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¿El fin del chavismo?

'Paquetazo' de febrero hizo perder a Maduro el apoyo del chavismo, que ahora lo tilda de neoliberal.

19 de marzo 2016 , 09:48 p.m.

La crisis venezolana parece, ahora sí, estar tocando fondo. Para paliar algunos de sus aspectos más acuciantes (el desabastecimiento, la falta de recursos del Gobierno para pagar sueldos y de dólares para importar), Maduro expidió en febrero, mediante poderes de emergencia, un ‘paquetazo’ que muchos chavistas tildan de neoliberal. Incluye: un aumento del 6.000 por ciento en el precio de la gasolina (en un país donde al expresidente Carlos Andrés Pérez lo tumbó un ‘Caracazo’ por aumentarlo), devaluación de las múltiples tasas de cambio, aumento de los precios regulados de los productos esenciales (alimentos, medicinas), reforma de la distribución de alimentos por parte del Estado y un aumento irrisorio de salarios frente a la inflación galopante de 180 por ciento en el 2015 (cifras del Banco Central) y que se prevé que aumente a 420 por ciento en el 2016. Y ello en medio de una contracción brutal de la actividad económica.

Este es un viraje significativo en la política del régimen y demuestra su desesperación ante la magnitud de la crisis. Pero resulta insuficiente para detenerla. Tampoco es suficiente para evitar la moratoria de la deuda pública (hay un faltante de 30 billones de dólares en el año), que el régimen busca evitar porque los acreedores embargarían los bienes de PDVSA en el exterior. Para cubrirlo, Maduro ha comenzado a privatizar empresas (Petromonagas) y ruega a China refinanciar su deuda, hasta ahora sin éxito.

Aunque un aumento del 6.000 por ciento parece monumental, el precio de la gasolina continuará siendo uno de los más bajos del mundo, y el enorme subsidio no permitirá eliminar el déficit fiscal, que supera el 15 por ciento del PIB. Maduro argumenta ahora, con razón, que ese subsidio le quita recursos al Estado para atender necesidades básicas de la población. De hecho, esta fue una gran contradicción del socialismo del siglo XXI: el subsidio a la gasolina (que beneficia principalmente a la mitad más rica de la población, que usa carro propio) llegó a tener un costo fiscal más alto que el presupuesto sumado de todas las ‘misiones sociales’, los programas estrella del chavismo a favor de la mitad más pobre del país. La única razón para no subir el precio de la gasolina durante años fue el temor a un nuevo ‘Caracazo’.

La devaluación de las tasas oficiales de cambio también ayudará a reducir el déficit (por cada dólar de ingresos petroleros el Gobierno recibirá más bolívares), pero tampoco será suficiente para eliminarlo. Ni para reducir la corrupción, pues los dólares que se entregan a los amigos a tasas preferenciales se revenden a varias veces ese valor en el mercado negro.

Los aumentos anunciados de precios de productos esenciales y la reorganización de los tres sistemas de ‘abastecimiento popular’ (Maduro reconoció su inoperancia por corrupción) probablemente tampoco serán suficientes para solucionar el grave problema de desabastecimiento. Y, sumados a la nueva devaluación, harán que la inflación sea aún mayor a corto plazo, de modo que el alivio del pequeño aumento de salarios se evaporará en poco tiempo.

Por todo esto, el ‘paquetazo’ no fue suficiente para detener la crisis, pero sí lo fue para que Maduro acabara de perder el apoyo de los sindicatos y los sectores duros del chavismo. Su salida parece ahora cuestión de semanas o meses. Se rumora que hay conversaciones entre sectores del chavismo y la oposición para establecer un régimen de transición que llame luego a elecciones. Aunque el chavismo puede tratar de mantener a Maduro hasta diciembre y reemplazarlo luego por los 2 años restantes sin elecciones, como lo permite la Constitución. Los militares jugarán un papel crucial en estas definiciones. ¡Por algo Maduro creó una nueva empresa militar que manejará las reservas petroleras!

GUILLERMO PERRY