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El adiós al genio de Johan Cruyff

El holandés, uno de los cinco mejores jugadores de la historia, perdió la batalla contra el cáncer.

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26 de marzo 2016 , 03:16 p.m.

Fue un revolucionario del fútbol, un virtuoso con la pelota, y también un hombre con un carácter rebelde. El que haga una lista de los cinco mejores jugadores de la historia de este deporte no puede dejar por fuera a Johan Cruyff, el genio holandés que falleció el jueves, a los 68 años, víctima de un cáncer de pulmón. Uno de sus grandes vicios, el fútbol, lo hizo inmortal para sus fanáticos. El otro se lo llevó, el cigarrillo.

Cruyff le pelea cabeza a cabeza a Diego Maradona, a Pelé, a Alfredo di Stéfano en la lucha por el podio del mejor de la historia. Y hay un factor en el que les saca ventaja a todos: no solo fue un extraordinario jugador, sino que además fue un gran técnico. Y en ambos campos mostró personalidad y un fuerte temperamento, que desarrolló de golpe, desde que era niño.

El fútbol siempre estuvo cerca de Johan, que nació en Ámsterdam el 25 de abril de 1947. Fue el segundo hijo de Hermanus Corneluis Cruyff y Petronella Bernarda Draajer, quienes tenían una tienda de frutas y verduras en el suburbio de Betondorp, que quedaba apenas a 500 metros del estadio del Ajax. Petronella también trabajaba en el club, como empleada de limpieza, y fue ella quien convenció a los entrenadores de los equipos menores de ver a su hijo. (Lea aquí: Las mejores frases que dejó Johan Cruyff)

El estadio del Ajax terminó convirtiéndose en su segunda casa, y más después de la muerte de su padre, cuando Johan apenas tenía 12 años, víctima de un infarto. Allá encontró a alguien que asumió ese papel, el hombre que cuidaba la cancha. Dejó de estudiar y se dedicó a jugar, aunque tuvo que cumplir otras funciones en el estadio: fue limpiabotas y también le correspondió cuidar el camerino local. Dos años después logró su primer título con uno de los equipos infantiles del Ajax. Esa es la razón por la que escogió el número que lo marcó para siempre, el 14: esa era la edad que tenía cuando quedó campeón por primera vez. Apenas pudo comenzar a usarlo con frecuencia en 1970.

A medida que fue subiendo en el Ajax, mostró talento, pero también un físico endeble. Eso sí, fue flaco hasta el día de su muerte. Rinus Michels, un hombre fundamental en su carrera, le preparó un plan de trabajo para fortalecerlo sin que perdiera sus virtudes. Ya para 1964, a los 17 años, llegó al primer equipo. Y a mediados de 1966 celebró su primer título de Liga.

Siempre rebelde

A Cruyff no le gustó nunca que otros decidieran su destino. En 1973, Ajax tenía todo arreglado para enviarlo al Real Madrid, cuando ya le había dado al club seis ligas, seis Copas de Holanda y dos Copas de Europa y cuando ya había ganado su primer Balón de Oro, en 1971.

A Johan le molestó muchísimo que no lo hubieran consultado y decidió negociar con el Barcelona, el eterno rival del Real Madrid, que por entonces llevaba una larga racha sin títulos. Al Ajax no le quedó otra que dejarlo ir. Y en su primera temporada vestido de azulgrana, el equipo ganó el título de Liga, después de 14 años. El número lo persigue... Y además, se ganó del todo el corazón de la hinchada una tarde en la que Barcelona venció 0-5 al Real Madrid en el Bernabéu.

Ese verano, con el 14 en la espalda, Cruyff fue, de la mano de Michels, al Mundial de Alemania. Integró uno de los pocos equipos que son más recordados que el campeón. Con la base del Ajax, Holanda revolucionó el fútbol para la época. Había nacido el fútbol total y este deporte nunca volvió a ser el mismo. Brasil, el campeón de 1970, pero ya sin Pelé, cayó triturado por la ‘Naranja Mecánica’: 2-0. Pero en la final no pudo con Alemania...

Cruyff, en la final del Mundial de Alemania, en 1974. Atrás, el alemán Paul Breitner. (AFP)

Ya en ese Mundial, Cruyff había tenido un lío en su selección. Holanda jugaba con uniformes Adidas y Johan era patrocinado por Puma. Finalmente le permitieron seguir usando su marca: su camiseta solo tenía dos rayas en los hombros. Las de sus compañeros, tres. Pero esa resultó siendo una de las causas por las que no fue a Argentina 78: no hubo acuerdo con Adidas. Las otras, una protesta por la violación de los derechos humanos en ese país durante la dictadura y el miedo a un posible secuestro. Mucho tiempo después, en 2008, Cruyff confesó que a finales de 1977 casi lo secuestran junto a su familia.

El carácter rebelde de Cruyff seguía creciendo. Se enfrentó al régimen de Francisco Franco al bautizar a su hijo con el nombre de Jordi, cuando la dictadura tenía prohibido bautizar a los niños con nombres en catalán. Eso sí, tuvo que registrarlo en Holanda. Y casi se va del Barcelona en medio de un conflicto: se peleó con el técnico Hennes Weisweiler, en la temporada 1975-76, quien lo sacó de un partido contra el Sevilla aduciendo que no jugaba bien por fuera del Camp Nou. La hinchada se puso del lado de Cruyff y el DT se tuvo que ir. Y luego, cuando volvió al Ajax, en el club ya lo consideraban viejo. Se fue al archirrival, el Feyenoord, lo sacó campeón y se retiró, en 1984...

En su club le perdonaron todo y allá comenzó su carrera como técnico, en 1985. Empezó en las divisiones menores y les imprimió a todos esos equipos la misma idea de juego, que luego llevó al primer equipo. Y terminó haciendo lo mismo en el Barcelona, donde regresó en 1988 y le dio su primera Copa de Europa, en 1992.

“Lo que hizo ahí queda. Primero fue uno de los más grandes jugadores que hubo y luego trajo a Cataluña y a España cosas que antes no se habían visto”, dijo Josep Guardiola, uno de sus alumnos más aventajados, que comenzó su carrera como jugador con él en el banco.

Homenaje del Barcelona a Johan Cruyff. (EFE)

Cruyff siempre fue un rebelde y ganó casi todos los duelos que disputó. La pelea que no pudo ganar fue la del tabaco. Cuentan que en su época de jugador se fumaba un cigarrillo sin filtro en el intermedio de los partidos. Llegó a dejarlo en 1991 y fue protagonista de un recordado comercial en el que hacía veintiuna con una cajetilla para luego tirarla a la basura. Pero esa pelea la perdió. En octubre del año pasado le detectaron el cáncer de pulmón que se lo llevó.

El legado de Cruyff aún lo disfruta el Barcelona, que es hoy el mejor equipo del mundo gracias a la semilla que él sembró. Y su rebeldía lo hizo inmortal.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
@josasc