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Colon: 'No soy del bajo mundo'

Aunque es la última parte del aparato digestivo, el colon cumple funciones de primera. Entrevista.

31 de marzo 2016 , 11:35 a.m.

Aunque pocos sepan, en realidad, en dónde está y para qué sirve, el colon se ha convertido en un tema recurrente de conversación, y no precisamente por motivos gratos.

“Sin importar la naturaleza del achaque, yo acabo siendo culpado nueve de cada diez veces; lo más curioso es que del enunciado no pasa. La gente no sabe ni qué tiene que hacer para cuidarme”, se queja el colon, que reconoce ser, entre los órganos, uno de los menos glamurosos.

Decidimos entrevistar a este órgano, que es la última porción del aparato digestivo, y al que todo el mundo debe agradecerle la vital tarea de extraer el agua, las sales y otros nutrientes de los residuos del cuerpo, antes de que sean eliminados.

¿En dónde se domicilia?

Soy como el marco del abdomen de las personas; no sería inexacto decir que soy un tubo de metro y medio de largo y algo más de seis centímetros de diámetro. Conecto, literalmente, el intestino delgado con el “afuera” del cuerpo.

Acláreme: ¿Usted es uno solo o son varios? Como dice que conecta...

Soy un tubo que tiene varias partes: ciego, colon, recto y conducto anal. Claro, otros dicen que hay uno que asciende por el lado izquierdo, otro que atraviesa el abdomen por arriba, uno más que desciende por el lado derecho y el sigmoide, que es como una ‘S’. Pero soy uno solo, ¿Le queda claro?

Sí, pero ahora dígame qué hace usted exactamente

Soy como un depósito de residuos de alimentos, agua, sales y enzimas; también tengo una función nutritiva, porque me encargo de equilibrar el agua, de ayudar a fabricar vitaminas como la K y algunas del complejo B, que usted necesita; también lo defiendo de toxinas y hospedo a unas bacterias, que también lo protegen. Aunque no suene elegante, preparo lo que el cuerpo tiene que botar. Y no por eso soy del bajo mundo...

¿Por qué lo acusan de tantos males?

Básicamente porque no me conocen. La gente me atribuye muchos de los dolores bajos.

Entonces, ¿cuáles sí son los síntomas suyos?

Pues hay varios. Por ejemplo diarrea o estreñimiento, sangre en la deposición, dolor localizado, distensión del abdomen, deshidratación y, ¿sabe qué?, aumento de los gases intestinales.

¿Y qué le causa esas molestias?

Varias enfermedades que van desde una simple inflamación, que los médicos como usted llaman “colitis”, hasta el cáncer en cualquier porción. También me dan pólipos, unos bulticos de tejido que me crecen a veces, o la diverticulitis, que es la inflamación de unos bolsillitos que tengo. Ah, y el famoso síndrome de intestino irritable; es, cómo decirlo, una especie de protesta mía... Me pasa cuando me pongo sensible por muchas cosas, incluso cuando usted tiene alteradas las emociones. ¿No ha sentido nunca dolor de barriga o ganas de ir al baño cuando está asustado o muy preocupado?

¿Cómo puede cuidarlo la gente?

Pues me facilitaría mucho las cosas si siguiera una dieta equilibrada, baja en grasas y rica en agua, fibra (frutas y verduras) y proteína; también si hace ejercicio, no toma laxantes, modera el alcohol, me pone horarios fijos para evacuar, evita los antibióticos y demás fármacos sin fórmula y, ¡ah! si empieza a controlar el estrés.

¿Qué puedo hacer por usted?

Leer esto bien para que me conozca y aprenda a cuidarme.

Corra el médico ante estos síntomas

Dolor abdominal, tipo cólico, relacionado o no con las comidas.

Sangre en cualquier cantidad en la deposición.

Estreñimiento y diarrea de cualquier tipo, que dure más de un día.

Exceso de gases.

Inflamación continua del abdomen.

Entrevista publicada en EL TIEMPO, el 17 de agosto del 2011.

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Carlos F. Fernández, médico de EL TIEMPO

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