Archivo

El médico venezolano que usa Google Glass para realizar cirugías

Rafael Grossmann Zamora es un doctor que abrió paso a la tecnología para aplicarla en su labor.

notitle
16 de marzo 2016 , 08:49 p.m.

Casi todas las actividades que realiza en su cotidianidad el médico venezolano Rafael Grossmann Zamora están ligadas o se combinan con la tecnología.

Prueba de eso es que para conceder esta entrevista, el primer profesional de la salud en el mundo en utilizar en una cirugía Google Glass solicitó hacer contacto mediante la herramienta Skype. “¿Le devuelvo la llamada para podernos ver?”, sugirió en forma de pregunta cuando se percató de que el periodista lo había localizado con la opción de audio convencional y no con la de video.

Unos días antes de visitar por primera vez a Barranquilla, como conferencista invitado por la Cátedra Europa de la Universidad del Norte, en la que el pasado miércoles dictó la charla ‘¿Llegó el momento de reinventar el estetoscopio? Telemedicina y Google Glass’, habló para EL TIEMPO desde la ciudad de Ann Arbor, donde reside, en el estado de Michigan, Estados Unidos.

El doctor Grossman explicó el contenido y todos los detalles de la apuesta que le tiene a la salud digital y se refirió a cómo esta influye el ambiente en que se aprende y ejerce la medicina, lo que de paso sirve para redefinir la relación médico-paciente, ecuación que implica una revolución en lo que hasta ahora ha significado tradicionalmente la práctica médica.

“Mi pasión es la intersección de la innovación en tecnología y la salud. Después de oír a Babak Parviz (inventor de las Google Glass) me pareció que el dispositivo podía de verdad revolucionar la medicina. Como uno de los primeros ‘Google Glass explorers’, tuve la oportunidad de ser el primer cirujano en usarlas durante una cirugía gástrica en vivo, el 20 de junio del 2013. De esta manera, experimenté lo que fue brindarles a mis estudiantes una visión real desde mis propios ojos, lo que les permitió hacerse una idea más amplia y detallada de la intervención”, destacó.

Grossman es cirujano general con especialidad en trauma, laparoscopia avanzada y cirugía robótica, graduado de la Singularity University (SU), en Silicon Valley, en el programa de FutureMed.

Esa cirugía, que lo catapultó como un pensador futurista desde la medicina, asegura que gracias a haberse realizado con la tecnología de Google, le permitió pensar en un sinnúmero de posibilidades de buen uso ideales para diversos campos, como el del paciente que quiere ver cómo es el procedimiento que le practicarán; o el de un cirujano inexperto que necesita consejos de un especialista que se encuentra a kilómetros de distancia.

“Es que nos permite ver lo que el cirujano está viendo en una perspectiva real, en tiempo real, y que se puede multiplicar a un sinnúmero de pantallas, sin necesidad de estar toda una multitud viendo detrás del médico que realiza la cirugía. Es algo que nos da muchos campos de acción beneficiosos, desde donde se mire”, reiteró.

Con agrado, Grossmann, de 50 años, admite que su afición por la tecnología le ha permitido que importantes compañías que se dedican a la creación de distintos dispositivos o 'gadgets' lo inviten a que los pruebe con el fin de recibir su experiencia.

Y es que el interés por acercar la medicina al paciente mediante los avances tecnológicos le surgió muy temprano, cuando cursaba sus estudios rurales en San Fernando de Atabapo, una ciudad venezolana ubicada en el estado de Amazonas, lugar cuyas condiciones hacían muy complicado ofrecer una buena cobertura en salud.

Fue muy poco lo que pudo hacer al respecto hasta el 2010, con la salida al mercado del iPhone 4, cuando la marca Apple brindó la posibilidad de hacer una videollamada a través de la aplicación Facetime. Explica que ahí, como médico, sintió que el momento para comenzar a aplicar con rigor las bondades de los avances tecnológicos a su trabajo había por fin llegado.

“A lo largo de los últimos años me he dedicado a predicar globalmente acerca del potencial de la tecnología y lo que se puede conseguir con su uso inteligente para mejorar el sistema de salud y la educación médica. Trabajo tiempo completo como cirujano, pero he tratado de desarrollarme paralelamente como un verdadero ‘evangelista’ en ese sentido, dando conferencias en la plataforma global. Desde hace años hemos estado utilizando telemedicina como herramienta de uso clínico para consultas a distancia en situaciones de trauma. Comenzamos usando sistemas tradicionales, grandes y costosos, y ahora lo hacemos desde un teléfono inteligente”, explicó el médico, nacido en Caracas (Venezuela), quien conoce de Colombia las ciudades de Cúcuta y Cartagena.

El venezolano confía plenamente en que la telemedicina es el futuro de la salud, pero para ello es fundamental que los Gobiernos y los profesionales en distintas áreas comiencen a buscar la manera de persuadir a las masas para que le apuesten a hacer un uso diferente y eficiente a lo que está brindando la tecnología. También es vital que se fomenten regulaciones que permitan el uso eficiente de cada avance que llega al mercado.

“Hay que atreverse a explorar más allá de hacer un uso del chat para comunicarse con las personas, pues a través de una herramienta como esa se puede acercar uno mucho más a los pacientes mediante teleconsultas, y, en muchos casos, abaratar costos y tiempos que implican hacerlos venir cada tantos días al hospital para hacerles una consulta, por ejemplo. Es entender que no es la herramienta, sino el uso que le demos y el objetivo final”, agregó.

En su labor diaria, que también implica la de multiplicar conocimiento a los estudiantes que tiene a su cargo en el Eastern Maine Medical Center, donde labora, asegura que uno de sus propósitos más firmes es el de entrenar a nuevas generaciones para que se interesen cada vez más en combinar con su oficio como futuros médicos el uso de la telemedicina.

“Es muy común ver jóvenes que se hacen llamar adeptos a la tecnología, pero que no la adaptan a su trabajo como médicos. Es motivo de orgullo para mí que a raíz de este interés por lo que va saliendo me he convertido en una influencia que incide hasta en cómo va a quedar un producto que está a punto de ser lanzado al mercado. Eso es algo valioso porque la retroalimentación para tener avances científicos que contribuyan a una mejor vida del hombre ya comienza a darse”, sostuvo, con marcado acento venezolano.

Por el cambio del estetoscopio

La maleta de viaje de Grossmann permanece cargada de prototipos de dispositivos con los que busca descrestar al público que asiste a sus conferencias. Aunque es consciente de que muchos de estos avances en potencia no están listos para ser usados en la vida real, sobre todo en los quirófanos en los que permanece, sostiene que poco a poco se les va dando forma a algunos que están muy cerca de salir al mercado.

Es el caso de un aparato de ultrasonido de bolsillo que le permite suplir todas las funciones del estetoscopio, esa herramienta de los médicos que no ha cambiado mucho desde que fue creada, en Francia, por el médico René Laennec, en 1816.

Se conoce que este sirve para revisar a un paciente, pero el que tiene Grossmann permite monitorear con los sentidos de la escucha y la vista los signos vitales de los pacientes y hasta comunicarse en línea con las historias clínicas de cada uno.

“Es algo fenomenal que presento en las conferencias. Ya estoy probando lentes de realidad virtual que funcionan con los gestos de la cara, y así varios dispositivos que, aunque no están listos para ver la luz, nos acercan a ese futuro que ya no está tan lejano. Mi meta es informar y contagiar a las personas del uso inteligente de la tecnología. Quiero informar, impresionar y motivar”, concluyó Grossmann.

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO (Barranquilla)