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Víctimas de la indiferencia

Ya es hora de que los castigos por lesiones personales dejen de ser leves sentencias.

15 de marzo 2016 , 04:53 p.m.

Las historias de Alicia y Yamile, de los días 9 y 11 de este mes tienen en común la indiferencia de quienes representan al estado, con ellas. Las situaciones vividas por estas dos jóvenes deben servir de base para hacer leyes más rígidas contra quienes las maltratan. No puede ser que sólo se le dé importancia cuando son asesinadas calificando el crimen como feminicidio. Desde el momento en que la mujer demanda, debe restringirse la cercanía de quien la atacó, no es posible que tengan que vivir con quien las ataca de palabra y físicamente. Muchos de estos agresores son lobos disfrazados de ovejas que hacen creer a los demás que son unas mansas palomas, como se lo hizo creer el marido de Yamile a la abogada de la Defensoría. Ya es hora de que los castigos por lesiones personales dejen de ser leves sentencias. Un consejo práctico es que "a veces es mejor estar sólo que mal acompañado".

Nelson Barbosa

Así actúan

Señor Director:
El editorial de este diario (15-03-2015) pregunta con qué derecho los taxistas se arrogan la facultad no solo de paralizar una ciudad sino de impedir la libre circulación de personas y vehículos. Y de atentar contra la vida de los taxistas que no comulgaban con el paro, así como contra las personas que venían adentro. Pues con el mismo derecho que quienes así actuaron se otorgan para no ir a donde el usuario va, de quedarse con los vueltos, de no mostrar las tarjetas amarillas, de ser groseros, de quemar vehículos y hasta pegarle con varillas a los pasajeros, etc. Un examen de admisión sobre los derechos de los usuarios y la forma de comportarse civilizadamente con ellos no les caería mal. Pero lo más increíble de este paro fue que no aparecieron ni el Secretario de Movilidad ni el alcalde Peñalosa para condenarlo.

Fredi Becerra Mosquera

* * * *

Señor Director:

Prohibir Uber, sería como prohibir la primera clase en los aviones. El que quiere comodidad y puede pagar por ella, está en la libertad constitucional de elegir. Qué pena ver con el paro programado a los amarillos actuando como delincuentes. Y todavía piden que los respeten.

Rafael Rico Tovar

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