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Otro drama de Ana Frank

Disputa por su 'Diario'.

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17 de marzo 2016 , 10:39 a.m.

El famoso ‘Diario de Ana Frank’, escrito por una niña judía durante los años en que junto con su familia vivió escondida en una bodega intentando escapar la ocupación nazi en Amsterdam, es el objeto de una lucha intensa por los derechos de publicación que a partir de este año quedaron libres por cumplirse los 70 años de su muerte en el campo de concentración de Bergen Belsen en 1945. Según la ley Europea, el fin de los derechos de autor de un libro implica que automáticamente entra a ser del dominio público.

La fundación Ana Frank Fonds que fuera establecida por el papá de Ana, Otto, para proteger el legado histórico de su hija, se niega vigorosamente a abandonar los derechos alegando que tanto Otto como la autora de libros para niños Mirjan Pressler participaron en la edición y organización de varias versiones del libro, editando los diarios y libros de notas de Anna en 1947 y 1991 y por tanto son coautores del libro. Eso significaría que los derechos de publicación no se cumplen a los 70 años de la muerte de Ana sino de los coautores. Otto Frank murió en 1980 y Mirjam Pressler está viva.

El efecto práctico de ese argumento es que los derechos de autor serian extendidos hasta el final de 2050. De acuerdo con los archivos de la fundación el Diario ha sido publicado en 67 diferentes idiomas y vendido más de 30 millones de copias cuyas ganancias han sido donadas a diferentes organizaciones de caridad. La entrada del libro al ‘dominio público’ significa que puede ser publicado, repartido y leído gratis por cualquier persona, sin tener que pagar derechos de autor. Efectivamente desde el 1 de enero el internet ofrece varias versiones gratis publicadas por diferentes personas en el idioma original. La contradicción principal en el argumento de la fundación es que cuando Otto Frank publicó el libro, escribió en el prólogo que el contenido es mayormente el diario tal como Ana lo escribió mientras estaba escondida en un anexo secreto en una fábrica de Ámsterdam. Ahora alegando que Otto es el coautor la fundación pone en duda la veracidad del prólogo y del contenido mismo del diario.

Diferentes casas editoriales internacionales que han preparado ediciones especiales del libro con la intención de publicarlas este año, abogados especialistas en derechos de autor y propiedad intelectual, como el Museo de Ana Frank en Amsterdam, han manifestado oposición abierta a la extensión de los derechos y amenazan con demandas contra la fundación. “Si seguimos su argumento,” dijo uno de los abogados, “significa que mintieron por décadas sobre el hecho de que Ana Frank es la única autora del diario”. La polémica ha enfrentado también 2 instituciones, la fundación y el museo de Anna Frank, creadas por Otto Frank con el objeto común de defender la memoria. Esta no es la primera vez, sin embargo, en que entran en conflicto por cuestiones legales relacionadas con propiedad intelectual de archivos y otros documentos.

Ana tenía 15 años cuando fue arrestada por los nazis porque alguien denunció el escondite donde llevaba 2 años con su familia y murió no mucho después en Bergen Belsen. Solo Otto sobrevivió la guerra. Después de arreglar los derechos para la publicación del diario, decidió asegurar la protección del legado y en 1960 con el apoyo de Amsterdam pudo salvar el edificio donde la familia estuvo escondida para convertirlo en un museo, La Casa de Ana Frank, que es uno de los más famosos y visitados del mundo. Tres años después creó la fundación en Suiza para establecer los derechos de autor del libro, recibir regalías y donarlas a instituciones como Unicef y otras dedicadas a proyectos de educación. Los diarios y los libros de notas originales de Ana decidió dejarlos al estado holandés. El museo lleva 5 años trabajando en una versión elaborada del diario con planes de publicarlo a la expiración de los derechos de autor. Con la nueva pelea, esa decisión ha sido pospuesta. Por su parte la fundación anunció que su objetivo es asegurar que “Ana Frank siga siendo Ana” y que solo manteniendo el control de la publicación del libro, puede evitar la explotación inadecuada del mismo. “Cuando ella murió era solo una niña. Nuestro deber es protegerla”.

Cecilia Rodríguez