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El día que Fidel Castro fue a un concierto de rock

El grupo británico MSP visitó Cuba en el 2001. Ahora, la isla se prepara para recibir a los Stones.

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22 de marzo 2016 , 07:47 p.m.

Ahora que los Rolling Stones, sus satánicas majestades, se aprestan a tocar por primera vez en La Habana (Cuba), el próximo 25 de marzo, haciendo historia roquera, es bueno recordar la primera y probablemente la única vez que Fidel Castro fue a un concierto de rock anglosajón.

Sucedió el 17 de febrero del 2001 en el teatro Karl Marx, de la capital cubana, cuando se presentó la banda británica Manic Street Preachers (MSP), probablemente la más ‘mamerta’ de su generación, a la que pertenecen nombres como Blur, Oasis, The Verve o Suede.

Aunque política y rock siempre han ido de la mano, los MSP fueron un paso más adelante de otros ilustres colegas que militaron en la causa de la izquierda latinoamericana. The Clash bautizó su primer disco de los años ochenta con el nombre de Sandinista, y Bono, líder de U2 –no podía faltar–, estuvo de gira solidaria por Centroamérica a mediados de los años ochenta.

El encuentro con la Revolución cubana de MSP y su líder, Fidel Castro, fue producto de una conveniente campaña de promoción, un gana-gana para los músicos y las autoridades cubanas y, por qué no decirlo, un honesto compromiso político de la banda.

La historia tiene su primer momento cuando MSP publica el sencillo The Masses Against the Classes (Las masas contra las clases), y en la portada utilizan la bandera cubana. La canción estaba incluida en el disco que estaban por lanzar, que se llamaba Know Your Enemy. Otra de las canciones del disco era Baby Elian, que hacía referencia al pequeño balsero que la comunidad cubana de Miami trató de retener contra la voluntad de su padre, que vivía en Cuba, un hecho ocurrido en diciembre de 1999.

Hasta el camerino de la banda británica Manic Street Preachers, llegó Fidel en persona para charlar con sus integrantes. Archivo particular

Un amigo les sugirió, como acto de coherencia, tocar en La Habana ante las referencias constantes que tenían a la isla. La propuesta coincidió con uno de los raros momentos aperturistas que vivió la Revolución cubana. Con lo que no contaban los MSP era con que el propio Fidel estaría entre los 4.000 asistentes a su presentación, algo que difícilmente ocurrirá con los Rolling Stones por sus conocidos problemas de salud.

Por aquellos tiempos, el rock había dejado de ser una expresión degenerada de la juventud capitalista, como fue calificado en los años sesenta. En Cuba se había inaugurado una estatua de John Lennon, guitarrista de los Beatles.

Fue en diciembre del 2000, en la plaza El Venado, con motivo de los 20 años de la muerte del autor de Imagine. Cuando le preguntaron a Fidel sobre lo que le hubiera dicho al roquero si estuviera vivo, dijo: “Lamento no haberte conocido antes”.

De ese tamaño era la cultura roquera del líder cubano cuando los MSP tocaron en La Habana. El trío galés, por su parte, estaba en su pico de popularidad. En 1996 tuvieron cuatro sencillos en el top 10 de Inglaterra y vendieron un millón y medio de copias. Su disco de 1998 This is My Truth Tell Me Yours no solo fue número uno en ventas, también les sirvió para ganar el Brit Award, el equivalente de los premios Grammy en Inglaterra, a mejor disco y mejor banda. Esos reconocimientos y esa popularidad les permitieron financiar el medio millón de dólares que costó su presentación, porque el show fue en realidad un regalo.

El día del concierto, según cuentan las crónicas de la época –es bueno decir que diarios como The Guardian desplazaron periodistas para hacer un registro de la jornada–, las calles cercanas al teatro Karl Marx fueron cerradas por la policía, aunque no se esperaban las multitudes que seguramente veremos el 25 de marzo.

A los miembros de la banda, James Bradfield, Nick Wire y Sean Moore, les habían dicho que era posible que el mítico líder viniera a la presentación, pero no estaban preparados para que se hiciera presente en su camerino. En la breve charla, Wire, el autor de casi todas las letras, le dijo con cierto tono irreverente: “Comandante, vamos a tener un poco de ruido esta noche”. Y Fidel contestó: “¿Más que en la guerra?”.

Por aquellos tiempos, cuando el internet era una herramienta en desarrollo, los formatos digitales todavía no habían destruido la industria de la música y el disco compacto era el rey, la música de MSP no era muy conocida en Cuba.

Por lo tanto no era un concierto para un público cautivo; de hecho, los únicos y verdaderos fans eran los músicos, que militaban en la causa procastrista.

El trío tenía muy clara la situación, y en la rueda de prensa previa al concierto lo manifestaron. El cantante James Bradfield dijo: “Nadie sabe las canciones, no sabemos cuánta gente va a haber... Pero esa es una de las razones por las que hacemos este show: para salir del confort y despertarnos un poco”.

Por tanto, no hubo escenas de histeria, ni aglomeraciones de espectadores; de hecho, uno de los momentos de más emoción para el público se dio cuando Fidel entró a la sala y todos los asistentes lo ovacionaron. Los roqueros no fueron recibidos con tanto entusiasmo, pero sí con curiosidad.

