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Desazón, indignación e impotencia

Se ha perdido la credibilidad, en una sociedad donde el interés particular prevalece.

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30 de marzo 2016 , 10:57 p.m.

Una proporción cada vez más grande de la población mundial sigue entrando en un estado anímico de desazón, indignación e impotencia. En primer lugar, por el malestar interior, el desasosiego, la falta de anclaje en la vida o carencia de valores y principios que sirvan de referente para guiar día a día nuestras decisiones, y, más importante aún, alimentar nuestro espíritu y nuestra esperanza. En segundo lugar, un estado creciente de impotencia acerca de lo que se puede hacer para remediarlo, pues se ha perdido la credibilidad, en una sociedad donde el interés particular prevalece, sin límites, sobre el bienestar colectivo.

La evidencia brota a borbotones en todas las esferas. Se pueden mencionar, entre otras muchas, la alta concentración de la riqueza que arrasa con el ser humano y lo aprisiona hasta asfixiarlo. Los partidos políticos no tienen programas y a veces ¡ni candidatos! Forman alianzas transitorias, en una especie de pataleo. Y peor aún, ¡no representan nada! Sólo la mecánica burocrática, el tráfico de influencias y los contratos tramitados bajo las más insospechadas formas son importantes.

Los gobernantes no tienen credibilidad. Los resultados de las encuestas así lo demuestran. ¿Qué decir de Lula da Silva y Dilma Rousseff, en Brasil, escabulléndose del Código Penal? ¿O de Cristina de Kirchner, en Argentina, con la denuncia de las cavas de dólares en su finca del sur o del asesinato del juez investigador un día antes del juicio de acusación? ¿O de Chávez y Maduro con la destrucción de la riqueza más impresionante que se recuerde en la historia contemporánea, en medio de la corrupción y pérdida de los pocos valores democráticos que se habían construido?

¿Qué pensarán los jóvenes franceses del ejemplo de su presidente, Hollande, volándose por la noche en una moto para visitar a su amante? ¿Qué tal lo de Alan Greenspan, director de la Reserva Federal de EE. UU., justificando con todo su equipo de amigotes banqueros ¡la tumbada oficial reciente más grande del mundo a los ciudadanos del común, a través de operaciones financieras!? El hecho llevó a una profunda recesión. Anunciaron que todo había sido legal ¡y que nos preparáramos para la siguiente!

En Colombia, se roban Saludcoop una vez. Toman los correctivos ¡y la vuelven a saquear las mafias políticas! El documento de JR Ortega, ex-DIAN, acerca de las mafias enquistadas allí lo deja a uno sin aliento. Desde 1995 pagamos el “costo por capacidad” y luego, desde el 2006, el “costo por confiabilidad”, que cubría los costos de administración, operación y mantenimiento (AOM) de las térmicas, todavía sin operar, como un seguro para cuando hubiera necesidad de generar energía. Llegó el día ¡¡¡y lo que hicieron fue subir las tarifas para pagar el combustible!!! Los sobrecostos de Reficar son inauditos.

La negociación con las Farc es tan compleja que el país no tendría necesidad de formular planes de desarrollo ¡por más de 20 años! Prueba de ello es el documento ‘Propuestas mínimas para garantizar el fin del conflicto, la reconciliación nacional y la construcción de la paz estable y duradera’, de las Farc, del 8 de febrero del 2016, que tiene 38 páginas de numerales, ¡ojo, no de texto!, que son complementarios a los de los cuatro temas que ya firmamos y que tienen más de 200 páginas. Este documento es del mes pasado, luego de casi 4 años de negociaciones, sin incluir ¡el preámbulo de año y medio!

El problema desde el punto de vista filosófico es más complejo y tiene que ver con la esperanza del ser humano y de los propósitos de vida de todos, con el agravante de que los jóvenes son los más vulnerables.

Jorge Bustamante R.