1985 y 1996 con las tomas que hacían las Farc a las poblaciones, y con el exterminio de la Unión Patriótica, partido político que según la Corporación Reiniciar perdió más de tres mil militantes, el 30 por ciento de ellos en el Meta y Guaviare.

La segunda etapa se inició en 1997, cuando los batallones de paramilitares que trajo de Urabá a la zona Carlos Castaño, aliados a las autodefensas llaneras, empezaron a ejecutar masacres como las de Mapiripán y Puerto Alvira, que cobraron la vida de más de 68 víctimas.

Esa fase tendría que haber concluido en el 2005 y el 2006 con la desmovilización de 3.000 hombres de los grupos que lideraban Castaño, 'Cuchillo', Manuel de Jesús Pirabán, 'Pirata', y José Baldomero Linares Moreno, 'Guillermo Torres'.

Pero Castaño y 'Cuchillo' decidieron retornar a las armas y dieron paso a lo que puede considerarse la tercera etapa de la guerra.

Por ello mientras los investigadores buscaban las víctimas de los paramilitares de los últimos años, que la Fiscalía estima en unas tres mil en los Llanos, se sentían los disparos. Y lo más preocupante es que mientras en la zona se siguen matando, solo han sido identificados dos de los 56 restos hallados hasta ahora de la segunda fase de la guerra. Y eso que fue por ropa reconocida por sus familiares.

Gladys reconoció las prendas de sus 2 hijas, halladas en fosa

"Para mí no hay ninguna plata que repare la pérdida de un hijo. Eso es una humillación". Con estas palabras Gladys Prieto Moreno resume el dolor que siente a pesar de que la incertidumbre por el paradero de sus dos hijas terminó.

El 4 de mayo pasado reconoció la blusa blanca de Nayiber Verónica y los tenis de amarrar de tacón alto de Keni Johanna, de 17 y 19 años, desaparecidas hace ocho años a manos de paramilitares en Mapiripán.

Al reconocer esas prendas, el frío que sacudió su cuerpo y la dejó inmóvil por algunos minutos le hizo entender que era mejor guardar la imagen de sus hijas vivas antes que insistir en ver sus restos. Las descuartizaron.

La blusa y los tenis se las mostraron investigadores el 4 de mayo pasado en Bogotá. Sus hijas son las primeras reconocidas entre los 56 restos que desde febrero han hallado en fosas comunes los investigadores de Justicia y Paz.

Al ver las prendas Gladys trajo a su memoria el 11 de septiembre de 1999, cuando sus hijas salieron de la finca con destino al caserío de La Jungla, junto a un tío.

"Yo iba a ir, pero la menor me dijo que ella quería ir con la hermana y que un día después regresaban". Había temor de que se fueran para La Cooperativa, donde había enfrentamiento de 'paras' y guerrilleros.

A la mañana siguiente regresó el hermano de Gladys en la moto. "Las niñas me las quitaron anoche los 'paras'. Yo le madrugué a preguntar a 'Careloco' qué había pasado con las muchachas y me respondió que cuando las desocupara él las mandaba", contó.

Allá todos sabían que 'Careloco', un jefe 'para', a las muchachas bonitas que le gustaban las llevaba para el cambuche, las tenía dos o cuatro horas y después las soltaba.

Gladys acudió a la Defensoría del Pueblo donde hicieron contacto con 'Guillermo Torres', en Puerto Gaitán. Entonces le dijeron que a sus hijas las habían matado esa misma noche por una mala información que les habían dado, y que al que dio el dato también lo asesinaron. Después le hicieron saber que debía dejar de buscar a las muchachas.

Cuando los fiscales de Justicia y Paz le mostraron la blusa y los tenis, dijo de inmediato: "Ellas son".

Tuvo que dejar saliva para que se practique la prueba genética y se pueda oficializar la identificación.

Ahora espera que pronto se sepan los resultados para darles sepultura a los restos.

De la reparación Gladys ni siquiera quiere saber, pese a que necesita una casa para sus seis nietos.

Hoy vive con ellos en un rancho, en un barrio de invasión de Villavicencio.

Mapiripán y Puerto Rico, el eje

Los campesinos de Mapiripán y Puerto Rico son los que más están padeciendo la guerra. Son sometidos por los nuevos grupos 'paras' y por la guerrilla, que intenta recuperar el control de esa área, según un informe de la Defensoría del Pueblo.

De acuerdo con la Defensoría, Hebert Veloza García (H.H.), capturado en abril pasado, alcanzó a establecer un grupo armado con cerca de 150 hombres en una finca de El Trincho.

La banda, que adoptó el nombre de 'Los Paisas', habría quedado al mando de Vicente Castaño. En Puerto Rico también han visto presencia de grupos denominados 'Águilas Negras', responsables de asesinatos.

Por otro lado las Farc, en su afán de atacar a las patrullas militares, utiliza fincas o casas de campesinos para atrincherarse.

La guerra que vive el sur del Meta también se está sintiendo en Villavicencio, ciudad que ha servido para el reclutamiento de jóvenes y el tránsito de combatientes que provienen de la Costa Atlántica. Según el CTI, en los cinco primeros meses de este año han desaparecido en el Meta 18 personas, 10 de ellas en Villavicencio. Del total, 15 son hombres y tres mujeres y 14 están entre los 15 y los 30 años.

La violencia es tal que en el 2006 se disparó el sicariato en la capital del Meta en 26 por ciento, y en los primeros cinco meses de este año, el ciento por ciento, según las autoridades. Diez muchachos, casi todos de raza negra, que venían del departamento del Magdalena con destino a los grupos ilegales, fueron devueltos por la Policía a sus lugares de origen.

Las operaciones

El secretario de Gobierno del Meta, Guillermo Pérez Giraldo, aseguró que las Fuerzas Militares adelantan operaciones permanentes en todas las zonas, incluidas amplías aéreas de Puerto Gaitán, San Martín, Puerto Rico, Uribe y La Macarena, donde hay relativo control.

No obstante, reconoció que los organismos de inteligencia han detectado la presencia de hombres que se mueven desde Puerto Gaitán hacia Mapiripán, mientras que los de 'Cuchillo' buscan mantener el control de ese municipio.

Así mismo, los campesinos dicen tener miedo porque ven grupos subversivos transitar por el río Guaviare.

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