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Durante siete años Almario mantuvo alianzas con paramilitares

'Cacique' del Caquetá utilizó a las Auc para ejercer "violencia física y moral", dice Corte Suprema.

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17 de marzo 2016 , 08:46 p.m.

De “perversa y criminal” calificó la Corte Suprema de Justicia la alianza que el excongresista del Caquetá Luis Fernando Almario Rojas mantuvo por siete años con paramilitares, y por la que este jueves fue condenado.

En el castigo más duro contra los políticos que se confabularon con las autodefensas, la Corte le impuso 10 años de prisión por concierto para delinquir y constreñimiento electoral. La condena más alta la había tenido hasta ahora el exgobernador Hugo Aguilar: 9 años.

Almario, preso desde julio del 2012 en La Picota e inhabilitado por la Procuraduría por 18 años, tendrá que pagar también una multa de $ 7.500 millones.

Al menos cinco reuniones documentadas y las declaraciones de decenas de testigos en su contra son algunas de las pruebas para condenarlo. Además de este caso, Almario tiene otro proceso pendiente por el asesinato de la familia Turbay Cote, cometido por las Farc y supuestamente instigado por el político conservador contra sus contradictores del liberalismo.

La Corte dice que Almario se unió a los ‘paras’ para que, “a través de violencia física y moral”, se volcaran las votaciones a su favor en las elecciones que lo reeligieron en el Congreso, en el 2006. “Dentro del lapso 2001 al 2006, en que se produjeron los contactos y se materializó la alianza citada, el procesado fungió como representante a la Cámara y aspiró a tal cargo, pero también se presentaron comicios electorales para autoridades regionales en los que se presentaron candidatos apoyados por Almario y la citada estructura ilegal”, dice el fallo.

Uno de los principales testigos es el exparamilitar Harlinton Mosquera, quien hacía parte del Bloque Central Bolívar como comisario político. Mosquera dijo que en marzo del 2005 tuvo una reunión con dos jefes de ese grupo, Uriel Henao y Juan Carlos Monje, quienes le hablaron de la relación con Almario y le dijeron que la cercanía era tal que Monje tenía a tres de sus familiares trabajando en cargos públicos con el gobernador del Caquetá, Juan Carlos Claros Pinzón, socio de Almario, y condenado por ‘parapolítica’.

Claros llegó a la gobernación en el 2003, según la sentencia, gracias al respaldo de Almario, quien se alió con ‘paras’ y narcos para lograr votaciones amarradas en favor de Claros en los municipios del sur del departamento, los controlados por las Auc. A cambio de apoyar a Claros, Almario prometió favorecer al grupo ilegal con contratos.

Otro ex-Auc, Gabriel Jaime Esquivia, dijo que los contactos con Almario se hacían a través de su escolta y hombre de confianza, Ángel Jimmys Mosquera, quien además hizo parte de su Unidad de Trabajo Legislativo desde el 8 de mayo del 2002 hasta el 31 de marzo del 2008. A través de él, dijo el testigo, le pedían a Almario que aprovechara sus contactos con los militares para evitar que los combatieran. Y el auxiliar de la Policía Johan Darley Benítez, quien prestó servicio en Morelia (Caquetá) en el año 2002, dijo que “en las rutas para sacar drogas en la vía a Florencia también se escuchaba que el señor Almario les colaboraba a ellos (las Auc)”.

Los contactos siguieron hasta el 2007, cuando, según otro ‘expara’, Almario intentó que los desertores del proceso de paz con las Auc apoyaran la fallida campaña de su hermana, Nelcy Almario, para la Gobernación del Caquetá.

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