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Tres sectores del territorio chocoano pasaron a manos de Antioquia

Los predios suman 13.927 km², un área mayor que las de Caldas, Risaralda y Quindío.

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30 de marzo 2016 , 08:34 p.m.

Con la entrega del informe técnico del deslinde entre los departamentos de Antioquia y Chocó, en el sector de Belén de Bajirá por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), a las comisiones territoriales de Senado y Cámara del Congreso de la República, se cierra una etapa y se abre otra en los 16 años de litigios por el territorio de Bajirá.

El IGAC determinó que Belén de Bajirá pertenece al Chocó. Por lo tanto, el informe es otro capítulo en los más de cinco siglos de disputas por el control del Darién (1508-2016). Escribo este análisis histórico sin el ánimo de alimentar falsos regionalismos entre antioqueños y chocoanos, sino como aporte para que los lectores comprendan los antecedentes de este conflicto. Muchos creen que surgió a partir del año 2000, cuando la Asamblea del Chocó elevó a la categoría de municipio al corregimiento de Bajirá, segregado del municipio de Río Sucio.

Sus antecedentes datan de 1508, cuando fueron álgidos los litigios de límites por el control del Darién, entre las Gobernaciones Veraguas y Nueva Andalucía, luego siguieron los de Castilla de Oro-Panamá, Cartagena y Popayán. Estos nacieron antes que se crearan las gobernaciones del Chocó en 1567 y la de Antioquia en 1569. De hecho, cuando se crea la Gobernación antioqueña se definen sus límites “entre los dos ríos, el Cauca y el río grande del Darién y el mar del norte”. (Lea también: Antioquia tendría que entregar territorio de Belén de Bajirá al Chocó)

Cinco años después perdió sus dominios sobre la región hoy en disputa, cuando en 1574, la Corona concedió a Lucas de Ávila, la capitulación de la Gobernación del Chocó. En tal capitulación hizo una variación de los límites y entregó a la nueva Gobernación chocoana la jurisdicción sobre aquellos territorios.

A partir de la Independencia se inició otro ciclo, cuando la clase dirigente antioqueña estructuró una doctrina, sustentada en las recomendaciones del visitador Juan Antonio Mon y Velarde, quien en el año de 1784, en su conocida reforma, planteó que Antioquia para su desarrollo debería tener salida al mar. Fue por eso que la clase dirigente antioqueña, en cabeza del dictador Juan del Corral, y en desarrollo de su política de expansionista, propuso, en 1813, a la dirigencia chocoana, la anexión del Chocó a Antioquia. Planes que fracasaron en 1814, cuando los chocoanos rechazaron la iniciativa y se anexaron a Cundinamarca.

En ese contexto Antioquia trazó la primera ruta del futuro camino al golfo de Urabá para desarrollar el proceso de colonización hacia occidente y Urabá y controlar el comercio de materias primas. Salida al mar que logró después de intensas maniobras políticas, económicas y mercantiles de Francisco Montoya, Manuel Arrubla, Juan de Dios Aránzazu y otros políticos y comerciantes antioqueños, quienes por las calidades de prestamistas del Gobierno, tuvieron gran influencia en las decisiones de Santander. (Además: El consumo de agua es 'inviable' en Cisneros, Antioquia)

Lograron que su gobierno, en 1831, segregara del Chocó la banda oriental del río Atrato, desde la desembocadura del río Arquia hasta el golfo de Urabá y la anexara a Antioquia. Por esta decisión del gobierno de Santander, se desató otro ciclo en los litigios de límites en la región, entre antioqueños y caucanos, debido a que el Chocó desde 1824 como provincia formó parte del Cauca. En 1832, cuando se promulgó una nueva división política del país, por la disolución de la Gran Colombia, dicho territorio volvió a formar parte del Chocó.

El litigio entre antioqueños y caucanos tuvo asociados al control del monopolio del comercio del Chocó la navegación por el Atrato, la expansión de la frontera agrícola, la explotación maderera, la apertura del camino hacia Urabá y la construcción de un futuro canal interoceánico.

