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Condena de 40 años a 'carnicero de Sarajevo' cierra época de horror

Radovan Karadzic fue acusado por genocidio y otros nueve crímenes de guerra y de lesa humanidad.

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26 de marzo 2016 , 06:41 p.m.

Psiquiatra de profesión, Radovan Karadzic encarnó a lo largo de toda su vida diversos papeles, de poeta, presidente o curandero, pero quedará para la historia como uno de los artífices de los peores crímenes de guerra cometidos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El exjefe político de los serbobosnios durante la guerra de Bosnia (1992-95) –conocido como el ‘carnicero de Sarajevo’– fue condenado el jueves pasado a 40 años de cárcel por el genocidio de Srebenica y crímenes contra la humanidad durante el conflicto de Bosnia.

Su condena fue aplaudida por organismos internacionales. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, calificó de histórica la condena, no solo para la región, sino también para la comunidad internacional.

Esta condena “envía un fuerte mensaje a todos aquellos que tienen una responsabilidad y les indica que tendrán que rendir cuentas por sus actos”, señaló Ban.

Por su parte, Estados Unidos también se manifestó a favor y dijo que el veredicto era “un paso más” hacia el cierre de un “doloroso capítulo” de la historia de la antigua Yugoslavia.

“Sobre todo es importante para el pueblo serbio, porque es una oportunidad para que se quite la hipoteca del horroroso crimen cometido”, señaló Bakir Izetbegovic, miembro musulmán de la terna presidencial bosnia.

Y no era para menos. Karadzic –detenido en julio del 2008 en Belgrado después de pasar trece años fugado– está acusado, entre otros cargos, de genocidio por la matanza en julio de 1995 de casi 8.000 hombres y adolescentes musulmanes en Srebrenica.

La fiscalía asegura que esta masacre fue parte de un plan de “limpieza étnica” montado por Karadzic con el general Ratko Mladic y Slobodan Milosevic después de la desintegración de Yugoslavia, en 1991.

También está acusado de genocidio en otros municipios de Bosnia, de persecución, asesinato, violación, trato inhumano y traslados forzados.

De hecho, el día de la condena hubo espacio para la inconformidad, pues hubo quienes aseguraron que la pena debió ser de cadena perpetua. “Sabemos y ha sido probado por enésima vez que en Srebrenica se cometió un genocidio, pero ¿qué pasó con los otros siete municipios?”, dijo la representante de la asociación Madres de Srebrenica, Munira Subasic.

La acusación a Karadzic también le imputa la responsabilidad del asedio de Sarajevo, que duró 44 días y se cobró 10.000 vidas, así como de los campos de detención en “condiciones de vida inhumanas”.

Su juicio por genocidio ante el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) había empezado en octubre del 2009. En el momento de su detención, Karadzic estaba irreconocible, se había dejado el pelo largo, llevaba una tupida barba blanca y vivía con la identidad de un doctor especializado en medicina alternativa, Dragan Dabic.

Para los croatas y los musulmanes de Bosnia es un megalómano monstruoso, responsable de la muerte de decenas de miles de personas. En cambio, los serbios consideran a este hombre como un “héroe” del conflicto en Bosnia.

En junio del 2015, el presidente de la entidad de los serbobosnios (RS), Milorad Dodik, dio su “agradecimiento a estos hombres que fundaron la República Srpska (...), Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic”, comandante de las fuerzas serbobosnias durante el conflicto, también juzgado por el TPIY.

El fallecido diplomático estadounidense Richard Holbrooke, arquitecto del acuerdo de paz de Dayton (EE. UU.) que puso punto final a la guerra en Bosnia, lo describía como “uno de los hombres más malvados” del mundo. “Creía de verdad en las teorías racistas (...). Hubiera sido un buen nazi”, dijo tras su detención.

Según el general británico Michael Rose, comandante de las fuerzas de la ONU en Bosnia en 1994, Karadzic era “un mentiroso redomado, intrínsecamente paranoico, y un bebedor empedernido que se había entregado al alcoholismo”.

A principio de los años 1990, Karadzic se interesó por la política y fundó el Partido Democrático Serbio de Bosnia, que sigue siendo una de las principales formaciones del país.

Su proyecto de dividir Bosnia se acelera con la organización, en marzo de 1992, de un referéndum sobre la independencia de Bosnia, boicoteado por los serbios. Estos comicios le brindaron la excusa para lanzar sus operaciones militares, desempeñar su una campaña desenfrenada de limpieza étnica que expulsó de sus casas a más de un millón de no serbios en un conflicto que dejó cerca de 100.000 muertos y entre 20.000 y 50.000 mujeres violadas.

AFP Y EFE
Belgrado