La periodista Mariana Enríquez, quien estuvo en la presentación, reseñó en su crónica para Página 12 que el público apenas se movió con canciones como Miss Europa Disco Dancer o You Stole the Sun from My Heart. La periodista escribió: “La banda jamás se refirió a la presencia de Fidel ni habló en castellano. Cosa que sorprendió al público, que esperaba alguna gentileza. Cada vez que Nicky Wire saltaba, el público contenía la respiración: nunca habían visto algo así. Bueno, los roqueros lo habían visto, pero no eran mayoría. La mayoría eran estudiantes de secundaria”.

De acuerdo con Enríquez, “Fidel estuvo sentado con el ceño fruncido y expresión de sumo interés durante la hora y media de show. Solo se puso de pie y aplaudió cuando llegó la canción Baby Elian. Sobre esa composición, Bradfield declaró: “La canción apunta a que ese hecho fue un símbolo de la arrogancia norteamericana. Ellos creen que todos los cubanos quieren vivir en Florida, y piensan que Elián será más feliz allá, aunque su familia y su cultura estén en Cuba. Sé que muchos quieren irse a Miami, eso está claro, pero hay doce millones de cubanos en la isla, y evidentemente no todos quieren emigrar... No todo el mundo está embobado por la cultura norteamericana”.

No se sabe si por falta de cultura roquera o por cuestiones de seguridad, lo cierto es que Fidel Castro se retiró antes del bis que ofrece todo grupo, y que normalmente incluye las canciones más conocidas. Lo cierto es que su partida permitió que el ambiente se relajara y todos, músicos y público, se expresaran, por qué no decirlo, “más libremente”.

El protocolo roquero de hacer una fiesta después del concierto se cumplió al pie de la letra. La reunión fue en el Hotel Nacional, donde todos bebieron ron y cerveza Cristal. Entre los asistentes estaban los campeones olímpicos Félix Savón y Alberto Juantorena. Al día siguiente, Fidel los invitó a almorzar en la inauguración de la Escuela de Instructores de Arte Manuel Domenech, en Santa Clara.

La histórica presencia de los Rolling Stones en Cuba, tres días después de la visita de Barack Obama, simboliza no solo de la apertura del gobierno cubano al mundo, sino del mundo hacia la isla. AFP

Unos días después, la prensa británica le preguntó a Wire por la reunión con Fidel, y este declaró: “Es un honor. Fue increíble. Otras bandas conocen a Tony Blair, nosotros comemos con Fidel Castro”.

Fue una pulla a sus colegas de Blur y a Noel Gallagher, líder de Oasis, quienes, como miembros ilustres del llamado Brit Pop, habían aceptado una invitación de Tony Blair, el primer ministro británico de la época, en su casa en Downing Street.

Tragedia y provocación

El espíritu combativo y ciertamente provocador de los MSP ha sido su sello de fábrica desde sus inicios, en 1992, cuando lanzaron su primer disco, Generation Terrorist. Sus integrantes son todos de Blackwood, Gales y amigos de infancia.

Bradfield, el cantante y guitarrista líder, fue el primero que intentó hacer música, pero ante sus dificultades para escribir letras dejó esta labor en manos de Wire. Fue en ese momento cuando se les unió Richey Edwards, un amigo y diseñador que, además de encargarse de la parte gráfica, comenzó a escribir letras al lado de Wire. Poco a poco su papel se fue volviendo más importante, por su carisma, capacidad de liderazgo y la contundencia de sus letras.

Sin embargo, su talento musical era precario. Para mantenerlo como integrante del grupo, decidieron que tocara la guitarra, y durante las presentaciones en público le bajaban el volumen de su instrumento al mínimo. Edwards era un tipo brillante pero con serios problemas depresivos, y muchas veces completamente inmanejable.

En los medios británicos fue célebre la entrevista que MSP le dio al periodista Steve Lamacq, para la revista New Musical Express. Lamacq puso en duda la honestidad del grupo en sus reclamos políticos y sus referencias intelectuales, ante lo cual Edwards tomó la hoja de una cuchilla de afeitar y se escribió en el brazo: 4 real (verdadero). Todo, ante las cámaras. Le tomaron 17 puntos.

En un momento dado, llegó a escribir el 75 por ciento de las letras del grupo, pero el primero de febrero de 1995 desapareció misteriosamente. Ese día fue visto por última vez en el hotel Embassy de Londres. Dos semanas después encontraron su carro cerca del puente Severn, lugar famoso por ser escenario de sucesivos suicidios. Su cuerpo nunca fue encontrado. En febrero del 2008 fue declarado oficialmente muerto.

Durante todo ese tiempo la banda siempre reservó un lugar para él en los hoteles, en los aviones y, obviamente, en los pagos por los conciertos y las canciones. Aún hoy su familia recibe su parte, y sigue siendo considerado miembro de la banda, aunque sus compañeros no desconocen la realidad: “Llega un momento en que reconoces que debes dejar de pensar en él”.

MSP se mantiene activo, como en sus mejores años. Su prestigio no depende de las ventas de los discos y sí de su discurso, ahora un poco menos furioso, y la naturaleza de sus canciones.

En el 2014 lanzaron el que es su compacto más reciente, Futurology, pero para esta año, con motivo de los 20 años de su álbum Everything Must Go, realizarán un gran concierto en mayo, en el estadio de Swansea, donde tocarán el disco en vivo, algunos lados B, varios de sus éxitos y un puñado de canciones nuevas.

ANDRÉS ZAMBRANO D.
Especial para EL TIEMPO