En respuesta, en 1847, el Gobierno fijó los límites y determinó que toda la región pertenecía al Chocó. Siete años después, en otro proceso de negociación, con participación de poderosos comerciantes antioqueños, el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera de nuevo cedió el territorio a Antioquia. Los litigios continuaron hasta 1850, cuando el gobierno de José Hilario López lo segregó al Urabá de Antioquia y lo anexó al Chocó. En 1863, en la Convención de Rionegro, los presidentes de los Estados del Cauca y Antioquia firmaron un tratado en el cual el Cauca cedía a Antioquia dominios desde el nacimiento del río Andágueda hasta su desembocadura en el río Atrato, y su llegada al golfo. Tratado que no fue ratificado por los diputados caucanos. Fueron tan fuertes los intereses de Antioquia por anexarse al Chocó, que en 1885, políticos antioqueños le propusieron al gobierno del Cauca comprar el territorio chocoano con dinero para la construcción del ferrocarril Cali-Buenaventura. Propuesta también rechazada. (Vea: Atraco masivo en Río Quito (Chocó) alerta a las autoridades)

La mirada puesta en el Canal

Los dominios de Antioquia sobre el Darién en el siglo XIX fueron efímeros. A partir de la Regeneración, con la Constitución de 1886, se le abrieron las posibilidades de dominar sobre los territorios de la banda oriental del Atrato hasta el golfo de Urabá. Para lograrlo, su apuesta fue apoyar la desintegración del Gran Cauca con la creación de nuevas divisiones políticas en el siglo XX. La separación de Panamá jugó un papel determinante para los sueños antioqueños, pues desató un cisma político y generó temores que el Gran Cauca siguiera el mismo camino.

En efecto, los antioqueños no querían quedarse sin tener incidencia directa en dos proyectos estratégicos para el desarrollo del país: la construcción de un canal interoceánico y el paso del Ferrocarril Interamericano (carretera Panamericana).

Su apuesta fue desintegrar el Gran Cauca y los líderes de ese movimiento en Antioquia fueron Pedro Nel Ospina y Rafael Uribe Uribe, entre otros, que a través de las Juntas de reconciliación propusieron al gobierno de Rafael Reyes (1904-1909) una nueva división política. El propósito de la reforma territorial de Reyes fue acabar con las divisiones políticas del siglo XIX. El acta de defunción del Gran Cauca fue la creación del departamento de Nariño, en 1904, y la Intendencia del Chocó en 1905.

La jugada política de los líderes antioqueños, en cabeza de Uribe Uribe, fue iniciar a promover el desarrollo de la región con la apertura del camino Urrao- Frontino-Atrato, que revivía el sueño antioqueño de monopolizar las rutas comerciales del Atrato, cuyo fin era tener participación en el comercio que se generaría con la construcción del Canal de Panamá y el Ferrocarril Interamericano.

En la negociación entre los líderes políticos antioqueños y el presidente Reyes, Antioquia cedió la provincia del Sur (Manizales) para que con las caucanas de Marmato y Riosucio, se conformara el departamento de Caldas, pero en compensación recibió el territorio de la banda oriental del Atrato hasta el golfo de Urabá. (Lea también: Una apuesta por el oro legal en Chocó y Antioquia)

Por eso, un 'mico' en el artículo cuarto de la ley que creó a Caldas, dice: “La banda oriental del río Atrato quedará comprendida dentro del departamento de Antioquia desde el nacimiento del río Arquia hasta la desembocadura en el Atrato y desde este punto toda la ribera oriental del Atrato hasta una línea imaginaria que divide al golfo de Urabá por el centro del brazo occidental”.

El Chocó perdió aquel territorio antes de que entrara a funcionar administrativamente el ente intendencial. Con aquella segregación se inició un proceso sistemático de desmembración del Chocó por sus vecinos. Antioqueños y caldenses aprovecharon las reformas territoriales de Reyes para pedir la anexión del Chocó. Los caldenses aspiraron tener dominios en la costa Pacífica chocoana y los antioqueños a tener costas en los dos mares.

