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Las nuevas amenazas de la Ciénaga Grande

Sequía, construcción de Vía de la Prosperidad, entre Palermo y Salamina, afectan al cuerpo de agua.

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14 de marzo 2016 , 10:50 a.m.

La Ciénaga Grande de Santa Marta está llegando al límite de su resistencia.

A las afectaciones por la construcción de 27 kilómetros de diques y terraplenes y la quema y tala de vegetación en el sur del sistema lagunar, denunciadas en 2015, se suman otras amenazas: la sequía como consecuencia del fenómeno del Niño y la construcción de la Vía de la Prosperidad, entre Palermo y Salamina, y la doble calzada Ciénaga – Barranquilla.

Aunque en marzo de 2015 se conformó un comité interinstitucional, presidido por la Gobernación del Magdalena, con el fin de aunar esfuerzos para recuperar la Ciénaga Grande, declarada reserva de la Biosfera por la Unesco y sitio Ramsar, sus integrantes no se reúnen desde comienzos diciembre, cuando el ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, visitó el municipio de Remolino.

La doctora en Ecología y Medio Ambiente y docente de la Universidad del Magdalena, Sandra Vilardy, quien hace parte del comité, dijo que la última vez que revisaron técnicamente los avances de los acuerdos fue en agosto y que hay mucha incertidumbre porque el daño ambiental ya era grave el año pasado y con la sequía y el avance de obras como la Vía de la Prosperidad se agudiza mucho más.

Vilardy aseguró que la situación de los ecosistemas es crítica debido a la falta de agua dulce, lo que afecta la funcionalidad no solo del bosque de manglar, sino de los humedales, pantanos y cuerpos de agua, y tiene repercusiones graves en cuanto a los servicios ecosistémicos asociados al suministro de agua para el consumo humano y la agricultura, la pesca y la navegabilidad.

Además, señaló que los diques que se construyeron en el sur de la Ciénaga Grande y que impiden el flujo de agua debieron quitarse hace mucho tiempo, sin necesidad de ninguna evaluación, porque se está desconociendo la dinámica de los humedales.

Ríos desviados

Este complejo lagunar se alimenta del río Magdalena y de cinco ríos que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos caudales han disminuido dramáticamente debido al intenso verano, y que, según el jefe del Santuario de Fauna y Flora Ciénaga Grande de Santa Marta, Alejandro Bastidas, están siendo desviados por particulares para el riego de cultivos.

“El caudal ecológico para el funcionamiento de los sistemas naturales no está pasando hacia todos los lugares que debería pasar. El Santuario es el corazón del sur de la Ciénaga Grande y muy poca agua está llegando. Entre enero y febrero ha descendido aproximadamente 30 centímetros el nivel del agua en ciénagas que tienen 50 centímetros de profundidad media”, señaló Bastidas.

Luego de la denuncia presentada por el alcalde de Pueblo Viejo, Wilfredo Ayala, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) retiró la semana pasada los trinchos que desviaban el curso de las aguas de los ríos Tucurinca y Aracataca para el riego de cultivos de palma en tres fincas, ubicadas en cercanías del corregimiento de San Juan de Palos Prietos.

El director de Corpamag, Carlos Francisco Díaz Granados, dijo que es necesario realizar un trabajo intensivo en la Sierra Nevada de recuperación de cuentas con reforestación, comprometiendo familias guardabosques en su cuidado, y para evitar que finqueros y campesinos abusen de los caudales disponibles y coloquen trancas indebidamente para desviar el curso de las aguas.

También aseguró que es importante seguir trabajando en las labores de recuperación y mantenimiento de los caños para mejorar el ingreso de agua del río Magdalena hacia las ciénagas, lo cual se hace con recursos de la sobretasa ambiental que se cobra en los peajes de la vía Barranquilla-Ciénaga. “Eso se está haciendo de manera permanente, pero consideramos que es insuficiente y se debe incrementar”, dijo.

La demora en sanciones

Con relación a los diques que están generando afectaciones en la Ciénaga Grande, el subdirector de gestión ambiental de Corpamag, Alfredo Martínez, dijo que el proceso sancionatorio y de restauración se ha demorado porque deben respetar el debido proceso e identificar los daños en detalle para que los presuntos responsables restauren esas áreas.

