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Retener a una persona en su propia casa no es extorsión, es secuestro

Así lo estableció la Corte Suprema de Justicia al confirmar condena de 45 años contra secuestrador.

28 de marzo 2016 , 10:59 a.m.

Mantener retenida a una persona dentro de su propia vivienda, bajo amenaza, privándole el derecho de movilizarse, constituye un secuestro extorsivo y no simplemente un caso de extorsión.

Así lo indicó la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia al establecer que en estos casos la libertad de las personas queda condicionada bajo amenaza a que paguen un dinero.

La Corte confirmó una sentencia de 45 años y 10 meses de prisión contra un hombre que secuestró a un agricultor y a su familia en la propia vivienda de las víctimas, en abril del 2011, en zona rural de Tolima.

Según las pruebas del caso, el campesino fue abordado y retenido durante una hora por dos sujetos armados que tenían su rostro cubierto, y que le exigieron 25 millones de pesos a cambio de no atentar contra su vida, la de su esposa y la de su hija de un año de edad.

El hombre fue dejado en libertad para que pudiera conseguir el dinero el mismo día, pero el secuestrador siguió cerca a la vivienda junto con otros hombres, y le exigió a la esposa de la víctima que entregara los teléfonos celulares a través de amenazas. La mujer no tuvo más remedio que encerrarse en la vivienda con su pequeña hija.

“Es evidente que permaneció con su hija privada de la libertad de movilizarse, puesto que no podía salir de su casa o transitar por la finca, ante la actitud amenazante de aquel hombre y que ésta entendió como la advertencia de que no podía moverse del lugar, lo cual no estaba alejado de la realidad en la medida en que mantener custodiada a la esposa e hija fue justamente el medio de presión que utilizaron para que consiguiera la suma de dinero que le habían exigido en horas de la mañana", asegura la Corte Suprema.

La Corte aseguró que el labriego fue también retenido, por lo menos durante una hora, y que luego fue liberado para que consiguiera el dinero, amenazándolo con atentar contra su familia. Esto, según la Corte se "tipifica como el punible de secuestro extorsivo agravado, en tanto la privación de la libertad de locomoción fue el medio elegido por los secuestradores para hacer la ilícita exigencia de dinero".

Para la Corte, es claro que se trata de un secuestro porque el hombre responsable de esos hechos no se limitó a constreñir a las víctimas y a intimidarlas, exigiéndoles el dinero, sino que también "retuvo por espacio de una hora (al agricultor), fue amarrado y amedrentado con arma de fuego, lo cual le impidió desplazarse con libertad hacia el lugar al que se dirigía".

Ese cargo, dice la Corte, "no se agota en el delito de extorsión, sino que encuentra tipificación en el punible de secuestro extorsivo".

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