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El humo del incienso, no apto para los alérgicos

Lo aconsejable es que las personas con alteraciones respiratorias no se expongan mucho tiempo a él.

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22 de marzo 2016 , 06:23 p.m.

Aunque el episodio relativo a los Reyes Magos, que llevaron entre sus regalos incienso al Niño Jesús, quizá sea el más conocido, en la Biblia hay muchas más referencias a este aromático producto.

El historiador Antonio Piñero explica que hay cinco menciones del incienso en el Nuevo Testamento: en el Evangelio de Mateo, en el de Lucas, en la Epístola a los Hebreos y en el Apocalipsis.

El especialista aclara que, salvo la de los Reyes Magos de Mateo, las demás se refieren a la liturgia hebrea. En este sentido, Piñero detalla que “en la liturgia hebrea el incienso se utiliza para perfumar el altar de los sacrificios y lograr que la ofrenda sea de grato olor para Yahvé”.

Por su parte, la Iglesia católica utiliza el incienso en distintos momentos en la celebración de la misa.

De hecho, los expertos de ACI Prensa (antigua Agencia Católica de Informaciones en América Latina) señalan que el Misal Romano sugiere el uso de incienso durante la procesión de entrada y al comienzo de la misa para incensar el altar, en la proclamación del evangelio, en el ofertorio y en la consagración.

Esta sustancia es un elemento muy destacado en las procesiones de Semana Santa, donde envuelve a las imágenes en una nube de solemnidad y misterio. De hecho, su olor impregna las calles de muchas ciudades en esta época del año.

Huele a Semana Santa

El del incienso es el olor a Semana Santa, y el balanceo de los incensarios envueltos en humo espeso, una de las estampas más características de las celebraciones religiosas de estos días. Pero ¿respirar este humo podría no ser tan bueno para la salud?

Carmen Diego, coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias de Origen Medioambiental de la Sociedad Española de Neumología, dice que en este humo “hay sustancias similares a las del humo del cigarrillo en la corriente secundaria, sobre todo bencenos y sustancias orgánicas volátiles”.

La neumóloga aclara que al fumar “se producen dos corrientes: la primaria es la que se inhala y la secundaria es la que tiene lugar cuando se deja un cigarrillo consumiéndose”.

La especialista señala también que todos los estudios publicados sobre el incienso “están hechos en países árabes y en China”.

Asimismo, precisa que hubo un estudio en China donde se indicó “que el humo de esta sustancia podía contribuir a los contaminantes que hay dentro de los hogares. Dado que en ese país se utilizan mucho el carbón y la madera (un ejemplo son las cocinas de carbón), los investigadores no pudieron distinguir qué contaminantes correspondían al carbón, al tabaco, y cuáles al incienso”.

En el caso de las celebraciones religiosas, “los incensarios se utilizan en partes muy concretas de la liturgia y los feligreses están muy poco expuestos. Muchas veces se emplean en procesiones donde, además, se está al aire libre”, comenta la médica.

La especialista afirma que en el incienso hay componentes contaminantes; sin embargo, los estudios sobre este tema publicados hasta la fecha, no son concluyentes en lo relativo a sus implicaciones sobre la salud.

“Así como se ha comprobado que la contaminación y el cigarrillo son clarísimamente nocivos para la salud, no se ha demostrado que el humo del incienso sea perjudicial para las personas”, concluye.

Vale anotar que a las personas que tienen alteraciones respiratorias, alergias o que presentan hipersensibilidad a algunos de sus componentes, les conviene evitar las largas exposiciones al incienso.

En Semana Santa estas son cortas, las que pueden resultar nocivas son las permanentes, que se dan incluso en las mismas casas. De hecho, algunas investigaciones recomiendan un uso prudente.

EFE REPORTAJES