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Esto va de mal en peor

La campaña de EE. UU. cambió de tema. De los ataques de Bruselas,a las esposas de los candidatos.

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26 de marzo 2016 , 08:46 p.m.

Los 31 muertos y 270 heridos de Isis, en Bruselas, pusieron a prueba en caliente a los candidatos a la presidencia en los EE. UU., que muy poco han detallado su política internacional ni revelado sus equipos de expertos en ese campo. Y los resultados no pueden ser más desalentadores.

Donald Trump se declara partidario abierto de la tortura. Propone legalizar en EE. UU. la modalidad del ‘waterboarding’ o ‘submarino’. Al preguntársele sobre si torturaría al último de los capturados de Isis, que parece estar colaborando con las autoridades, responde: “Inmediatamente. Comenzaría con ‘waterboarding’ (ahogamiento), y después con otras cosas. Así hablaría más rápido y nos ahorraríamos mucho tiempo”. Le preguntaron si pensaría en utilizar la bomba atómica, y respondió: “No digo que no, para que no vayan a pensar que si la necesitamos, no la utilizaría”.

Curiosamente, como ya a nadie le extrañan las respuestas estrambóticas de Trump, fue más criticado su principal oponente, Ted Cruz, quien propuso “patrullar y vigilar los barrios musulmanes antes de que se radicalicen”. El primero que le respondió fue el comisionado de Policía de Nueva York, quien le recomendó a Cruz que si quería encontrar fácilmente a 600 musulmanes reunidos y armados, buscara en la propia policía, “donde trabajan miles de ellos y todos los días arriesgan su vida por proteger la ciudad. Ted Cruz no sabe un infierno de lo que habla”.

Mientras tanto, Hillary declaró: “No debemos ceder al pánico y al miedo. La propuesta de Cruz es equivocada, improductiva y peligrosa”. Nadie puede olvidar, sin embargo, que la muerte del embajador de EE. UU. en Libia, cuando ella era secretaria de Estado, se cierne como una sombra sobre la candidatura de Hillary, así como la vulnerabilidad de sus correos electrónicos, que pudieron conducir a unas gravísimas fallas de seguridad nacional. Ella tampoco es, propiamente, una gran consejera de seguridad para EE. UU. y el mundo.

Y todavía seguían recogiendo cadáveres en el aeropuerto de Bruselas cuando súbitamente la campaña de los EE. UU. cambió de tema, y pasó al de las esposas de los candidatos. La publicación de una imagen de Melania Trump posando desnuda en la revista GQ hace muchos años, cuando era modelo, y que Trump adjudicó a una maniobra de la campaña de Cruz, lo enfureció. Y resolvió amenazar con revelar secretos acerca de Heidi Cruz, la esposa de su contrincante. Heidi, una empresaria exitosa, experta en finanzas y con gran influencia política sobre su esposo, aparentemente fue encontrada por la policía una noche hace varios años sentada en el andén de una autopista en Texas. Se dice que estaba afectada por una profunda depresión, y que aún toma medicamentos. Esa es la canallada que Trump amenaza con revelar.

La reacción de su esposo no se hizo esperar. Se refirió a Trump como un “cobarde llorón”. Pero entre las muchas otras furiosas respuestas de Cruz a Trump hubo una frase que a algunos les sonó conocida. La razón es que antes la había dicho otro presidente, pero uno de ficción, representado por Michael Douglas en la película ‘American President’. Quien, defendiendo el honor de su novia, representada por la actriz Annette Bening, pronunció esta frase contra su adversario: “¿Quieres un debate de carácter, Bob? Será mejor que te metas conmigo, porque Sydney Ellen Wade está fuera de tu alcance”. Cruz no dijo Bob sino Donald. No dijo Sydney sino Heidi. Pero la frase es idéntica a la de Douglas. Y las burlas, tremendas.

Todavía no sabemos qué va a hacer el planeta con Isis, en momentos en que las autoridades temen otros ataques inminentes e igualmente sangrientos. Pero mientras tanto, aquí, en EE. UU., los candidatos están ocupados sacándose los cueros de las esposas al sol.

Y si usted todavía es de los que creen que ante toda esta decadencia puede refugiarse en un buen cine, olvídese: la película de la temporada es ‘Batman vs. Supermán’. Es el colmo de la falta de oficio. Por lo menos es una tranquilidad que la crítica la haya destrozado.

Entre tanto... A la hora de enviar esta columna, lo que faltaba: a Cruz lo acusan de tener dos amantes, que nunca pueden faltar en la política gringa.

MARÍA ISABEL RUEDA