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Apple, el FBI y usted

El futuro de vivir "siempre vigilados" es real. El debate entre Apple y el FBI concierne a todos.

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18 de marzo 2016 , 06:46 p.m.

Empecemos con la inescapable realidad de que cada aparato computarizado que usamos nos está monitoreando y que ese monitoreo queda registrado para siempre y es imborrable.

Ahora pasemos a la batalla legal entre el gigante de la tecnología Apple y el Gobierno de Estados Unidos, porque aunque le parezca una pelea lejana le concierne directamente.

En el centro del conflicto está la solicitud, por parte del FBI, de que Apple descifre el código secreto del teléfono móvil de uno de los tiradores en una reciente matanza en EE. UU. y el desafío de Apple, que acudió a los tribunales porque se niega a obedecer la orden del juez citando la necesidad de proteger la privacidad y la seguridad de sus usuarios.

Apple, que promociona sus teléfonos como aparatos ultraseguros, cifra los datos del iPhone de tal manera que nadie pueda ‘jaquearlos’, lo cual, según las autoridades, obstaculiza investigaciones relacionadas con seguridad nacional.

El debate es internacional. La Asamblea Nacional en Francia aprobó multas de hasta 400.000 dólares y sentencias de hasta 5 años contra ejecutivos de compañías como Apple que se nieguen a descifrar claves de teléfonos o computadores de sospechosos de terrorismo. El presidente Obama advirtió sobre el peligro de la posición de Apple y dijo que la ley debe estar por encima de las capacidades de cifrado que los grandes monopolios tecnológicos quieren proteger.

Lo que le incumbe a usted directamente es lo siguiente: la tecnología digital está siempre hambrienta de información personal y los usuarios generalmente accedemos sin condiciones a sus demandas. Los teléfonos móviles de hoy contienen su correspondencia, su directorio telefónico, sus gustos, sus fotos, su ubicación, sus secretos.

Los aparatos del futuro, muchos de los cuales ya existen, recogerán aún más información. Autos que se manejan solos, secretarias digitales controladas por voz, electrodomésticos, alarmas y otros sistemas de vigilancia operables a distancia. Y todas esas maravillas se logran a través de cámaras, micrófonos, sensores que recogen y graban datos... sus datos.

Así que el futuro de vivir “siempre vigilados” es real. Por eso, lo que pasa entre Apple y el FBI nos concierne a todos. Si cada aparato es un monitor y si las autoridades, con una orden judicial, pueden acceder a esa información, ¿existe verdadera privacidad?

Hoy, sin conspiración, voluntariamente, erosionamos la privacidad adoptando cámaras, micrófonos, sensores, pantallas como parte de nuestras vidas. ¿Una solución simple? No invite a su habitación, a su casa, oficina y bolsillos, tecnologías que están “espiándolo” y que podrían ser solicitadas por las autoridades para obtener información sobre usted, su familia, sus amigos... Pero la tecnología tiene maneras de entrar en nuestras vidas sin que hagamos esa elección deliberadamente.

Había una vez cuando la vigilancia era difícil, cuando las conversaciones eran de persona a persona sin dejar registro y las comunicaciones impersonales se hacían en papel que se puede quemar y desaparecer. Una vez cuando teléfonos móviles y computadores personales eran una indulgencia. Ahora son necesidades inescapables.

Un día no muy lejano, le guste a uno o no, será imposible encontrar autos y otros dispositivos sin cámaras y sensores. Y esos también se volverán indispensables. Hoy, la privacidad de nuestras comunicaciones depende de la seguridad del cifrado programado por emporios electrónicos como Apple, en computadores que lo guardan todo. Lo menos que podemos hacer es estar conscientes de esa realidad.


Cecilia Rodríguez