Chocó, de 1910 en adelante, enfrentó nuevas oleadas expansionistas de Antioquia, Caldas y Valle. Pese que Caldas fracaso en sus pretensiones de anexión del Chocó, en 1912, logró la anexión de Pueblo Rico. En el caso de Antioquia en el mismo año, alegando derechos basados en la división territorial de 1908, comenzó a reclamar como suyo el municipio de Riosucio. Los argumentos de Antioquia fueron idénticos a los que había planteado en el siglo XIX, de límites confusos. Lo nuevo fue que las pretensiones sobre Riosucio, estuvieron sustentadas en los acuerdos que habían suscrito en con el expresidente Reyes. Litigio que pasó al Senado en 1917, pese a que los comisionados de las partes trazaron una línea fronteriza con el apoyo de una comisión de Congresistas, el Congreso de la República no la aprobó. Los litigios continuaron y se resolvieron cuando se hizo un nuevo trazado de límites con la creación del departamento del Chocó en 1947.

La política expansionista de Antioquia durante el siglo XX le permitió anexarse tres pedazos del territorio chocoano: Urabá, Arquia y Ocaido. Territorios que suman 13.927 km², extensión más grande que Caldas, Risaralda y Quindío juntos. En cuanto al Valle del Cauca, los chocoanos también afrontaron otro frente de batalla en de defensa de su integridad territorial, cuando las autoridades vallecaucanas pretendieron despojar al Chocó de una importante porción territorial en el Bajo San Juan. Tema que fue álgido en la década del 30 del siglo XX, pero fue resuelto con el trazado de límites en una ley que creó el departamento.

Fue tal el interés de desmembrar al Chocó, que en 1934 el senador caldense Gerardo Arias Mejía presentó en el Senado de la República un proyecto de ley para suprimir la Intendencia del Chocó y repartir su territorio entre Antioquia, Caldas y Valle. En 1935 se presentó otro proyecto de ley, el cual argumentó que como el Chocó no reunía los requisitos para ser departamento, debería ser anexado a un departamento vecino. Y es un hecho que durante la dictadura de Rojas Pinilla, cuando se intentó desmembrar al Chocó, en la mesa del banquete de reparto hubo líderes políticos de Antioquia, Valle y Caldas.

El Chocó, que en 1904, tenía 74.000 km², en 43 años perdió 27.470 km² con Antioquia, Valle y Caldas. Una extensión territorial más grande que el tamaño actual del departamento de Bolívar. Por eso su territorio quedó reducido a 46.530 km². Ahora con el litigio sobre Bajirá, Antioquia pretende otros 2.015 km² del territorio chocoano.

Antioquia, como estrategia política para la expansión de su frontera hacia el territorio chocoano desde el siglo XIX, ha sostenido la tesis de límites dudosos con el Chocó. Ahora en el litigio sobre Bajirá, en sus alegatos parten de la conclusión: “La Ley 13 que creó al departamento del Chocó en 1947, las leyes y decretos que la preceden no son claros para precisar sin ninguna duda los límites entre Antioquia y Chocó, en el sector de Belén de Bajirá”.

Cuando el gobierno del presidente Ramón González Valencia (1909-1910) suprimió la última división política de Reyes, los límites vigentes entre Antioquia y Chocó siguieron siendo los mismos que se tenían en 1905. Luego, Antioquia, con argucias políticas, logró la anexión de los territorios de Arquía y Ocaidó.

La aprobación de la reforma constitucional de 1944, que eximió al Chocó de los requisitos para que pudiera ser departamento, fue resultado de negociaciones políticas con las bancadas de parlamentarios de Antioquia, Valle y Caldas. La creación del departamento fue condicionada a no modificar los límites con los departamentos vecinos, una manera hábil de congresistas antioqueños, caldenses y vallecaucanos de evitar que los chocoanos recuperaran sus territorios.

Quien investigue y lea los debates de la época en el Congreso concluirá que la tesis que esboza Antioquia de límites dudosos en la región carece de fundamentos serios. Se espera que, ahora que el IGAC determinó por segunda vez que Bajirá es del Chocó, el Senado ponga punto final a 16 años de incertidumbre. Con este análisis he pretendido abrir un debate de fondo sobre los antecedentes históricos de los litigios entre antioqueños y chocoanos en la región, más allá de las expresiones estigmatizadoras de una Antioquia rica y poderosa frente a un Chocó pobre y sin nada que ofrecer.

José E. Mosquera
Autor del libro ‘Historia de los litigios de límites entre en Antioquia y Chocó, siglos XVI-XXI’.