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Familia del soldado Moya, en Cartagena, sí reconoció el cuerpo

Debido al alto grado de descomposición, su familia inicialmente no lo había identificado.

31 de marzo 2016 , 05:07 p.m.

Desde el barrio Ternera, sector San Carlos, en Cartagena, don Abraham Moya le dijo a EL TIEMPO que el cuerpo sin vida que el Ejército le entregó el pasado martes sí era el de su amado hijo menor Alaín Alí Moya Cabello.

El soldado profesional Alaín Alí Moya Cabello, de 27 años, habría muerto ahogado el pasado jueves 24 de marzo en el río Atrato, en el occidente del país, región donde prestaba su servicio militar, pero el cadáver estuvo desaparecido durante cuatro días.

Una vez fue hallado, de inmediato el cuerpo fue trasladado hasta Cartagena, de donde era oriundo el militar y donde está radicada su familia.

Sin embargo, “el cuerpo estaba en alto grado de descomposición y por ese motivo los familiares no lo reconocieron. La Fiscalía ordenó la exhumación del cadáver (que alcanzó a recibir cristiana sepultura) para realizar un análisis a fondo”, explicó Vicente Guzmán, director de Fiscalías para Bolívar.

El cuerpo del militar había sido entregado a sus familiares en la capital de Bolívar, pero, para sorpresa de las autoridades, en pleno sepelio la familia aseguró que el cuerpo no correspondía al de Alaín.

“Eso es muy duro, es muy difícil. El cuerpo venía envuelto en plástico y cubierto con algo que parecía ser serrín, por eso no lo reconocimos y nos asustamos todos”, dice don Abraham, a quien la mala noticia le llegó estando internado en una clínica debido a quebrantos de salud.

“Sin embargo, la esposa de mi muchacho nos tranquilizó y le bañamos el rostro con agua oxigenada, lo miramos bien, nos explicaron que el cuerpo estuvo varios días perdido en el río, expuesto a animales, y entonces entendimos el alto grado de descomposición que ya tenía", relató don Abraham padre de dos hijos más, mayores que Alaín Alí.

Aun así La Fiscalía en Cartagena ordenó la exhumación del cuerpo que será sometido a nuevos cotejos de ADN.
“No tenemos dudas pero que lo hagan así todos quedamos más tranquilos”, sumó el acongojado padre de 72 años.

El soldado profesional Moya Cabello dejó una niña de cuatro años, y una joven viuda. Sus amigos en el barrio Ternera lo recordaron como un hombre alegre y un militar entregado, y piden que la Fiscalía realice de nuevo los análisis al cuerpo así su familia ya lo haya reconocido.

JOHN MONTAÑO
EL TIEMPO
Cartagena