Archivo

La hora de las decisiones en TIC / Análisis del editor

El Gobierno analizará el impacto de la Regulación que eliminó las cláusulas de permanencia.

notitle
14 de marzo 2016 , 06:56 p.m.

 La semana pasada tuve la suerte de ‘colarme’ en la asamblea general de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones, CCIT, el gremio TIC más relevante del país, con 81 empresas, las más representativas del sector.

De dicha reunión me quedé con una grata impresión: la articulación entre sector privado y público. No solo estaban presentes los presidentes de las empresas TIC, locales, multinacionales y multilatinas, o sus representantes de alto cargo, sino que además estuvo la plana principal del Ministerio de las TIC, encabezada por el ministro David Luna; el director de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, CRC; la directora de la Agencia Nacional del Espectro; la directora del programa Apps.co y voceros del viceministerio de TI, entre otros.

En un ambiente de debate sano, propositivo y abierto, ambas partes reiteraron su política de trabajo mancomunado. De ayuda mutua, aunque también de señalamiento de las áreas de mejora de lado y lado.

Y en esa reunión se revelaron importantes decisiones, algo que desde el sector privado siempre se agradece a los funcionarios encargados de una industria: que decidan.

En primer lugar, y como reveló en exclusiva ELTIEMPO.COM, el Gobierno analizará el impacto de la Regulación 4444 de la CRC que eliminó las cláusulas de permanencia, con la idea de buscarle alternativas a una medida que, si bien ha traído beneficios, también ha impactado negativamente en distintas áreas.

Es de destacar que el ministro Luna y el equipo de la CRC se planteen esta revisión. No será fácil ni sencillo el proceso. Pero es valiente que lo hagan, máxime cuando vemos siempre que los funcionarios buscan gambetear los ‘chicharrones’ de su gestión (¿o les cuento el caso de Uber que se agrava día a día por la ausencia de decisiones?).
La eliminación de las cláusulas ha traído cosas buenas: variedad de oferta y de canales; se redujeron los acuerdos de exclusividad entre marcas de celulares y operadores; la gente ahora sí entendió que irse a otro operador es un derecho adquirido si su servicio y atención no cumple con las expectativas.

Pero también ha traído cosas no tan positivas: comprar un teléfono de gama alta se volvió excluyente, prohibitivo. El contrabando, por tanto, se ha disparado a niveles impensables; mientras que combatir el hurto de móviles con equipos que valen tres y más millones de pesos (por efecto de la medida), se hace complejo.

Luego de casi tres años de exclusión de las cláusulas de permanencia, es valioso (y valiente) que el propio Gobierno se pregunte si la gente debe tener la opción libre y voluntaria (¡como ocurre en la mayoría del mundo!) de comprar el celular que quiera, bajo el modelo financiero que bien le parezca: de contado, a cuotas, o subsidiado dentro de su plan con una permanencia mínima.

Es importante mantener y vigilar lo alcanzado y logrado por la 4444. Que la gente mantenga intacta su opción de no querer contratos de permanencia, si así lo desea. Que no existan barreras para acceder a uno u otro teléfono en un operador actual, porque está “únicamente disponible” en otra empresa. Y que el usuario sepa claramente que puede irse para otro operador cuando quiera y que, dado el tipo de compra que elija, sepa con claridad qué le significa y cuánto debe pagar. Y hay que acabar con eso de que así no se paguen las cuotas del celular financiado, el operador no pueda cortarle el servicio. ¡Es una deformidad enorme de la actual 4444! No estamos en Noruega, como para confiar tanto en la cultura de pago colombiana.

¿Ustedes qué opinan? Gracias por compartir y dejar sus comentarios.

José Carlos García R.
Editor Tecnósfera
@Josecarlostecno en Twitter