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La primera cosecha del escritor Felipe Martínez

Su novela 'La cosecha' logra impactar con pocos elementos y sin artificios estilísticos.

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18 de marzo 2016 , 04:05 p.m.

Para hablar de una novela como 'La cosecha', la primera obra del escritor Felipe Martínez, no se necesitan elogios rimbombantes. Se trata de una novela breve, de una madurez extraña, con pocos personajes, en la que no se advierten los constantes alardes estilísticos de las primeras obras ni se busca abarcar la totalidad de un mundo.

Sus virtudes son otras y se juegan en la descripción de problemas abrumadoramente personales, en la narración de los detalles de un mundo natural entre doméstico y caótico, que sirve de escenario para contar una historia de aislamiento aparentemente trágico.

Una obra que impacta con pocos elementos y que nos muestra la contracara de una naturaleza idealizada: el campo es un lugar frágil, de existencia precaria, en el que sin embargo se puede sobrevivir –siempre al borde del abismo– si se aprende a entender sus tiempos.

La cosecha cuenta la historia de Enrique y María Osorio, padre e hija, que luego de un accidente de tránsito en el que María, de 13 años, queda con su rostro desfigurado y en el que muere su madre, abandonan la ciudad y una posición social privilegiada para refugiarse en una finca que heredaron de los abuelos de Enrique.

Con este libro, el autor ganó el Premio a mejor manuscrito en el I Taller de Novela Corta del Fondo de Cultura Económica (FCE) y de la beca para proyectos editoriales independientes del Idartes.

El contrapunteo se da a capítulos intercalados entre la historia de ese hombre que cultiva, calcula, fuma y bebe, en un esfuerzo desesperado por no verse sometido a la catástrofe definitiva. En el otro extremo está la vida de una niña que narra en primera persona esa nueva soledad, mientras permanece atenta a los pormenores de un novelón en televisión titulado 'La última cosecha', al tiempo que va descubriendo, en breves intervalos, un cuerpo cambiante y una identidad borrosa. Ambos, refugiados en la finca familiar en medio de las montañas, entre esa quietud contemplativa y la exigente rutina del trabajo diario, van hallando un equilibrio a medias, pero suficiente.

Felipe Martínez (Bogotá, 1986) estudió Literatura en la Universidad Javeriana y ha trabajado como periodista, librero y gestor cultural. Leyéndolo, y en eso coincidimos varios de sus nuevos lectores, queda la sensación de estar oyendo la voz de un anciano que percibe un mundo natural con todos los sentidos alertas y un olfato declarado por la vida individual no solo de sus personajes sino de los objetos, de las plantas, de los animales.

Un autor que ha decantado su lenguaje y que en esa mesura rítmica logra construir dos personajes íntimos, tratados incluso con cierta indulgencia. Tal vez sea esta una buena oportunidad para leer una voz fresca que ha decidido de entrada no montarse en la ola de una literatura comercial. Una voz que en lugar de regocijarse en la descripción de un dolor insuperable, se centra en las consecuencias humanas de buscar esos refugios temporales para distraerse de un hecho abrumador y opresivo por donde se mire. Un hecho, y perdonarán el cliché, que solo cura el tiempo.

'La cosecha'
Felipe Martínez Cuellar
Taller de Edición Rocca
156 páginas
$ 37.000.

SANTIAGO GÓMEZ L.*
Especial para EL TIEMPO

* Literato y periodista