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'Cada año el virus nuevo llega con más fuerza'

En Turbaco, Bolívar, hay familias enteras que han padecido el chikunguña y el zika.

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25 de marzo 2016 , 08:43 p.m.

En el hospital del municipio de Turbaco, en el norte de Bolívar, separaron una habitación el año pasado en la que hay una cama cubierta por un toldo, un ventilador y una mesita de noche donde reposan pastillas de acetaminofén. Este es el escenario que preparó el viejo centro asistencial para atender los casos de zika más complicados.

Los recursos son escasos para enfrentar el virus en este pueblo donde el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, chikunguña y zika encontró en sus ardientes tierras el ambiente ideal para su reproducción.

Turbaco, ubicado a 30 minutos por carretera desde Cartagena, donde la brisa pareciera que no encontrara por donde correr y la temperatura alcanza hasta los 34 grados centígrados, suele ser el primer pueblo donde se registra este tipo de virus cuando se avecina un brote en el país.

Primero fueron los brotes de dengue entre el 2010 y el 2012, luego llegó el chikunguña en los meses de agosto, septiembre y octubre del 2014, y la historia se repitió en el tercer trimestre del 2015 cuando Turbaco prendió las alarmas del país al reportar dos casos de zika con los cuales el Instituto Nacional de Salud declaró la entrada al país del virus.

“Cuando en el resto del país se anuncian los primeros casos de alguna de estas enfermedades, nosotros ya llevamos siempre una semana y hasta 15 días con la sala de urgencias llena de pacientes”, explica la doctora Amis Martínez Pájaro, directora científica del hospital de Turbaco.

Los reportes del hospital indican que hasta el 31 de diciembre pasado se atendieron 250 casos sospechosos de zika y 68 confirmados por laboratorio. En el 2014, además, llegaron al centro asistencial 338 personas buscando atención por presentar síntomas de chikunguña.

Ese mismo año el dengue reapareció en el pueblo y hubo 14 casos registrados.

“Nuestras condiciones climáticas a nivel del mar y de bosque seco tropical favorecen la propagación del zancudo. Pero el factor de mayor riesgo es el pésimo servicio de agua del municipio donde los habitantes tienen que recurrir a la recolección de grandes cantidades de agua en albercas, pozos y canecas que son propicias para incubación del vector”, asegura José Rodríguez, secretario de Salud del municipio.

Pájaro añade que aunque en este momento se superó la crisis por el brote de zika del 2015, “ya estamos preparados porque no sabemos cuál virus nuevo nos traiga este año”.

En Turbaco, donde viven 74.000 personas, el agua escasea en todos los barrios. Así le sucede a la familia de María Helena Narváez en el callejón de San Roque, a escasas ocho calles de la plaza central del pueblo, donde el servicio de agua no llega hace mes y medio.

En este hogar de siete personas, incluidos tres menores, todos han sentido en carne propia los dolores del chikunguña, y un año después, los síntomas del zika.

“Acá todos estuvimos enfermos y las tres familias que habitan en esta cuadra también”, dice Narváez, mientras hala una soga y lucha para subir un balde lleno de agua desde el fondo de un pozo de 12 metros de profundidad que su marido y sus hijos construyeron hace tres años para no depender más del deplorable servicio de acueducto.

El patio de la vieja casa es una caldera al mediodía. Hay plantas, hasta colgadas de las paredes, que son usadas para remedios caseros contra los dolores que traen las plagas que azotan al pueblo año tras año. “Las dolencias son las mismas pero cada año el virus nuevo llega con más fuerza”, relata la mujer.

De la arquitectura de las casas turbaqueras hacen parte los grandes depósitos de agua y sobre los techos de las casas sobresalen los tanques.

Frente a las viviendas, en los sectores más populares, es común encontrar grandes canecas de acero o plástico, que se han convertido en el más cálido y fresco escenario para la propagación del zancudo Aedes aegypti, que además solo se reproduce en aguas limpias y diáfanas.

Acualco, la empresa responsable del suministro de agua en la región, asegura que ya está andando la construcción de una nueva planta, cuyas obras avanzan en un 90 por ciento. Según su gerencia, los atrasos para el suministro son culpa de la sequía que viene azotando al Caribe.

Según el representante de la Cámara por Bolívar, el turbaquero Silvio Carrasquilla, a través del Ministerio de Ambiente y Findeter se consiguieron recursos por 34.000 millones de pesos para la construcción de una planta para el tratamiento de agua que surtirá con líquido de mejor calidad a los municipios de Arjona y Turbaco.

“El ministro de Salud, Alejando Gaviria, visitó el pueblo para informar sobre el proyecto de inversión de 6.000 millones de pesos para la modernización del hospital que ya no da abasto”, añadió con optimismo la doctora Lucía Hernández, directora del hospital local.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
CARTAGENA