“Nosotros estamos en los términos legales y respetando el debido proceso, las normas hablan de unas oportunidades que tienen los presuntos infractores, pero nosotros este año debemos dar respuesta a todas estas inquietudes que tiene la comunidad y seguramente vamos a llegar a algunas sanciones”, dijo Martínez.

Corpamag tiene abiertos dos procesos sancionatorios contra los propietarios de los predios Mendegua y El Rabón, que están en la etapa de obtención de pruebas. Los dueños de ambos predios aceptaron los cargos imputados por la Fiscalía por los delitos de daño a los recursos naturales agravado en concurso sucesivo y homogéneo con ilícito aprovechamiento de los recursos naturales.

En los sobrevuelos realizados en el segundo semestre del año pasado por Parques Nacionales y Corpamag se identificaron cerca de 100 presuntos infractores en otras áreas de la Ciénaga Grande, de los cuales 72 están en jurisdicción de la Corporación y también les abrieron procesos sancionatorios.

Parques Nacionales abrió dos procesos sancionatorios por afectaciones en la ciénaga de Mendegua, después de un ajuste que hicieron de los límites del Santuario.

Amenaza de vías

Con la ejecución de la Vía de la Prosperidad y la doble calzada Ciénaga–Barranquilla, la Ciénaga Grande corre el riesgo de que se repita el desastre ambiental que comenzó en los años 50 cuando se construyó la actual carretera Ciénaga – Barranquilla.

Vilardy manifestó su preocupación por la Vía de la Prosperidad, una carretera marginal al río Magdalena que, en su primera etapa, unirá a las poblaciones de Palermo, Sitionuevo, Remolino y Salamina, y que el mes pasado llevaba un avance del 25 por ciento.

“Seguimos esperando la licencia ambiental del tramo nuevo de esa vía que no está y la comunicación del Ministerio de Ambiente o Corpamag sobre sí la vía realmente necesita una licencia ambiental. Es una vía que aunque está sobre un tramo viejo, ya generó un daño importante y está sobre un humedal Ramsar”, dijo Vilardy.

Aseguró que el consorcio Ribera Este, contratista de la obra, no ha querido tener una reunión técnica para explicar la construcción de box coulvert que permitan la comunicación entre el río Magdalena y la Ciénaga y que, según ella, son insuficientes porque los ecosistemas por donde pasa la vía son pantanos, que necesitan que el flujo de agua sea laminar. “Esa vía debe estar elevada en algunos tramos”, advirtió.

La doble calzada Ciénaga – Barranquilla también genera inquietudes ante los posibles daños ambientales que pueda causar. En febrero hubo una reunión con la ministra de Transporte, el ministro de Ambiente y el director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en la capital del Atlántico, en la que se acordó realizar mesas técnicas para encontrar la mejor alternativa para la construcción de esta vía.

“Al menos hay un avance interesante sobre la posibilidad de un diálogo en serio y argumentado, lo que no ha pasado con la Vía de la Prosperidad”, dijo Vilardy.

Urge un plan

La Procuraduría General de la Nación le solicitó en enero pasado al Ministerio de Ambiente culminar el proceso de elaboración y establecimiento del Plan de Manejo y Zonificación Ambiental de la Ciénaga Grande, en su condición de Humedal Ramsar, que será la hoja de ruta de lo que está permitido o no en el complejo lagunar y de las acciones para seguir con el proceso de restauración.

“Sin ese plan de manejo cada quien hace lo que se le da la gana. Por ejemplo, se están rellenando todos esos lotes en la zona de Palermo porque no hay un plan de manejo de toda la región ni de las áreas amortiguadoras, que es un requisito de Corpamag”, dijo Sandra Vilardy.

El ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, en su visita hace dos semanas a Santa Marta, dijo que el proceso de elaboración del plan de manejo y zonificación de la Ciénaga Grande va bien y que en junio estará culminado.

PAOLA BENJUMEA BRITO
Corresponsal de EL TIEMPO
Santa Marta.