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El fundador de Uber busca un 'número dos' para dirigir su compañía

Tom Staggs, de Disney, y la ejecutiva de tiendas CVS Helena Foulkes, suenan como posibles.

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12 de marzo 2017 , 10:22 p.m.

Travis Kalanick, uno de los perfiles más polémicos de Silicon Valley, ha dejado de lado su arrogancia.

El consejero delegado y fundador de Uber ha reconocido que necesita ayuda y le ha contado a su equipo en las oficinas de San Francisco que busca un número dos.

“Estamos buscando activamente un director de operaciones. Un compañero que esté a mi lado para escribir juntos el próximo capítulo de este viaje”, señala un comunicado emitido por la empresa de transporte.

Uber intenta así corregir la imagen ofrecida en las últimas semanas.

A las acusaciones de sexismo destapadas tras la salida de una ingeniera se le suma la publicación de un video del propio Kalanick discutiendo de manera agresiva con un conductor de su servicio.

Este se quejaba de la bajada de tarifas y, en consecuencia, de la reducción de ingresos por carrera.

El directivo terminó con insultos y malos modos, sin reparar en que estaba siendo grabado.

Además, la relación entre Uber y Google, inicialmente su gran apoyo, pasa por un mal momento. A la salida del ejecutivo del buscador David Drummond del consejo se debe sumar el litigio por el robo de información y patentes sobre el coche sin conductor.

Mark Zuckerberg también había tenido una travesía similar en el 2008, aunque esta no fue tan sonada, hasta que consiguió apaciguar a los inversores con el fichaje de Sheryl Sandberg.

Uber ha contratado una empresa para dar con el candidato perfecto. De momento, dos nombres suenan por encima del resto: Tom Staggs, exdirector de operaciones de Disney, y la ejecutiva de la cadena de tiendas CVS Helena Foulkes.

La ‘startup’, cuya valoración supera los 50.000 millones de dólares, ha pasado de ser uno de los lugares más deseados para trabajar a una mancha en el currículum a la hora de buscar empleo.

Los hace un año inminentes planes para salir a bolsa parecen aparcados hasta que se apacigüe el ambiente dentro de sus oficinas.

ROSA JIMÉNEZ CANO
Ediciones EL PAÍS, SL 2017