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Este es el 'poder amarillo' que puso en jaque a Bogotá

Un exsoldado y un excandidato al Concejo, detrás de la protesta. Negocio mueve $ 8.200 millones.

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19 de marzo 2016 , 06:36 p.m.

A Freddy Contreras lo conocen como el líder de los nocturnos. Es la cabeza de uno de los ocho sindicatos de conductores de taxi en Bogotá y está conectado con taxistas de al menos cinco ciudades.

Él, según las autoridades, lidera hace meses la cruzada contra el servicio de transporte a través de Uber y es el mismo que, después de advertir que puede convocar a mil taxis en 20 minutos, declaró a Bogotá como “objetivo militar”.

Es un soldado profesional retirado, de 40 años, que al igual que la mayoría de taxistas del país no es propietario de ningún amarillo, pero trabaja para poderosos empresarios. En el 2010, Contreras ya había saltado a los medios, cuando se cosió su boca, según él, porque era víctima de persecución por parte de la Policía de Tránsito.

También lo identifican como promotor de operativos en contra de taxis blancos que prestan servicio en hoteles, y de los Uber X. (Además: Siete puntos en Bogotá, colapsados por plan tortuga de taxistas)

Este lunes, aunque Contreras y sus compañeros tan solo lograron convocar a 482 taxis en la capital, fueron suficientes para armar un caos en la movilidad que, además, dejó 16 capturas, 11 vehículos inmovilizados, 117 fotomultas y un campanazo de alerta para el Ministerio de Transporte, que se ha demorado en regular Uber y en frenar las presiones de taxistas.

Se calcula que fue menos del 1 por ciento del gremio –compuesto por 52.000 vehículos– los que armaron el caos en Bogotá.

Los socios de Contreras en esa cruzada son Manuel Gil y Javier Monroy. En las pasadas elecciones, Gil fue candidato al Concejo por ‘la U’, pero se quemó. Y Contreras se presenta en Facebook como el ‘alcalde’.

“No somos líderes de nada, somos voceros. Y si a Uber no lo bajan, vamos con todo, estamos organizando ya un paro nacional”, dijo Contreras.

Y asegura que a los taxistas los están estigmatizando mientras que a los Uber nadie los persigue.

Al respecto, hay evidencia de que algunos de los amarillos usaron armas blancas para atacar a los Uber y a sus colegas que no se sumaron a la protesta.

Pero se cree que, al contrario de lo que se ha dicho, detrás de la movilización hay poderosos empresarios que reciben a diario 120.000 pesos por cada vehículo que tienen trabajando.

Solo en Bogotá el negocio de los taxis mueve 8.200 millones de pesos al día.

En la capital hay 59 empresas habilitadas para afiliar taxis. En esa orilla, el nombre más conocido es el de Uldarico Peña, al que se asocia con los ‘unos’ –por el número de teléfono para el servicio a domicilio–, que agrupa a varias empresas. La más reconocida es Radio Taxi Aeropuerto.

Y hay otro poderoso, asociado con Uldarico desde hace más de 45 años: José Eduardo Hernández. Se estima que entre ambos controlan más de 3.000 taxis.

El mapa lo completan Ernesto Sandoval, de Taxis TeleClub; Milton Lombana, de Auto Lagos; Jorge Sandoval, de Telecoper; Clemente Hernández, de Tax Express, y Maribel Meza, de Taxi Ejecutivo. Sus voceros fueron enfáticos en afirmar que no estuvieron en la manifestación del lunes.

Otro jugador es la Mesa Nacional de Propietarios, que también se apartó del paro. De hecho, Contreras acusó a algunos de mezclar en su flotilla amarillos con blancos: “No es cierto que detrás de mí haya alguien. Soy conductor de alquiler”.

En lo único que coinciden conductores con empresarios y propietarios es en que la informalidad les está ganando la carrera, no solo por la competencia, sino por el impacto en el valor de los cupos de los taxis.

Estos intentaban evitar la entrada de más taxis, estableciendo un tope de 36.000. Pero se colaron 16.000. Eso, sumado a la competencia de Uber, hizo que el cupo pasara de 120 millones a 80 millones o menos. Además del cupo, los taxistas deben pagar impuestos, mientras que los Uber no pagan un centavo.

Multados con ‘pasado’

De ahí la urgencia de que el Ministerio de Transporte regule Uber, como ya ha pasado exitosamente en países como México.

Si eso no sucede, Bogotá se puede ver expuesta a nuevos disturbios. Y lo que más preocupa es que varios de los involucrados en los hechos de vandalismo tienen antecedentes.

EL TIEMPO confrontó las placas de los carros multados con bases de datos de tránsito y encontró que sus conductores son investigados por conductas que van desde ataques con arma blanca a pasajeros hasta fuga en casos de accidentes con muertos. También hay conductores borrachos, carros sin registrar y denuncias por alteración de taxímetros. La Secretaría de Movilidad ya empezó a aplicar sanciones y analiza fotos y videos para determinar placas de vehículos e identificar a propietarios y conductores implicados.

Además, presentará ante la Fiscalía denuncias por alteraciones del orden público contra varios de los protagonistas de los disturbios del lunes.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com