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Poder de la mente sobre el cuerpo

Un libro sobre procedimientos alternativos de alivio

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18 de marzo 2016 , 06:55 a.m.

Se han realizado estudios científicos que han demostrado que rezar disminuye el estrés. Los estudiosos han comparado 2 grupos, uno conformado por personas que van a sus respectivas iglesias y otro que no ora. El primero vive más tiempo y maneja el estrés, el segundo es más propenso a sufrir enfermedades mortales. Si bien es aceptado que pensamientos negativos, estrés, traumas, pérdidas de seres queridos o situaciones donde los individuos experimentan excesivo dolor emocional causan muchas enfermedades, se da poca credibilidad en medios científicos al poder curativo de la mente. A través de experimentos con animales y humanos se ha podido localizar las zonas del cerebro que experimentan alto nivel de estrés. ‘Cura, un viaje por las ciencias del poder de la mente sobre el cuerpo’ de Jo Marchant, doctora especializada en genética y microbiología médica, examina a través de distintos casos la influencia sanativa del cerebro.

La doctora Marchant, periodista científica, afirma que antes de descartar lo que para miles de personas es obvio, es decir, la búsqueda de medios alternativos, no tradicionales de la medicina, como la homeopatía, la acupuntura, hipnosis para ayudar a los pacientes antes de una operación, el rezo y otros medios no occidentales, es importante preguntarse cómo funciona el cerebro y acabar con la dualidad de mente cuerpo, ya que es mucho más complejo. Agrega que hay también muchos charlatanes que quieren curar el cáncer con bebidas endulzadas.

En su recorrido por distintos países observó que muchos pacientes se han recuperado de dolencias físicas a través de tratamientos en los cuales se han utilizado placebos y se le ha hecho creer a la persona que ha sido sometida a una cirugía o ha ingerido medicinas para curarse. En pocas palabras se ha engañado al cerebro. Sin embargo, los placebos tienen sus limitaciones y, aunque se le haga creer a un paciente que se le pone oxígeno, la ausencia física de oxígeno no va a elevarle el nivel de este en la sangre.

Desde tiempos milenarios el rezo, los cantos, la meditación, los mantras, manifestaciones de compasión, la caridad, la interacción entre los miembros de una comunidad a través, por ejemplo, de templo, iglesia, sinagoga, mezquita o lugares de peregrinación, repercuten de forma positiva en el cuerpo. En el capítulo ‘Cura’ la autora afirma que los feligreses que creen en un dios que perdona y es compasivo muestran menos estrés que aquellos que se apoyan en una fe de un dios juez y castigador. No es un secreto que en ciertas regiones de Llanos orientales y en regiones de la costa Atlántica sea común la cura de animales con los llamados rezanderos. Si estos mantras de los campesinos reducen el estrés en los animales no cabe duda que los rezos y el pensamiento positivo en el cerebro humano también alivian el dolor.

Asimismo la científica Marchant se pregunta: ¿Cómo es posible que un número representativo de habitantes de Nicoya, Costa Rica, viva tanto tiempo si se supone que el promedio de vida es mayor en países ricos donde la gente se alimenta mejor y vive en superiores condiciones? En el capítulo ‘El secreto de los amigos’ describe la importancia de los lazos amistosos y el contacto permanente con otros individuos o familiares, como lo ilustra a través de un caso de ancianos en Nicoya donde se han estudiado casos de personas como don Rafael Ángel León de 99 años o como doña Ofelia Gómez de 102, quienes siguen trabajando todos los días en el campo, tienen profundas convicciones religiosas, ven a sus amigos y familiares con frecuencia, se acuestan temprano porque no hay luz en el campo, beben mucha agua rica en minerales y comen maíz, fríjol y muchas frutas.

Vale la pena leer este estudio para entender, entre otras cosas, cómo tanto en sociedades desarrolladas como aquellas a mitad del camino o al principio de los tiempos siguen combinando métodos tradicionales y modernos de la medicina. Después de todo se trata de curar la mente y el cuerpo. Un libro para aquellos que perdieron la esperanza en las instituciones, la iglesia y la familia. No sobra la fe en el cerebro.

Alister Ramírez Márquez